domingo, 3 de noviembre de 2013
No te rindas ante nada
http://www.vidapositiva.com/nota.asp?idnota=12380&utm_source=twitterfeed&utm_medium=facebook
La felicidad consiste en tener un proyecto de vida coherente y atractivo, con cuatro grandes notas en su seno: amor, trabajo, cultura y amistad.
Por Enrique Rojas | Para LA NACION
Qué fácil es rendirse ante las dificultades de la vida, cuántas cosas nos pueden suceder y que vayan tirando de nosotros hacia la parte negativa. Decía Séneca que vivir es guerrear. Ángel Ganivet, ese granadino universal hablaba de la tendencia a hacer balances negativos en nuestra vida. Frente a los avatares de la vida podemos optar por el lamento e inculpación a terceros o bien tomar las riendas y decidir a dónde nos dirigimos.
Algo muy importante para no rendirse es que tener una visión larga de la jugada significa la inmediatez, la cercanía y en ella todos somos deficitarios, es decir, cualquier análisis de la vida personal en la inmediatez presenta demasiadas carencias. Y esto sucede en nuestras actividades diarias, en las relaciones personales, en la familia, en el trabajo. Porque siempre hay flecos por resolver. Aceptarlos, crecer con ello e intentar superar es digno de madurez y buena salud mental. La visión larga nos lleva a pasar por encima de las cosas negativas. El hombre inteligente eleva su mirada hacia el porvenir.
La felicidad consiste en tener un proyecto de vida coherente y atractivo, con cuatro grandes notas en su seno: amor, trabajo, cultura y amistad. Programa de ingredientes diversos pero que están unidos por una línea esencial: la ilusión. La felicidad consiste en ilusión. La ilusión no es el argumento de la felicidad sino su envoltorio. Cuando recibimos un regalo, casi la mitad del regalo es el envoltorio, y el lazo que lo acompaña y ese minuto que dura el abrirlo que está repleto de expectación.
En mi libro No te rindas trato de sumergirme en los diversos territorios y provincias donde uno puede perderse y arrojar la toalla. Invito a crecerse ante la adversidad. A ser capaz de mirar hacia delante y hacia arriba. Dice Unamuno en su diario íntimo, que es un texto de retazos de escritos suyos tomados por alumnos suyos de la Universidad de Salamanca: no darse por vencido ni aun vencido; no darse por esclavo ni aun esclavo. En ese sentido, la felicidad es el sufrimiento superado: el pequeño, el cercano, el habitual y también el mediano y el grande.
Vivimos en eras psicológicas que se entrecruzan en el mundo actual: era de la depresión y era del estrés, a las que se ha unido en los últimos años una nueva etapa malévola y terrible que ha ido asomando como un iceberg hasta colocarse en el mismísimo centro: la era del desamor. Las tres forman un tríptico real que refleja muchas cosas de lo que está sucediendo en nuestra cultura.
La depresión es el embotamiento del estado de ánimo. Mientras que la tristeza es la lucidez del perdedor. En el primer caso hablamos de enfermedad; en el segundo, de una melancolía que da nitidez al que la siente. El estrés es el ritmo trepidante de vida sin tiempo para casi nada. El desamor consiste en no haber sabido o podido gestionar de forma adecuada el parque jurásico de los sentimientos.
Las batallas las ganan los militares; las guerras, los maestros. Debemos desarrollar una maestría singular para dirigir nuestros pasos hacia lo mejor. La vida es la gran maestra, enseña más que muchos libros. Vivir es arriesgarse, adelantarse, programar, saltar por encima de las dificultades y volver a empezar. Dice Virgilio en su libro Las Geórgicas: 'Feliz el que puede saber la razón de las cosas.'
Amo pobre no necesita criado. Ser rico significa que ese programa de vida personal al que aludí al principio de este artículo será a la vez sugerente y realista, atractivo e instalado con los pies en la tierra.
La felicidad es una conquista. No es un a priori, sino un a posteriori. La felicidad consiste en un estado de ánimo donde uno va superando las derrotas personales y ese Titanic termina haciendo que te sientas en un cierto estado de plenitud, en donde los que pierden ganan, en donde los sufridores se levantan.
