viernes, 29 de junio de 2012
La Presión
http://rugbydidactico.rugbytime.com/2012/05/02/la-presion/
Un partido, un torneo o incluso una situación de juego determinada puede ser recibida por el jugador de dos maneras diametralmente opuestas: como una amenaza o como un desafío. Si se recibe como “una amenaza” el jugador se llenará de presión. Quedará paralizado, temeroso, falto de confianza y rodeado de emociones negativas. Por el contrario, si la tarea se toma como “un desafío” entonces el jugador no sentirá presión alguna sino una gran motivación. En este caso, el jugador se empapará de pensamientos positivos y estará en condiciones de elevar su rendimiento deportivo.
Continuamente oímos hablar de la palabra presión, pero ¿qué es realmente la presión?. En principio, no es un objeto físico concreto y tangible. No la podemos ver ni la podemos tocar, pero sabemos que existe porque condiciona las conductas y el juicio de las personas. La presión es una sensación psíquica, es netamente psicológica, lo que no quiere decir que no tenga existencia real. Psicológicamente, es una tensión de opuestos que fuerza una reacción en un momento de definición. Es un forzamiento.
La presión psicológica entonces debe distinguirse de la presión en sentido estricto que es la acción y el efecto de apretar o comprimir. Es importante señalar que los factores que generan presión en un deportista no pueden calificarse objetivamente en una escala según el grado de presión que representan. Así, no puede decirse, en principio, que una determinada acción produce mucha o poca presión, porque es posible que para algunos ese mismo acontecimiento genere una presión intolerable y para otros no produzca presión alguna.
Es decir, no puede hablarse -prima facie- de que un acontecimiento puntual produce mucha o poca presión porque ello es subjetivo y dependerá del sujeto que la reciba. Alguien dijo alguna vez, “no hay problemas grandes o problemas chicos, sino que simplemente hay problemas (a secas)”. En igual sentido, no hay presiones grandes o presiones chicas, hay simplemente acontecimientos o circunstancias que generan presión y ellas tendrán la entidad que el sujeto involucrado les otorgue.
Para un jugador una patada al touch en el último minuto puede representar una enorme presión y para otro una conversión decisiva tal vez no lo signifique. En resumen, no se puede otorgar a los hechos un nivel de presión determinado, porque ello resulta absolutamente subjetivo y dependerá del deportista involucrado.
Por otra parte, la presión que recibe un jugador puede ser exterior o interior. La presión exterior representa “el poder del Otro” sobre el sujeto. Esta puede ser ejercida por los padres, familiares, entrenador o compañeros por ejemplo. Sin embargo, no se agota en las personas sino que también otras circunstancias pueden ejercer presión sobre el jugador. Por ejemplo, cuando un equipo va perdiendo y esta desesperado por que se termina el partido, es el tiempo el que está ejerciendo fuerte presión sobre el jugador porque condiciona su desempeño.
La presión interior esta representada por el poder o la fuerza de las pasiones sobre el sujeto. Ello significa que el mismo jugador es el que se pone presión asimismo. Así, el miedo a ser juzgado o a ser puesto en duda, hace que alguna vez muchos jugadores duden de sus posibilidades y pierdan confianza en sí mismos. Pueden estar auto presionados por creer no estar a la altura de las circunstancias y por ello desarrollan un sentimiento de inferioridad. El miedo al fracaso y a decepcionar a su entorno y allegados puede generarles enorme presión.
La presión interior es la más difícil de manejar. Encontramos allí, la ambición personal, la ansiedad, el nerviosismo, el miedo, el deseo de ganar etc. Por otra parte, la presión excede al deporte y se encuentra en todos los órdenes de nuestra vida (un examen, una entrevista laboral y muchos otros escenarios). Es decir que la presión no es propia solo de los deportistas, sino de todas las personas en cualquier ámbito que sea, ya que forma parte de nuestra vida diaria. La presión es un obstáculo que el jugador debe aprender a sortear y tratar de manejar en su beneficio. La fortaleza mental permite justamente disminuir o suprimir las consecuencias negativas de la presión.
Además, ningún jugador, incluso los que tienen gran fortaleza mental, juega bien bajo presión. Lo que hacen los fuertes mentalmente es lograr controlar esa presión. Es decir, todos los deportistas, incluso los grandes campeones, han sufrido y sufren presión, pero estos son capaces de controlarla o dominarla. Por ello, el éxito del deportista estará dado en gran medida a la respuesta que tenga frente a las situaciones de presión. Los grandes competidores son los que conviven con la presión y en cierta manera la disfrutan.
Jimmy Connors decía “donde hay presión hay una oportunidad”. El notable tenista, tomaba lo positivo de su presencia, en el sentido de que si no existiera una situación de presión, indudablemente será porque no habrá nada importante o valioso en juego. Los que “no juegan por nada” son los que no tienen ningún tipo de presión, por ello la existencia de la presión tiene en cierta manera una arista positiva.
