viernes, 15 de julio de 2016

Me hace ilusión compartir contigo esta foto. Pilar Jericó

 Estoy embarazada, bueno, más bien, “embarazadísima” porque me queda muy poco para dar a luz. No es algo que haya ocultado, porque en mis conferencias y reuniones siempre lo he contado, pero es cierto que no he publicado fotos. Puede que por timidez, discreción o no sé muy bien… El caso es que me quedan apenas unos días, me hace ilusión compartirlo contigo y ya que me lanzo, te confieso una experiencia personal.
Durante años no eché de menos ser madre. Tenía un mundo afectivo y laboral muy rico y satisfactorio y la maternidad se dibujaba como una opción remota. Primaban otros valores en mi vida hasta que en un momento dado, comenzó esta posibilidad a rondarme por la cabeza. Pero al mismo tiempo que aparecía, comenzaba un sinfín de argumentos en contra para descartarla: no era un proyecto vital para mí, mi trabajo ya me aportaba mucho sentido, la libertad de movimiento era una prioridad… y un larguísimo etcétera. Sin embargo, toda esa lista no aliviaba mi batalla interior entre el sí y el no. Hasta que escribí mi último libro.
“¿Y si realmente pudieras?” analiza la determinación y los deseos que están subterráneos, tapados por mil argumentos muy racionales, y que nos hacen sentirnos frustrados. Cuando investigué qué significa entrar en contacto con el deseo genuino, entendí que dedicarle tanto tiempo a descartar la posibilidad era en sí mismo una señal de que mi decisión de no ser madre me hacía sentirme incómoda y que me estaba equivocando. Así que tomé (o tomamos mi marido y yo) la determinación de intentarlo y hasta ahora.
Y estoy muy muy contenta. Emocionada, más bien. Lo vivo como un regalo bellísimo, que me ha permitido explorar nuevos miedos y adentrarme en nuevas emociones desconocidas. En mi opinión, hay cosas muy cursis en torno a la maternidad y, también, muchos mitos, pero dicho esto, estoy muy feliz de haber tomado la determinación de intentarlo, pero no me atrevo a animar a nadie. La maternidad es una decisión muy personal. Te puedes sentir profundamente realizada sin dar este paso. No voy a hacer recomendaciones, porque soy extraordinariamente respetuosa como siempre he deseado que la gente lo fuera conmigo y que no siempre me ha sucedido: me han martilleado sobre la bondad de tener un hijo, he escuchado que no tenerlo era un acto de egoísmo y me han interrogado de manera casi acusativa sobre mis motivos. No creo en los que hacen la defensa a ultranza de la maternidad/paternidad, ni en los que se oponen con la misma beligerancia. Aunque mi familia siempre ha sido un ejemplo de respeto, ciertamente, la presión social existe. A mí no me afectó, pero quizá porque me pilló con unos ciertos años.
Defiendo que cada persona ha de encontrar sus propias respuestas y actuar en base a sus deseos genuinos. No se pueden tomar decisiones tan importantes por la presión social o familiar. Necesitamos ser muy honestos con nosotros mismos e identificar las sensaciones o las señales indirectas que nos dicen que lo que hacemos no está alineado con algo que nace de dentro, como recojo en el último libro. Si estamos alienados con nuestros deseos, la determinación surge con fuerza y resulta imparable. Y este es mi caso: estoy viviendo uno de los mejores momentos de mi vida. Lo estoy disfrutando, estoy aprendiendo mucho y espero que me dé nuevas ideas para compartir juntos.
Gracias por estar ahí y disculpa si en las próximas semanas decae mi actividad. Estaré ejerciendo de madre primeriza
Fotos realizadas por @emiBphotography 

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