En un reciente viaje a Roma, leí en una casa con mucha tradición cultural la siguiente leyenda: nihil diffícile volenti (nada es difícil si hay voluntad). En este paisaje que he dibujado, en esta pincelada psicológica se alza la voz propia la voluntad, la joya de la corona de la conducta. Debemos meterla en nuestro mapa del mundo personal y que se cuele por los entresijos de su geografía. La personalidad es la arquitectura del edificio de uno mismo y nuestra fachada.
Todos tenemos tres caras: lo que pienso que soy (autoconcepto); lo que otros piensan de mí (imagen); y lo que realmente soy (la verdad sobre mí mismo).
Saber mirar es saber amar..
La felicidad consiste en tener un proyecto de vida coherente y atractivo, con cuatro grandes notas en su seno: amor, trabajo, cultura y amistad.
Por Enrique Rojas | Para LA NACION
Qué fácil es rendirse ante las dificultades de la vida, cuántas cosas nos pueden suceder y que vayan tirando de nosotros hacia la parte negativa. Decía Séneca que vivir es guerrear. Ángel Ganivet, ese granadino universal hablaba de la tendencia a hacer balances negativos en nuestra vida. Frente a los avatares de la vida podemos optar por el lamento e inculpación a terceros o bien tomar las riendas y decidir a dónde nos dirigimos.
Algo muy importante para no rendirse es que tener una visión larga de la jugada significa la inmediatez, la cercanía y en ella todos somos deficitarios, es decir, cualquier análisis de la vida personal en la inmediatez presenta demasiadas carencias. Y esto sucede en nuestras actividades diarias, en las relaciones personales, en la familia, en el trabajo. Porque siempre hay flecos por resolver. Aceptarlos, crecer con ello e intentar superar es digno de madurez y buena salud mental. La visión larga nos lleva a pasar por encima de las cosas negativas. El hombre inteligente eleva su mirada hacia el porvenir.
La felicidad consiste en tener un proyecto de vida coherente y atractivo, con cuatro grandes notas en su seno: amor, trabajo, cultura y amistad. Programa de ingredientes diversos pero que están unidos por una línea esencial: la ilusión. La felicidad consiste en ilusión. La ilusión no es el argumento de la felicidad sino su envoltorio. Cuando recibimos un regalo, casi la mitad del regalo es el envoltorio, y el lazo que lo acompaña y ese minuto que dura el abrirlo que está repleto de expectación.
En mi libro No te rindas trato de sumergirme en los diversos territorios y provincias donde uno puede perderse y arrojar la toalla. Invito a crecerse ante la adversidad. A ser capaz de mirar hacia delante y hacia arriba. Dice Unamuno en su diario íntimo, que es un texto de retazos de escritos suyos tomados por alumnos suyos de la Universidad de Salamanca: no darse por vencido ni aun vencido; no darse por esclavo ni aun esclavo. En ese sentido, la felicidad es el sufrimiento superado: el pequeño, el cercano, el habitual y también el mediano y el grande.
Vivimos en eras psicológicas que se entrecruzan en el mundo actual: era de la depresión y era del estrés, a las que se ha unido en los últimos años una nueva etapa malévola y terrible que ha ido asomando como un iceberg hasta colocarse en el mismísimo centro: la era del desamor. Las tres forman un tríptico real que refleja muchas cosas de lo que está sucediendo en nuestra cultura.
La depresión es el embotamiento del estado de ánimo. Mientras que la tristeza es la lucidez del perdedor. En el primer caso hablamos de enfermedad; en el segundo, de una melancolía que da nitidez al que la siente. El estrés es el ritmo trepidante de vida sin tiempo para casi nada. El desamor consiste en no haber sabido o podido gestionar de forma adecuada el parque jurásico de los sentimientos.
