La contemplación del mar me hipnotiza. Podría pasarme horas enteras en su presencia: el rumor del oleaje, la vista que se pierde en el horizonte que une cielo y agua, la infinitud, el olor de la brea, la espuma que nace y se funde, el tacto de la arena, la brisa, el viento que nos habla.
Hay placeres profundos que la vida nos regala. Y el mar es uno de ellos.
El mar se hace amar.
Hay placeres profundos que la vida nos regala. Y el mar es uno de ellos.
El mar se hace amar.
Besos y abrazos.
Álex
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