El mensaje a transmitir es que si hay presión significará indefectiblemente que algo grande esta en juego. Manu Ginobili, es otro gran competidor que ha logrado convivir y disfrutar de los momentos de presión, porque son justamente esos momentos, los que lo hacen estar encendido, enfocado e hipermotivado.
Zyrtec
Un partido, un torneo o incluso una situación de juego determinada puede ser recibida por el jugador de dos maneras diametralmente opuestas: como una amenaza o como un desafío. Si se recibe como “una amenaza” el jugador se llenará de presión. Quedará paralizado, temeroso, falto de confianza y rodeado de emociones negativas. Por el contrario, si la tarea se toma como “un desafío” entonces el jugador no sentirá presión alguna sino una gran motivación. En este caso, el jugador se empapará de pensamientos positivos y estará en condiciones de elevar su rendimiento deportivo.
Continuamente oímos hablar de la palabra presión, pero ¿qué es realmente la presión?. En principio, no es un objeto físico concreto y tangible. No la podemos ver ni la podemos tocar, pero sabemos que existe porque condiciona las conductas y el juicio de las personas. La presión es una sensación psíquica, es netamente psicológica, lo que no quiere decir que no tenga existencia real. Psicológicamente, es una tensión de opuestos que fuerza una reacción en un momento de definición. Es un forzamiento.
La presión psicológica entonces debe distinguirse de la presión en sentido estricto que es la acción y el efecto de apretar o comprimir. Es importante señalar que los factores que generan presión en un deportista no pueden calificarse objetivamente en una escala según el grado de presión que representan. Así, no puede decirse, en principio, que una determinada acción produce mucha o poca presión, porque es posible que para algunos ese mismo acontecimiento genere una presión intolerable y para otros no produzca presión alguna.
Es decir, no puede hablarse -prima facie- de que un acontecimiento puntual produce mucha o poca presión porque ello es subjetivo y dependerá del sujeto que la reciba. Alguien dijo alguna vez, “no hay problemas grandes o problemas chicos, sino que simplemente hay problemas (a secas)”. En igual sentido, no hay presiones grandes o presiones chicas, hay simplemente acontecimientos o circunstancias que generan presión y ellas tendrán la entidad que el sujeto involucrado les otorgue.
Para un jugador una patada al touch en el último minuto puede representar una enorme presión y para otro una conversión decisiva tal vez no lo signifique. En resumen, no se puede otorgar a los hechos un nivel de presión determinado, porque ello resulta absolutamente subjetivo y dependerá del deportista involucrado.
Por otra parte, la presión que recibe un jugador puede ser exterior o interior. La presión exterior representa “el poder del Otro” sobre el sujeto. Esta puede ser ejercida por los padres, familiares, entrenador o compañeros por ejemplo. Sin embargo, no se agota en las personas sino que también otras circunstancias pueden ejercer presión sobre el jugador. Por ejemplo, cuando un equipo va perdiendo y esta desesperado por que se termina el partido, es el tiempo el que está ejerciendo fuerte presión sobre el jugador porque condiciona su desempeño.
La presión interior esta representada por el poder o la fuerza de las pasiones sobre el sujeto. Ello significa que el mismo jugador es el que se pone presión asimismo. Así, el miedo a ser juzgado o a ser puesto en duda, hace que alguna vez muchos jugadores duden de sus posibilidades y pierdan confianza en sí mismos. Pueden estar auto presionados por creer no estar a la altura de las circunstancias y por ello desarrollan un sentimiento de inferioridad. El miedo al fracaso y a decepcionar a su entorno y allegados puede generarles enorme presión.
La presión interior es la más difícil de manejar. Encontramos allí, la ambición personal, la ansiedad, el nerviosismo, el miedo, el deseo de ganar etc. Por otra parte, la presión excede al deporte y se encuentra en todos los órdenes de nuestra vida (un examen, una entrevista laboral y muchos otros escenarios). Es decir que la presión no es propia solo de los deportistas, sino de todas las personas en cualquier ámbito que sea, ya que forma parte de nuestra vida diaria. La presión es un obstáculo que el jugador debe aprender a sortear y tratar de manejar en su beneficio. La fortaleza mental permite justamente disminuir o suprimir las consecuencias negativas de la presión.
Además, ningún jugador, incluso los que tienen gran fortaleza mental, juega bien bajo presión. Lo que hacen los fuertes mentalmente es lograr controlar esa presión. Es decir, todos los deportistas, incluso los grandes campeones, han sufrido y sufren presión, pero estos son capaces de controlarla o dominarla. Por ello, el éxito del deportista estará dado en gran medida a la respuesta que tenga frente a las situaciones de presión. Los grandes competidores son los que conviven con la presión y en cierta manera la disfrutan.
Jimmy Connors decía “donde hay presión hay una oportunidad”. El notable tenista, tomaba lo positivo de su presencia, en el sentido de que si no existiera una situación de presión, indudablemente será porque no habrá nada importante o valioso en juego. Los que “no juegan por nada” son los que no tienen ningún tipo de presión, por ello la existencia de la presión tiene en cierta manera una arista positiva.