Las batallas las ganan los militares; las guerras, los maestros. Debemos desarrollar una maestría singular para dirigir nuestros pasos hacia lo mejor. La vida es la gran maestra, enseña más que muchos libros. Vivir es arriesgarse, adelantarse, programar, saltar por encima de las dificultades y volver a empezar. Dice Virgilio en su libro Las Geórgicas: 'Feliz el que puede saber la razón de las cosas.'
Amo pobre no necesita criado. Ser rico significa que ese programa de vida personal al que aludí al principio de este artículo será a la vez sugerente y realista, atractivo e instalado con los pies en la tierra.
La felicidad es una conquista. No es un a priori, sino un a posteriori. La felicidad consiste en un estado de ánimo donde uno va superando las derrotas personales y ese Titanic termina haciendo que te sientas en un cierto estado de plenitud, en donde los que pierden ganan, en donde los sufridores se levantan.
En un reciente viaje a Roma, leí en una casa con mucha tradición cultural la siguiente leyenda: nihil diffícile volenti (nada es difícil si hay voluntad). En este paisaje que he dibujado, en esta pincelada psicológica se alza la voz propia la voluntad, la joya de la corona de la conducta. Debemos meterla en nuestro mapa del mundo personal y que se cuele por los entresijos de su geografía. La personalidad es la arquitectura del edificio de uno mismo y nuestra fachada.
Todos tenemos tres caras: lo que pienso que soy (autoconcepto); lo que otros piensan de mí (imagen); y lo que realmente soy (la verdad sobre mí mismo).
Saber mirar es saber amar..
viernes, 1 de noviembre de 2013
Focus: An Important New Book from CASEL Co-Founder Daniel Goleman
http://www.casel.org/news/2013/10/17/focus-an-important-new-book-from-casel-co-founder-daniel-goleman
Hank Resnik
Daniel Goleman’s new book Focus: The Hidden Driver of Excellence (Harper) was published on Oct. 8, 2013. One of CASEL’s founders, Goleman is a formerNew York Times science writer and the best-selling author of numerous books including Emotional Intelligence (Random House, 1995) and Social Intelligence (Bantam, 2006). Recently Goleman talked with CASEL about the implications of Focus for educators.
Among the key points that you make in Focus, which do you think are most important for educators to know about in their role as facilitators of young people’s learning?
One of the main concepts in Focus that every educator should know about is cognitive control. It’s the ability to focus on one thing and ignore distractions, to keep your mind from wandering. Cognitive control is the basis for delaying gratification and emotional self-regulation. The strongest evidence for the importance of cognitive control was a longitudinal study done with more than 1,000 kids born over the course of a year in one New Zealand city. The children were assessed for cognitive control between the ages of 4 and 8 using a sophisticated battery of measures as well as teacher and parent reports. Then they were tracked down in their thirties. Cognitive control turned out to be a better predictor of their financial success and their health, and also whether or not they had a prison record, than their IQ or the wealth of their family of origin.
Did the study determine how individual kids developed better cognitive control than others?
No, but many other studies have looked at how children master cognitive control. The first teachers are the child’s parents. When you have a child wait for a reward or do something in order to get a reward or simply resist impulse, you’re teaching cognitive control. When you read a story to a child at night and you keep that child’s attention on the story, you’re teaching cognitive control. You’re teaching it if you play Simon Says or musical chairs with toddlers.
Given the importance of cognitive control and attention skills, how do you regard the role of electronic media?
Every parent and every teacher knows that kids today are highly challenged by the onslaught of the digital world. Whether it’s video games or Facebook or texting your friends, kids are more distracted than maybe ever before in history. That’s why it’s so important that we make a greater effort to teach them the core skills that will allow them to pay attention, which is a prerequisite for learning.
What’s your advice to educators about this?
In terms of getting students to pay attention to the work at hand, sometimes the digital media are the enemy. If kids are sneaking peeks at their texts during their time in the classroom, the technology is undermining teaching. On the other hand, more and more schools are using media to engage students in the learning process. But if you let students roam on the Web, you’re opening them to distractions as they search. It’s a complex question, and it will only become more complex as time goes on. If you hold as fundamental the ability of students to pay attention, it sorts itself out pretty quickly.
