lunes, 15 de agosto de 2016

“Llorad, hombres, porque si lloráis estaréis más relajados”

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20160815/403932081046/llorad-hombres-porque-si-llorais-estareis-mas-relajados.html
Leena Yadav, directora de cine y guionista
Tengo 45 años. Nací en Mhow , pero cambiaba a menudo de ciudad porque mi padre era general del ejército. Vivo en Bombay. Estoy licenciada en Económicas. Casada, no tengo hijos. Me preocupa la pérdida de humanidad en tantos lugares del mundo. Creo en la diosa, pero en ninguna religión
“Llorad, hombres, porque si lloráis estaréis más relajados”


Fuerza y ternura

Esta directora de cine india destila fuerza y ternura. La estación de las mujeres (escrita y dirigida por ella, como sus dos anteriores trabajos, y que se estrena el próximo día 19 en España) no encaja en Bollywood, expone la realidad en la que viven miles de mujeres en India, y lo hace con poesía y belleza. Se introdujo en el mundo del cine como montadora, y como mujer fue muy cuestionada, pero perseveró y acabó dirigiendo más de 300 horas de televisión hasta que pudo hacer frente a sus propias historias. “Durante años me repetían que no era lo suficiente buena y casi me lo creo. Superarlo me ha hecho mucho más fuerte. Nadie quiso financiar este filme, duro con los hombres, lo hizo mi marido, director de fotografía”.
Me he pasado la vida despidiéndome.
Eso es triste.
Mi padre era general del ejército indio y cambiábamos de ciudad cada dos años. Cuando conseguía tener amigos había que mudarse. Me resultó muy duro.
Pero aprendió a ir sola por el mundo.
Siempre me ha interesado la psique humana, mis películas son de dentro hacia fuera y responden a preguntas esenciales, como de dónde viene la violencia.
¿De dónde viene?
Del miedo. Intento también definir qué es la libertad, y lo primero es que no se nos identifique como mujer o como hombre, sino como ser humano. En India las mujeres deben sacrificar su vida para hacer lo “correcto”.
¿Qué es lo correcto?
Cuando buscábamos localizaciones para rodar La ciudad de las mujeres en Gujarat, salpicado de pequeños pueblos regidos por antiguas normas patriarcales, conocí a una mujer cuya historia inspiró una de mis protagonistas.
¿Me va a hacer llorar?
Depende de si acepta usted la injusticia como norma o se rebela. Esa mujer enviudó, ya con hijos, a los 15 años. Nadie la volvió a tocar, nunca más vistió de colores. “He enterrado todas mis necesidades personales para poder hacer lo correcto para mis hijos”, me dijo.
Entiendo.
¿Es correcto casar a una niña de 15 años contra su voluntad, condenarla a la soledad y a la oscuridad? ¿Quién lo decide? ¿Por qué lo aceptan las mujeres?
¿Ha hallado alguna respuesta?
Conocí a muchas mujeres que no paraban de trabajar, de día en el campo, de noche cosiendo, además de ocuparse del hogar y los niños, pero todas estaban convencidas de que el verdadero sostén de la familia era su marido.
¿Y cómo eran ellos?
Muchos alcohólicos y maltratadores. Pero ellas los excusan: “Pobre, vuelve cansado por la noche, es comprensible que se divierta bebiendo”.
Usted los conoció.
En la mayoría de los pueblos no me dejaron rodar porque era la jefa del equipo y eso daba mal ejemplo a sus mujeres, y eran hombres jóvenes. Y tuvimos muchísimos problemas con las secuencias de baile de las chicas. Los extras, los hombres del propio pueblo, se excitaron tanto que hubo que proteger a las actrices.
¡...!
Conozco a muchas mujeres que aceptan el maltrato en silencio, y sus maridos no son aldeanos analfabetos, sino hombres con traje y corbata.
Usted ha salido rebelde…
Cuando de niña veía los anuncios me preguntaba qué hacían esas mujeres medio desnudas y con esas actitudes expuestas de esa manera. Hoy también somos esclavas de la belleza.
Su historia ¿es la reacción a una sociedad misógina?
Sí, y me preocupa que muchas de las personas que defienden el patriarcado sean mujeres que educan a sus hijos en el dominio y a sus hijas en la sumisión.
Por lo menos es un rol, su rol.
Sí, y por eso yo propongo cuestionar los valores, porque mientras la injusticia siga siendo la norma no se podrá detener. Todos debemos cuestionárnoslo todo, no dar nada por sentado.
¿Cuáles son las rebeldías de sus protagonistas?
Son como yo, van tomando consciencia de que no pueden cambiar el mundo, pero sí cambiarse a ellas mismas.
¿Y cómo se hace eso?
De entrada siendo tú misma y no como quieren los otros que seas. Mis protagonistas no escapan a un mundo mejor, escapan siendo ellas mismas mejores y apoyándose unas en otras.
¿Y cuáles han sido sus propias revoluciones personales?
Con mis películas me la he jugado, siempre cuestionando, a veces he temido tener que largarme, pero no puedo evitarlo.
Empezó siendo montadora en un mundo de hombres...
Sí, y muchos cuando me veían montando se enfadaban: “¡Esto tú no lo vas a saber hacer!”, y se marchaban del estudio. Persistí, y mi revolución fue hacerlo sin enfadarme.
¿Qué les quiere decir a los hombres?
Llorad, porque si lloráis estaréis más relajados. En India, lo de que los hombres no lloran es exagerado, significa: sé fuerte, domina, ten el control de todo.
¿Qué tienen que saber los hombres de las mujeres?
Que si se relajan, se abren y confían, tendrán proximidad y eso les beneficiará. Estoy convencida de que los hombres quieren llorar.
¿Y qué deben descubrir las mujeres?
Debemos redescubrirnos cada día y comprender la dinámica de género. No se puede caer en la trampa del “esto es así”. La mejor dinámica es la del diálogo, porque si bajas la cabeza, acabas siendo una esclava o un esclavo del statu quo.
¿Cuál es la moraleja de su historia?
La esperanza. Emitimos juicios constantemente, y son una trampa, nos limitan, nos impiden abrirnos a otras realidades, nos encierran en nuestro minúsculo mundo.
¿Y cuál es su mensaje para las mujeres?
No luches contra los hombres, sino por la igualdad. Y quizá no es ni siquiera una lucha, es un diálogo.

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