El mensaje a transmitir es que si hay presión significará indefectiblemente que algo grande esta en juego. Manu Ginobili, es otro gran competidor que ha logrado convivir y disfrutar de los momentos de presión, porque son justamente esos momentos, los que lo hacen estar encendido, enfocado e hipermotivado.
Zyrtec
La empatía como aptitud del entrenador
http://rugbydidactico.rugbytime.com/2012/04/09/la-empatia-como-aptitud-del-entrenador/
Para la persona poco avezada, la palabra empatía suele confundirse con simpatía, pero, en rigor, la empatía es mucho más que eso.
Algunas definiciones válidas podrían ser las siguientes:
» La empatía es darse cuenta lo que le pasa al otro y asimismo la capacidad para ponerse en el lugar del otro, sin perder la propia identidad.
» Es la capacidad o aptitud para comprender los sentimientos, razonamientos y motivaciones de los demás.
» Es la facultad de entendimiento, comprensión o comunión afectiva con las personas.
» Es, en sentido más vulgar, ponerse “en los zapatos del otro”, de manera tal de poder entender sus penas, sus miedos o temores y sus alegrías.
» La empatía es la habilidad para reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás.
» En otras palabras, ser empáticos es ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas y saber que les sucede.
La empatía es una habilidad fundamental de la comunicación, puesto que mejora y facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre las personas. La empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, ya que a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando lugar a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad. A pesar de que la mayoría de las personas no son crueles ni malvadas cuando responden inconscientemente, muchas veces sus respuestas producen el efecto no deseado, porque en realidad, lo que les falta es habilidad para comunicarse (empatía).
Algunos entrenadores no tienen la habilidad para conocer las emociones de sus dirigidos. Son aquellos que poseen un déficit en la capacidad de “leer” lo que les sucede. En otro orden, son llamados analfabetos emocionales, o con sordera emocional. Todos ellos evidencian fallas en la capacidad para interpretar adecuadamente las necesidades de los demás.
La empatía vendría a ser como una suerte de radar social, el cual permite navegar con acierto en el propio mar de nuestras relaciones. Si no le prestamos atención a la empatia (a lo que “los otros nos dicen incluso sin decir nada”), con seguridad equivocaremos el rumbo y difícilmente arribemos a buen puerto.
Proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro, ni implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de tener empatía y respetar su posición.
A través de la lectura de las necesidades de los demás, podemos reajustar nuestro actuar pero recordando y teniendo en cuenta que lo que funciona con una persona posiblemente no funcione necesariamente con otra, y lo que en un momento funciona puede no servir en otro, incluso tratándose de una misma persona. No es raro que se crea comprender al otro basándonos tan solo en lo que se nota de manera superficial y no ver más allá de lo evidente y lo que nuestra propia perspectiva muestra.
En rigor, nuestras relaciones se basan no sólo en contenidos manifiestos verbalmente, sino en otros mecanismos también llenos de significado. La empatía permite conocer lo verdadero y profundo del otro, y que tal vez no observemos a simple vista. Es un hecho que no podemos leer la mente, pero sí las señales que parecen invisibles, pero que podemos aprender a captar.
La postura del cuerpo, el tono o intensidad de la voz, la mirada, un gesto e incluso el silencio, son portadores de gran información sobre la persona. Por ello, quien tenga empatía, podrá decodificar esa información y darle la interpretación adecuada. Una persona con empatía es alguien que cuenta con una buena dosis o capacidad de escuchar y sabe ciertamente cuándo debe hablar y cuándo no.
Una persona con empatía es una persona con la habilidad para leer las situaciones mientras estas tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran. Por el contrario, las personas débiles o carentes de esta habilidad, tienen serias dificultades para leer e interpretar correctamente las emociones de los demás y no saben escuchar.
Las personas que manifiestan incapacidad empática no saben leer su radar social, y a veces (incluso sin proponérselo) dañan la intimidad emocional con quienes tratan. En el grado extremo de la carencia de esta habilidad encontramos a los alexitímicos, que son aquellas personas incapaces de expresar los propios sentimientos y de percibir adecuadamente los de terceros.
Mahatma Gandhi le da (sin proponérselo) una dimensión de gran importancia a la habilidad de la empatía diciendo que “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista…”
La falta de capacidad para reconocer los sentimientos de los demás, esto es ausencia de empatía, conduce a la ineptitud y la torpeza en las relaciones humanas. Por ello, muchas veces, hasta las personas intelectualmente más brillantes, pueden llegar a fracasar de manera estrepitosa en su relación con los demás, y resultar arrogantes, insensibles, o incluso odiosas.
Aquel entrenador que tenga la habilidad de “leer” lo que les sucede realmente a sus jugadores; ver sus emociones y sentimientos más profundos, podrá entenderlos y comprenderlos. El entrenador con empatía entiende y comprende lo que les sucede a sus jugadores, porque sabe interpretar sus mensajes no verbales.