You have written Emotional Intelligence, Social Intelligence, and Focus. How do the three books complement and build on each other?
In Emotional Intelligence I make the case that human abilities like self-awareness, self-management, empathy and social skills matter enormously in life and should be taught in school. That became social and emotional learning (SEL). Social Intelligence explores the neuroscience related to two components of emotional intelligence, social awareness, or empathy, and managing relationships. Focus adds a new dimension by emphasizing why attention matters so much for all the core skills of emotional intelligence. It’s a new lens.
In Focus you repeatedly refer to the findings of neuroscientists. Why do you think neuroscience is so important for education, learning and the development of social-emotional competencies?
When you see the different phases that children go through as they age and grow, what you’re observing are the external behavioral signs of the growth of the brain. The brain is very plastic. It doesn’t reach its final form and size until the mid-twenties. SEL helps children develop their brains in the best way because we’re paying attention to children’s social and emotional skills in addition to their cognitive skills. What’s often missing is attention skills. That’s an independent developmental line, one that schools need to do a better job of helping children with.
So SEL programs need to work on that more?
SEL programs already have many lessons that help with attention skills. For example, a lot of the self-management tools in SEL curricula are also helping children develop attention. Developing the actual attention circuits in the brain can be done very simply. At a school in Spanish Harlem I write about in Focus, I saw a second-grade class doing what they call a session of breathing bodies. The children lie on the floor with a favorite stuffed animal on their belly and watch it rise and fall, counting 1-2-3 with each breath. That strengthens the circuits for concentration and brings the mind back when it wanders. That’s exactly the kind of activity that could be added easily to SEL curricula. Some SEL curricula are already doing this, particularly under the rubric of mindfulness.
You co-founded CASEL in 1994. What are the most important things that CASEL has accomplished? What would you like CASEL to accomplish during the next decade?
CASEL has done a remarkable job of bringing SEL to schools not just within the United States but worldwide. CASEL’s help with implementation is particularly important. I love that CASEL has focused on helping schools address implementation issues by establishing best practice standards and the like. In the next ten years I’d like to see CASEL go global. I think SEL is a powerful way to level the playing field when it comes to economic inequities, which are only growing worldwide. As the New Zealand study showed, when you help children master themselves and their relationships, you give them skills that will help them enormously during their adult life, not just during their school years.
Cultivating Focus: Techniques for Excellence, is a series of guided exercises to help people of all ages hone their concentration, stay calm and better manage emotions.
FOCUS for Kids: Enhancing Concentration, Caring, and Calm provides exercises to sharpen children’s attention skills while enhancing their emotional intelligence capability.
FOCUS for Teens: Enhancing Concentration, Caring, and Calm provides exercises designed to sharpen teens’ attention skills while enhancing their emotional intelligence capability.
Videos featuring Daniel Goleman on the Edutopia website
The Moment I Knew We Have a Focus Problem
Why the 10,000-Hour Rule Is a Myth
Rich People Just Care Less
Books:
Emotional Intelligence
Social Intelligence
Among the key points that you make in Focus, which do you think are most important for educators to know about in their role as facilitators of young people’s learning?
One of the main concepts in Focus that every educator should know about is cognitive control. It’s the ability to focus on one thing and ignore distractions, to keep your mind from wandering. Cognitive control is the basis for delaying gratification and emotional self-regulation. The strongest evidence for the importance of cognitive control was a longitudinal study done with more than 1,000 kids born over the course of a year in one New Zealand city. The children were assessed for cognitive control between the ages of 4 and 8 using a sophisticated battery of measures as well as teacher and parent reports. Then they were tracked down in their thirties. Cognitive control turned out to be a better predictor of their financial success and their health, and also whether or not they had a prison record, than their IQ or the wealth of their family of origin.
Did the study determine how individual kids developed better cognitive control than others?
No, but many other studies have looked at how children master cognitive control. The first teachers are the child’s parents. When you have a child wait for a reward or do something in order to get a reward or simply resist impulse, you’re teaching cognitive control. When you read a story to a child at night and you keep that child’s attention on the story, you’re teaching cognitive control. You’re teaching it if you play Simon Says or musical chairs with toddlers.
