viernes, 8 de julio de 2016

De pequeños aprendemos a decir mamá, papá y esas cosas, pero hay una frase que se nos graba a fuego: “Yo quiero”.

 Y quien tenga niños pequeños en casa lo podrá confirmar. Pues bien, desde ese lugar nos vamos relacionando con el mundo. Queremos mucha (mucha, mucha) atención de nuestros padres, queremos juguetes… y queremos hacer todo cuanto se nos ocurra. Nacemos con determinación y somos determinación en estado puro hasta que nuestros pobres padres, con mucho criterio y paciencia, nos van enseñando que decirle a la tía que está gorda no es un buen método para hacer amigos... Y las no-fuerzas de la determinación comienzan a anidar... Pero nunca lo olvides nacemos determinados. 

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