Por ello, el entrenador con empatía no hiere, no humilla, no avergüenza a sus dirigidos ni les quita su autoestima. Muestra respeto hacia sus jugadores e infunden el mismo respeto de parte de estos. El entrenador dotado de empatía sabe que les pasa a sus jugadores y actúa en consecuencia. Conoce a sus jugadores y sabe si están ansiosos, nerviosos, enojados o frustrados.
Bajo la aureola de la empatía, la comunicación con sus dirigidos será óptima y podrá construir relaciones eficaces y duraderas.
Para la persona poco avezada, la palabra empatía suele confundirse con simpatía, pero, en rigor, la empatía es mucho más que eso.
Algunas definiciones válidas podrían ser las siguientes:
» La empatía es darse cuenta lo que le pasa al otro y asimismo la capacidad para ponerse en el lugar del otro, sin perder la propia identidad.
» Es la capacidad o aptitud para comprender los sentimientos, razonamientos y motivaciones de los demás.
» Es la facultad de entendimiento, comprensión o comunión afectiva con las personas.
» Es, en sentido más vulgar, ponerse “en los zapatos del otro”, de manera tal de poder entender sus penas, sus miedos o temores y sus alegrías.
» La empatía es la habilidad para reconocer, comprender y apreciar los sentimientos de los demás.
» En otras palabras, ser empáticos es ser capaces de “leer” emocionalmente a las personas y saber que les sucede.
La empatía es una habilidad fundamental de la comunicación, puesto que mejora y facilita el desenvolvimiento y progreso de todo tipo de relación entre las personas. La empatía viene a ser algo así como nuestra conciencia social, ya que a través de ella se pueden apreciar los sentimientos y necesidades de los demás, dando lugar a la calidez emocional, el compromiso, el afecto y la sensibilidad. A pesar de que la mayoría de las personas no son crueles ni malvadas cuando responden inconscientemente, muchas veces sus respuestas producen el efecto no deseado, porque en realidad, lo que les falta es habilidad para comunicarse (empatía).
Algunos entrenadores no tienen la habilidad para conocer las emociones de sus dirigidos. Son aquellos que poseen un déficit en la capacidad de “leer” lo que les sucede. En otro orden, son llamados analfabetos emocionales, o con sordera emocional. Todos ellos evidencian fallas en la capacidad para interpretar adecuadamente las necesidades de los demás.
La empatía vendría a ser como una suerte de radar social, el cual permite navegar con acierto en el propio mar de nuestras relaciones. Si no le prestamos atención a la empatia (a lo que “los otros nos dicen incluso sin decir nada”), con seguridad equivocaremos el rumbo y difícilmente arribemos a buen puerto.
Proceder con empatía no significa estar de acuerdo con el otro, ni implica dejar de lado las propias convicciones y asumir como propias la del otro. Es más, se puede estar en completo desacuerdo con alguien, sin por ello dejar de tener empatía y respetar su posición.
A través de la lectura de las necesidades de los demás, podemos reajustar nuestro actuar pero recordando y teniendo en cuenta que lo que funciona con una persona posiblemente no funcione necesariamente con otra, y lo que en un momento funciona puede no servir en otro, incluso tratándose de una misma persona. No es raro que se crea comprender al otro basándonos tan solo en lo que se nota de manera superficial y no ver más allá de lo evidente y lo que nuestra propia perspectiva muestra.
En rigor, nuestras relaciones se basan no sólo en contenidos manifiestos verbalmente, sino en otros mecanismos también llenos de significado. La empatía permite conocer lo verdadero y profundo del otro, y que tal vez no observemos a simple vista. Es un hecho que no podemos leer la mente, pero sí las señales que parecen invisibles, pero que podemos aprender a captar.
La postura del cuerpo, el tono o intensidad de la voz, la mirada, un gesto e incluso el silencio, son portadores de gran información sobre la persona. Por ello, quien tenga empatía, podrá decodificar esa información y darle la interpretación adecuada. Una persona con empatía es alguien que cuenta con una buena dosis o capacidad de escuchar y sabe ciertamente cuándo debe hablar y cuándo no.
Una persona con empatía es una persona con la habilidad para leer las situaciones mientras estas tienen lugar, ajustándose a las mismas conforme éstas lo requieran. Por el contrario, las personas débiles o carentes de esta habilidad, tienen serias dificultades para leer e interpretar correctamente las emociones de los demás y no saben escuchar.
Las personas que manifiestan incapacidad empática no saben leer su radar social, y a veces (incluso sin proponérselo) dañan la intimidad emocional con quienes tratan. En el grado extremo de la carencia de esta habilidad encontramos a los alexitímicos, que son aquellas personas incapaces de expresar los propios sentimientos y de percibir adecuadamente los de terceros.