Given the importance of cognitive control and attention skills, how do you regard the role of electronic media?
Every parent and every teacher knows that kids today are highly challenged by the onslaught of the digital world. Whether it’s video games or Facebook or texting your friends, kids are more distracted than maybe ever before in history. That’s why it’s so important that we make a greater effort to teach them the core skills that will allow them to pay attention, which is a prerequisite for learning.
What’s your advice to educators about this?
In terms of getting students to pay attention to the work at hand, sometimes the digital media are the enemy. If kids are sneaking peeks at their texts during their time in the classroom, the technology is undermining teaching. On the other hand, more and more schools are using media to engage students in the learning process. But if you let students roam on the Web, you’re opening them to distractions as they search. It’s a complex question, and it will only become more complex as time goes on. If you hold as fundamental the ability of students to pay attention, it sorts itself out pretty quickly.
You have written Emotional Intelligence, Social Intelligence, and Focus. How do the three books complement and build on each other?
In Emotional Intelligence I make the case that human abilities like self-awareness, self-management, empathy and social skills matter enormously in life and should be taught in school. That became social and emotional learning (SEL). Social Intelligence explores the neuroscience related to two components of emotional intelligence, social awareness, or empathy, and managing relationships. Focus adds a new dimension by emphasizing why attention matters so much for all the core skills of emotional intelligence. It’s a new lens.
In Focus you repeatedly refer to the findings of neuroscientists. Why do you think neuroscience is so important for education, learning and the development of social-emotional competencies?
When you see the different phases that children go through as they age and grow, what you’re observing are the external behavioral signs of the growth of the brain. The brain is very plastic. It doesn’t reach its final form and size until the mid-twenties. SEL helps children develop their brains in the best way because we’re paying attention to children’s social and emotional skills in addition to their cognitive skills. What’s often missing is attention skills. That’s an independent developmental line, one that schools need to do a better job of helping children with.
So SEL programs need to work on that more?
SEL programs already have many lessons that help with attention skills. For example, a lot of the self-management tools in SEL curricula are also helping children develop attention. Developing the actual attention circuits in the brain can be done very simply. At a school in Spanish Harlem I write about in Focus, I saw a second-grade class doing what they call a session of breathing bodies. The children lie on the floor with a favorite stuffed animal on their belly and watch it rise and fall, counting 1-2-3 with each breath. That strengthens the circuits for concentration and brings the mind back when it wanders. That’s exactly the kind of activity that could be added easily to SEL curricula. Some SEL curricula are already doing this, particularly under the rubric of mindfulness.
You co-founded CASEL in 1994. What are the most important things that CASEL has accomplished? What would you like CASEL to accomplish during the next decade?
CASEL has done a remarkable job of bringing SEL to schools not just within the United States but worldwide. CASEL’s help with implementation is particularly important. I love that CASEL has focused on helping schools address implementation issues by establishing best practice standards and the like. In the next ten years I’d like to see CASEL go global. I think SEL is a powerful way to level the playing field when it comes to economic inequities, which are only growing worldwide. As the New Zealand study showed, when you help children master themselves and their relationships, you give them skills that will help them enormously during their adult life, not just during their school years.
Related Links
More than Sound now offers a series of CDs related to Daniel Goleman’s new book that you can order online.Cultivating Focus: Techniques for Excellence, is a series of guided exercises to help people of all ages hone their concentration, stay calm and better manage emotions.
FOCUS for Kids: Enhancing Concentration, Caring, and Calm provides exercises to sharpen children’s attention skills while enhancing their emotional intelligence capability.
FOCUS for Teens: Enhancing Concentration, Caring, and Calm provides exercises designed to sharpen teens’ attention skills while enhancing their emotional intelligence capability.