Mahatma Gandhi le da (sin proponérselo) una dimensión de gran importancia a la habilidad de la empatía diciendo que “las tres cuartas partes de las miserias y malos entendidos en el mundo terminarían si las personas se pusieran en los zapatos de sus adversarios y entendieran su punto de vista…”
La falta de capacidad para reconocer los sentimientos de los demás, esto es ausencia de empatía, conduce a la ineptitud y la torpeza en las relaciones humanas. Por ello, muchas veces, hasta las personas intelectualmente más brillantes, pueden llegar a fracasar de manera estrepitosa en su relación con los demás, y resultar arrogantes, insensibles, o incluso odiosas.
Aquel entrenador que tenga la habilidad de “leer” lo que les sucede realmente a sus jugadores; ver sus emociones y sentimientos más profundos, podrá entenderlos y comprenderlos. El entrenador con empatía entiende y comprende lo que les sucede a sus jugadores, porque sabe interpretar sus mensajes no verbales.
Por ello, el entrenador con empatía no hiere, no humilla, no avergüenza a sus dirigidos ni les quita su autoestima. Muestra respeto hacia sus jugadores e infunden el mismo respeto de parte de estos. El entrenador dotado de empatía sabe que les pasa a sus jugadores y actúa en consecuencia. Conoce a sus jugadores y sabe si están ansiosos, nerviosos, enojados o frustrados.
Bajo la aureola de la empatía, la comunicación con sus dirigidos será óptima y podrá construir relaciones eficaces y duraderas.
Tags: Empatía, entrenador, Rugby
4D, Dream, Soñar el futuro:
"Nunca desistas de un sueño. Sólo trata de ver las señales que te lleven a él".
jueves, 28 de junio de 2012
La Autoconfianza
http://rugbydidactico.rugbytime.com/2012/05/30/la-autoconfianza/
La autoconfianza es la seguridad y convicción que tiene el jugador de ser capaz de resolver los problemas que presenta el juego. Cuando un jugador tiene confianza no lo afecta la presión y disfruta de los desafíos. Un jugador confiado es más positivo, más agresivo y atrevido. En definitiva un jugador con confianza es un competidor distinto.
Un jugador que se siente considerado y valorado es, sin lugar a dudas, un mejor jugador de rugby, con el aditamento de que su entusiasmo y predisposición al juego creará un círculo virtuoso donde su confianza y motivación redundará en beneficio de sus compañeros y, en definitiva, el principal beneficiario será el equipo.
Ahora bien, un jugador que se siente desplazado, poco considerado y olvidado baja notablemente su confianza y consecuentemente su rendimiento deportivo decae. Por ello, es importante la tarea de los entrenadores en ese sentido.
Un jugador que no tiene confianza cualquier desafío, por pequeño que sea, le resultará lejos de su alcance. La perdida de confianza puede ocasionarse por múltiples motivos pero por lo general los problemas físicos o el escaso apoyo o consideración de sus entrenadores son muchas veces determinantes.
Un jugador puede presentar confianza baja o exceso de confianza. Cualquiera de los dos extremos son perjudiciales o contraproducentes. Aquel jugador que tiene falta de confianza centrará más su atención en sus puntos débiles que en sus habilidades.
Asimismo, el exceso de confianza de un jugador provoca una falsa seguridad de sí mismo. Como consecuencia el rendimiento disminuye, porque cree que no debe esforzarse para mejorar. Esto lleva a sobrestimarnos y no prepararnos bien de cara a una competición. Por otra parte, son grandes enemigos de la confianza, la duda y el temor al fracaso.
El entrenador debe trabajar en hechos que le den confianza al jugador como por ejemplo:
» Hacer buenos entrenamientos.
» Tener una buena preparación física.
» Practicar la visualización mental del éxito.
» Tener pensamientos positivos.
» Lograr metas u objetivos.
» Recibir elogios de personas influyentes (entrenadores, compañeros)
Los tics y cábalas constituyen mecanismos de defensa que los jugadores utilizan con frecuencia frente a situaciones de presión. Para vencer el estrés, los deportistas desarrollan instintivamente una serie de tics o de rituales. Estas pequeñas manías permiten tranquilizar al jugador y darle confianza.
Por ello, las cábalas son siempre bienvenidas porque permiten al jugador ganar en confianza y despojarse de sensaciones de temor e inseguridad. Así, cambiarse en el mismo lugar del vestuario o jugar con la misma camiseta son rituales muy usuales que contribuyen a creer en sí mismos. Pierre Berbizier por ejemplo, siempre se ponía su ropa en el mismo orden, de abajo hacia arriba antes de cada encuentro.
A veces, los rituales son colectivos: una mascota, ir a comer a un determinado lugar, etcétera. En el tenis por ejemplo, hacer picar la pelota varias veces o arreglar el encordado son tics que sirven para no exteriorizar lo que sienten y permanecer concentrados.
Sin dudas que para llegar al más alto nivel el deportista debe tener confianza en sí mismo e intentar abstraerse de las presiones externas o internas que pueden llevarle a dudar de sí mismo. De lo contrario, se arriesga a sentirse estresado o angustiado.
La autoconfianza es la seguridad y convicción que tiene el jugador de ser capaz de resolver los problemas que presenta el juego. Cuando un jugador tiene confianza no lo afecta la presión y disfruta de los desafíos. Un jugador confiado es más positivo, más agresivo y atrevido. En definitiva un jugador con confianza es un competidor distinto.
Un jugador que se siente considerado y valorado es, sin lugar a dudas, un mejor jugador de rugby, con el aditamento de que su entusiasmo y predisposición al juego creará un círculo virtuoso donde su confianza y motivación redundará en beneficio de sus compañeros y, en definitiva, el principal beneficiario será el equipo.
Ahora bien, un jugador que se siente desplazado, poco considerado y olvidado baja notablemente su confianza y consecuentemente su rendimiento deportivo decae. Por ello, es importante la tarea de los entrenadores en ese sentido.
Un jugador que no tiene confianza cualquier desafío, por pequeño que sea, le resultará lejos de su alcance. La perdida de confianza puede ocasionarse por múltiples motivos pero por lo general los problemas físicos o el escaso apoyo o consideración de sus entrenadores son muchas veces determinantes.
Un jugador puede presentar confianza baja o exceso de confianza. Cualquiera de los dos extremos son perjudiciales o contraproducentes. Aquel jugador que tiene falta de confianza centrará más su atención en sus puntos débiles que en sus habilidades.
Asimismo, el exceso de confianza de un jugador provoca una falsa seguridad de sí mismo. Como consecuencia el rendimiento disminuye, porque cree que no debe esforzarse para mejorar. Esto lleva a sobrestimarnos y no prepararnos bien de cara a una competición. Por otra parte, son grandes enemigos de la confianza, la duda y el temor al fracaso.
El entrenador debe trabajar en hechos que le den confianza al jugador como por ejemplo:
» Hacer buenos entrenamientos.
» Tener una buena preparación física.
» Practicar la visualización mental del éxito.
» Tener pensamientos positivos.
» Lograr metas u objetivos.
» Recibir elogios de personas influyentes (entrenadores, compañeros)
Los tics y cábalas constituyen mecanismos de defensa que los jugadores utilizan con frecuencia frente a situaciones de presión. Para vencer el estrés, los deportistas desarrollan instintivamente una serie de tics o de rituales. Estas pequeñas manías permiten tranquilizar al jugador y darle confianza.
Por ello, las cábalas son siempre bienvenidas porque permiten al jugador ganar en confianza y despojarse de sensaciones de temor e inseguridad. Así, cambiarse en el mismo lugar del vestuario o jugar con la misma camiseta son rituales muy usuales que contribuyen a creer en sí mismos. Pierre Berbizier por ejemplo, siempre se ponía su ropa en el mismo orden, de abajo hacia arriba antes de cada encuentro.
A veces, los rituales son colectivos: una mascota, ir a comer a un determinado lugar, etcétera. En el tenis por ejemplo, hacer picar la pelota varias veces o arreglar el encordado son tics que sirven para no exteriorizar lo que sienten y permanecer concentrados.
Sin dudas que para llegar al más alto nivel el deportista debe tener confianza en sí mismo e intentar abstraerse de las presiones externas o internas que pueden llevarle a dudar de sí mismo. De lo contrario, se arriesga a sentirse estresado o angustiado.
Tags: Aliento, Autoconfianza, Motivación, Rugby, Tics, Valor
El camino para alcanzar el éxito es trazarse objetivos
http://psicologiagranollers.blogspot.com/2012/06/el-camino-para-alcanzar-el-exito-es.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+PsicologiaGranollers+%28Psicologia+Granollers%29
Cada vez escucho más comentarios sobre la incertidumbre laboral y la angustia que supone para muchos. El comentario más común que he escuchado a mi alrededor últimamente es: "Prefiero pensar en el hoy y no pensar en el futuro, me angustio menos", "¿Quién me iba decir en enero que en mi empresa iban hacer un ERE y que debo plantearme un futuro precipitado para el que todavía no estaba preparado?" o "Me he dado cuenta que hoy sabes lo que hay pero no más adelante". Y yo me pregunto: ¿cuál es el salvavidas para estos momentos, a parte del rescate bancario? Más allá de intentar no perder la ilusión o de buscar nuevas formas de enfrentarse a la realidad, existe un término que nos podría ayudar y es la motivación. Es decir, ser capaces de motivarnos con todo lo que hagamos.
He conocido a muchas personas que han intentado motivar a su equipo para reflejarla luego en ellos mismos. Hace falta rodearnos en el terreno laboral de personas entusiastas y que tracen un camino imaginario y realista para que nos ilusione en el día a día con el único fin de sacar lo mejor de uno mismo y de los demás.
La constancia es un factor importante para superar las adversidades
Todos tenemos una motivación que nos impulsa cada día, pero si damos una vuelta más a esta cuestión nos preguntaremos: ¿se puede fortalecer la propia motivación? Veronika Brandstätter, psicóloga de la motivación de la Universidad de Zúrich, opina que sí: "Trazar objetivos realistas, planear mentalmente el camino para alcanzarlos y concebir los fracasos como retos es la solución".