Videos featuring Daniel Goleman on the Edutopia website
Daniel Goleman on the Importance of Cultivating Focus (Video Playlist)
Selling SEL: An Interview with Daniel Goleman
From Daniel Goleman’s blog:The Moment I Knew We Have a Focus Problem
Why the 10,000-Hour Rule Is a Myth
Rich People Just Care Less
Books:
Emotional Intelligence
Social Intelligence
"Debemos enseñar lo que es ser humano"
Entrevista con Edgar Morin: Le Monde (29 de Octubre de 2013):
Edgar Morin, sociólogo y filósofo , director emérito de investigación en el CNRS , exige la consideración de la complejidad en la educación. Llega en WISE , la Cumbre Mundial de Innovación en Educación , que se extiende desde el 29 de octubre y el 31 en Doha , Qatar.
¿Cuál es el papel de los maestros del siglo XXI ?
Edgar Morin : La misión principal de la educación es preparar a vivir ! Pero carece de la educación, desde la escuela primaria hasta la universidad , proporcionar conocimiento vital. Por lo tanto, no enseña lo que es el conocimiento humano se dispersa y compartimentada en las humanidades y las ciencias biológicas. El cerebro se enseña en la biología y la psicología de la mente, entonces ellos son uno.
Usted incluso desea que se enseña en la escuela primaria de la epistemología : ¿Qué es el conocimiento?
Da conocimiento sin enseñar qué es el conocimiento . Todo conocimiento es una traslación seguida de una reconstrucción del cerebro, que sufre el riesgo de error y la ilusión. Pero subestimamos el error en nuestras vidas privadas ...
Edgar Morin, sociólogo y filósofo , director emérito de investigación en el CNRS , exige la consideración de la complejidad en la educación. Llega en WISE , la Cumbre Mundial de Innovación en Educación , que se extiende desde el 29 de octubre y el 31 en Doha , Qatar.
¿Cuál es el papel de los maestros del siglo XXI ?
Edgar Morin : La misión principal de la educación es preparar a vivir ! Pero carece de la educación, desde la escuela primaria hasta la universidad , proporcionar conocimiento vital. Por lo tanto, no enseña lo que es el conocimiento humano se dispersa y compartimentada en las humanidades y las ciencias biológicas. El cerebro se enseña en la biología y la psicología de la mente, entonces ellos son uno.
Usted incluso desea que se enseña en la escuela primaria de la epistemología : ¿Qué es el conocimiento?
Da conocimiento sin enseñar qué es el conocimiento . Todo conocimiento es una traslación seguida de una reconstrucción del cerebro, que sufre el riesgo de error y la ilusión. Pero subestimamos el error en nuestras vidas privadas ...
Que tu empresa no mate tu creatividad
http://www.cnnexpansion.com/mi-carrera/2013/10/23/como-las-empresas-matan-la-creatividad
Digamos que diriges un equipo de personas creativas -genios de mercadotecnia, diseñadores, redactores, editores de fotografía, artistas gráficos o cualquier otra persona con la que tu empresa cuente para proporcionar ideas e imágenes atractivas y frescas.
La falta de tiempo y el exceso de tareas rutinarias acaban con la innovación, revela un estudio; 70% de los creativos encuestados dijeron necesitar más tiempo de reflexión en su trabajo.
Por: Anne Fisher
Tal vez has notado, en el último año o dos, que sus resultados simplemente no brillan como solían hacerlo. Eso es corregible, según un nuevo estudio, pero solo si estás dispuesto a dejar que los profesionales creativos se bajen de la rutina de correos electrónicos, reuniones y memos.
iStock de Getty Images, un servicio de fotografía y video en línea, recientemente encuestó a 400 "creativos" y encontró que el 60% de ellos tuvieron "grandes ideas" en el último año, pero no tuvieron tiempo de seguir adelante con ellas. Casi tres cuartas partes dijeron que necesitaban más "tiempo creativo", y 63% dijeron que estaban tan ocupados haciendo tareas rutinarias que no tenían tiempo restante para la "reflexión creativa e inspiración". Casi uno de cada cuatro dijeron que pasaban solo alrededor de dos horas al día realizando trabajo creativo.