Sigamos con la entrevista con la experta:
Cada persona tiene unos objetivos, pero la motivación para conseguirlos es diferente para cada cual. ¿Cómo se explica?
Aquí actúan en su conjunto la educación, el ambiente y la personalidad. La norma general indica que se debe tener constancia y seguir siempre esforzándose, incluso cuando se presentan adversidades. Ya desde pequeños, cuando empezamos a caminar, aprendemos a levantarnos cada vez que nos caemos.
Un consejo adecuado, ¿no le parece?
Naturalmente es bueno tener un objetivo vinculante, el llamado "compromiso". Una vez trazados los planes, ello ayuda a no abandonarlos de forma prematura. Por esta razón podemos trazarnos objetivos a largo plazo y trabajar sin interrupción para conseguirlos.
Los objetivos orientan y dan sentido.
Pero nos diferenciamos unos de otros en la manera de intentar conseguirlos: algunas personas van perfilando sus proyectos durante mucho tiempo, otras lo hacen sin darle grandes vueltas. Asimismo, ante las contrariedades, existen grandes diferencias de unas personas a otras.
¿Supone un problema la falta de perseverancia?
Sí. Tanto los directivos de empresas como los maestros o los padres se quejan con frecuencia de la fata de motivación de sus protegidos. Por suerte, esta situación puede prevenirse. Se trata de plantearse mentalmente la forma de llevar a cabo las actuaciones encaminadas a conseguir un objetivo; desglosar el objetivo principal en pequeñas y realistas metas, y no dejarse amilanar ante los fracasos.
Sólo quien evite las emociones negativas podrá aspirar a grandes objetivos
¿No nos empecinamos, a veces durante demasiado tiempo, en un objetivo profesional o privado?
La constancia es un factor importante para el éxito. Al mismo tiempo, nos capacita para evitar esfuerzos innecesarios renunciando a objetivos no realistas. Quien se empecina demasiado tiempo en conseguir lo inalcanzable tiene dos inconvenientes: por un lado, sufre el malestar general propio que ello supone y que puede llegar a provocar un trastorno psicosomático. Por otro, va desapareciendo la atención que se presta al problemático objetivo. Ello dificulta la posibilidad de orientarse de nuevo y la búsqueda de alternativas.
¿Cuáles son, en su opinión, las aportaciones más importantes en el estudio de la motivación?
Primero, que existen dos sistemas independientes de motivación: uno consciente, explícito, y otro inconsciente, implícito. Si son demasiado divergentes pueden originarse tensiones psíquicas. En segundo lugar, que la motivación tiene mucho que ver con la regulación de los sentimientos. Sólo quien mantenga a raya las emociones negativas, como el nerviosismo, la preocupación o el pesimismo, está en condiciones de aspirar a los grandes objetivos. Tercero, que las personas deben aprender a trazarse objetivos y, dado el caso, también a abandonarlos. El abandono a tiempo es importante no sólo en la vejez, cuando van viéndose cerradas muchas "ventanas de oportunidades".
¿Es un buen momento para trazar nuestros objetivos?
fuente: el confidencial
El aspecto mental del kick
http://rugbydidactico.rugbytime.com/2012/06/28/el-aspecto-mental-del-kick/
Ingresar en el aspecto mental, es abordar el límite o la barrera que separa al gran pateador del pateador irregular o poco confiable. Es el pateador, como ningún otro jugador, el que pone a prueba sus habilidades mentales de manera más cruel. Si el pateador está sin confianza, si se encuentra tenso, si no está concentrado, si no está focalizado en su objetivo o si no está relajado, ello repercutirá enormemente en su performance.
Por el contrario, si un primera línea está tenso o poco relajado poco importará, ya que su función le permite otro grado de tensión muscular. ¿Porqué algunos jugadores con una técnica perfecta marran el kick que más deseaban acertar?. ¿Porqué un jugador cuanto más anhela convertir más difícil le resulta lograrlo? Porque quien no tenga o no incorpore fortaleza mental, no estará en condiciones de convertirse en un pateador confiable.
Lo primero que debemos decir es que todos los pateadores (incluso los grandes pateadores) han sentido y sienten presión. Eso es absolutamente normal y común que suceda. Todos los pateadores, cualquiera que sea el nivel de competición, deberán convivir con la presión. Por ello, aquellos que puedan manejarla en su beneficio serán los que se distingan del resto y saquen provecho de esa situación.
Imaginemos una final donde transcurrido el tiempo reglamentario y en la última jugada el equipo puede pasar al frente si el pateador convierte un penal de escasa dificultad. Si piensa que con su kick decide no solo su suerte sino también la del resto de sus compañeros y la del entrenador; si vislumbra que todos están pendientes del kick, desde sus amigos y familiares hasta sus rivales; si piensa que puede echar a la borda el enorme esfuerzo de toda la temporada, la presión lo asfixiaría y sería decididamente incontrolable.