Como resultado, casi la mitad creía que la creatividad en su lugar de trabajo se había estancado o desaparecido. "La creciente presión por el aumento en las cargas de trabajo, los plazos cada vez más ajustados y los presupuestos limitados están desgastado a los creativos", indicó Ellen Desmarais, gerente general de iStock
Por supuesto, hoy en día casi todo el mundo está bajo presión para hacer más con menos, pero hay amplia evidencia de que las personas cuyo trabajo consiste en generar nuevas ideas responden particularmente mal al ser apresuradas. Consideremos, por ejemplo, un estudio exhaustivo llamado Creativity Under the Gun, dirigido por la profesora de la Escuela de Negocios de Harvard y experta en innovación, Teresa Amabile.
Los investigadores examinaron anotaciones diarias de más de 9,000 personas "que trabajaban en proyectos que requerían de un alto nivel de creatividad", indicó el estudio, y midieron su capacidad de innovación en diferentes niveles de presión temporal. Resultó que estas personas eran menos productivas cuando eran constantemente obligadas a luchar contra el reloj. Y cuando trabajaban bajo una extrema presión de tiempo, se les ocurrían menos ideas nuevas, no solo en el día de la fecha límite, sino incluso dos días después.
"Las empresas rutinariamente matan la creatividad con plazos falsos o imposiblemente ajustados", escribió Amabile en Harvard Business Review. "Los primeros crean desconfianza, y los segundos causan agotamiento". Por otra parte, agregó, las compañías a menudo aplastan la creatividad inadvertidamente, al no dar a los innovadores flexibilidad en sus horariospara el tipo de ensoñación entregada que conduce a las ideas revolucionarias: "Puede ser lento ir a explorar nuevos conceptos, construir soluciones únicas y vagar por el laberinto" de posibilidades no probadas.
Entonces, ¿qué debe hacer un gerente? Contratar a más personas para aliviar un poco la carga de trabajo de rutina probablemente ayudaría, pero si eso no está dentro del presupuesto, el informe iStock -convenientemente titulado Free the Creative (Liberen a los creativos)- sugiere un par de otras formas de fomentar la creatividad.
¿Cómo liberarlos?
En primer lugar, examina detenidamente cada reunión, reporte de estado, y otras distracciones que actualmente saturan los calendarios creativos. ¿Es todo eso necesario? ¿O su tiempo estará mucho mejor gastado en simplemente pensar?
Y en segundo lugar, olvídate de estar todo el tiempo en la oficina. "Ninguna gran idea es gestada al estar en un escritorio todo el día", dice la directora de planificación creativa de iStock, Rebecca Swift. "Los creativos necesitan experimentar el mundo para ser capaces de producir ideas con las que el mundo pueda relacionarse".
Evidentemente es así. Al ser cuestionados por los encuestadores de la filial de Getty Images dónde estaban cuando desarrollaron sus ideas más brillantes, la mayoría de los innovadores dijeron que estaban en la ducha, haciendo ejercicio, manejando o en transporte, pasando el rato con amigos o familia, viajando, escuchando música o viendo la televisión.
Cerebros de Silicon Valley envían a sus hijos a un colegio sin computadoras
http://www.infobae.com/2012/04/30/1049441-cerebros-silicon-valley-envian-sus-hijos-un-colegio-computadoras?fb_action_ids=10201357640075973&fb_action_types=og.recommends&fb_source=ticker&action_object_map={%2210201357640075973%22%3A490075021084249}&action_type_map={%2210201357640075973%22%3A%22og.recommends%22}&action_ref_map=[]
No hay televisores ni PC, sólo tiza y pizarrón, los niños aprenden a tejer, coser y hornear pan. Un establecimiento privado en el querecién se enseña informática a los 13 años
No hay televisores ni PC, sólo tiza y pizarrón, los niños aprenden a tejer, coser y hornear pan. Un establecimiento privado en el querecién se enseña informática a los 13 años

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La Waldorf School de Peninsula, en California, es una de las escuelas privadas que eligen los hiperconectados empleados de Google, Apple y otras empresas de punta de la computación para que sus hijos se eduquen alejados de todo tipo de pantalla, según un informe del diario Le Monde sobre una nueva tendencia tech: la desconexión.
Tres cuartos de los alumnos inscriptos en la Waldorf son vástagos de personas que trabajan en el área de las nuevas tecnologías. "La gente se pregunta por qué profesionales de la Silicon Valley, entre ellos algunos de Google, que parecen deberle mucho a la industria informática, envían a sus hijos a una escuela que no usa computadoras", comentó Lisa Babinet, profesora de matemáticas y cofundadora de la escuela primaria, en la conferencia anual Google Big Tent.
El periódico francés recoge el testimonio de uno de estos padres: Pierre Laurent, que eligió esta escuela porque cuestiona la tendencia actual a equipar en informática a las clases desde una edad cada vez más temprana. "La computadora no es más que una herramienta. El que sólo tiene un martillo piensa que todos los problemas son clavos", dice. "Para aprender a escribir, es importante poder efectuar grandes gestos. Las matemáticas pasan por la visualización del espacio. La pantalla perturba el aprendizaje. Disminuye las experiencias físicas y emocionales".
En la Waldorf esa limitación no existe: se aprende a sumar y a restar dibujando o saltando a la cuerda. Consultado acerca de si no le preocupa que sus hijos estén en desventaja por este retraso en el uso de la PC, Laurent responde: "No sabemos cómo será el mundo dentro de 15 años, las herramientas habrán tenido tiempo de cambiar muchas veces. Por haber trabajado12 años en Microsoft, sé hasta qué punto los softwares son preparados para ser del más fácil acceso posible". También recuerda que todos los alumnos de la Waldorf tienen computadora en sus casas. La cuestión se reduce entonces a decidir cuándo levantar las limitaciones a su uso.
Richard Stallman, el gurú del software libre, trabaja desconectado: "La mayor parte del tiempo no tengo Internet. Una o dos veces por día, a veces tres, me conecto para enviar y recibir mis correos. Releo todo antes de enviar".
Así como por un lado muchas personas sufren de nomofobia, es decir el miedo a no estar conectado (teléfono, Internet, etc.), otros ya empiezan a dar la vuelta y a recuperar el placer de la desconexión. Fred Stutzman, investigador de la Carnegie Mellon University, desarrolló incluso un programa llamado Freedom que bloquea el acceso a Internet durante 8 horas seguidas, obligando a reiniciar la computadora para reactivar el servicio. Deseoso de poder escribir sin distracciones, también diseñó Anti-social, un software que permite el acceso a Internet pero sin diversiones tales como Facebook y Twitter. "Las computadoras se han convertido en máquinas de distracción. Hay que equiparse hoy de funcionalidades que las devuelvan a su rol de máquina de escribir", dice. "Es una forma de comprar tiempo".
Sherry Turkle, del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), autora del libro Alone Together (Solos juntos), dice que mirar sus mails o SMS frente a otros puede ser tan contagioso como un bostezo: "La gente pasa 90% de su tiempo de trabajo con los mails, y en su casa envían SMS estando a la mesa".
El informe de Le Monde pronostica que cada vez habrá más gente pidiendo asistencia para desonectarse. No es un fenómeno de masas, sino más bien una tendencia minoritaria que involucra más bien a los sectores más acomodados. "Algunos tienen el poder para desconectarse y otros, el deber de permanecer conectados", dice el sociólogo Francis Jauréguiberry, que investiga el tema. Los "pobres" de la tecnología son los que no pueden eludir la responsabilidad de responder de inmediato un correo electrónico o un mensaje de texto. Los nuevos ricos, por el contrario, son aquellos que tienen la posibilidad de filtrar e instaurar distancia respecto a esta interpelación. Lo mismo, dice Jauréguiberry, pasó con la televisión: el sobreconsumo es cosa de las clases populares.
¿Desconectarse es un lujo?
4D, Dream, Soñar el futuro:
"Todos somos excelentes
de una manera diferente..."
Everybody is excellent in a different way...
de una manera diferente..."
Everybody is excellent in a different way...
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