Pensemos ahora en un partido internacional, en una definición mundialista, donde un kick es lo que determina que miles y miles de personas en la cancha estén alegres o tristes; donde se decide que millones de personas de un país estén orgullosas y satisfechas por el logro; donde está en juego el honor de una Nación. Pensar fríamente todo ello, haría entrar en pánico a cualquiera. No habría un solo jugador que no se encontrara desbordado psicológicamente por completo.
Por ello, quien pretenda ser un buen pateador deberá dominar sus sensaciones y su cuerpo, como condición para lograr una buena fortaleza mental. En conclusión, lo que distingue a pateadores confiables del resto, es la respuesta que tienen frente a la presión. Los buenos pateadores están en condiciones de controlar o dominar la presión que sienten.
Algunos apuntes útiles para dominar la presión son los siguientes:
1º) Control de la situación: Si el pateador permite que el miedo lo controle (y no viceversa) es posible que sea presa fácil del pánico. Por ello, lo primero que debe tener un jugador en situaciones de extrema presión es control de la situación.
Muchos hechos pueden generar miedo o presión, como es el caso de un kick importante, pero esa circunstancia puntual (como tantas otras en la vida cotidiana) puede ser interpretada o valorada de dos maneras diametralmente opuestas:
» como una amenaza
» como una oportunidad
Si consideramos al acto de patear un penal decisivo como “una amenaza” entonces el jugador se llenará de presión, se pondrá tenso, poco relajado y seguramente la situación lo terminará por desbordar. Por el contrario, si el jugador lo considera como una oportunidad; como una chance inmejorable para lograr la valoración de sus compañeros; como una posibilidad para poner a prueba sus destrezas y para demostrarse y demostrar que ha mejorado, entonces estará energizado positivamente y enfocado para ejecutar su mejor kick.
Por último, un ejemplo en otro ámbito distinto es igualmente válido para representar ambos comportamientos: Imagínense una persona que debe hablar en público ante una multitud. Es posible que la persona esté tensa y sumamente nerviosa. Frente a ese panorama de pánico para muchos, dos actitudes son posibles.
Tomarlo como “una amenaza” donde todos lo observan y lo acosan con su mirada o por el contrario asumir su rol como importante y tratar de ser consecuente con la distinción, “agrandándose” en el sentido vulgar de la palabra para entregar su mejor versión.
2º) Ser positivo y optimista: Eliminar los pensamientos negativos es un elemento decisivo para lograr fortaleza mental, ya que empaparse de emociones negativas solo generan más presión. Si pienso que si fallo me van insultar; que si no emboco perderemos por mi culpa; que si no convierto, tiro por la borda todo el duro trabajo realizado, entonces no estaré eligiendo el camino correcto para convivir con la presión.
3º) Estar confiado: El jugador confiado tiene las mejores chances de ejecutar mejor el kick, pero ¿Cómo se logra estar confiado?. Algunas muletillas son las siguientes:
» Es saludable que el primer kick del partido sea fácil o medianamente accesible, porque fallar el primer intento a los palos es predisponer mal al pateador y produce más presión y desconfianza en sus aptitudes. A su vez, embocar el primer intento le otorga mayor confianza para encarar de manera óptima los sucesivos intentos.
» Saber que si uno patea es porque sus compañeros lo han elegido y han confiado en él. Que es la mejor carta para esa tarea. En definitiva, el pateador debe decir“ellos confían plenamente en mi al darme esta responsabilidad.”
» Imaginar inconscientemente como si cada kick fuera el primer kick del partido. Así, cuando el pateador viene de una seguidilla de desvíos evitará llenarse o cargarse de frustraciones por sucesos anteriores.
» Decirse constantemente cosas que den confianza. Por ejemplo “siempre la metí desde allí”; “es fácil desde ese lugar” “puedo hacerlo tranquilamente”…
4º) Estar sereno y relajado: El hecho de que el pateador esté relajado y sereno es consecuencia de tener el control de la situación y de su grado de confianza. Un jugador que no está confiado es un jugador tensionado y nervioso. El neozelandés Grant Fox es un ejemplo de verdadero control de su cuerpo y de sus emociones. Es lo más parecido a un golfista jugando al rugby.
En su extensa carrera en los All Blacks nunca lo he observado desbordado emocionalmente. Jamás ha transmitido miedo, ni ansiedad, ni excesiva confianza o motivación, siempre ha demostrado absoluto control de su cuerpo y de mente. Los golfistas profesionales son el ejemplo más acabado de control mental y de sus emociones. Nunca trasmiten demasiada euforia ni gran enojo, porque ello lleva a perder el estado de relajación y calma tan necesario para desarrollar un buen swing.
Sin embargo en el rugby, por ser un deporte de contacto, resulta mucho más difícil lograr un estado óptimo de relajación, ya que en escasos segundos el pateador deberá pasar de una situación de extrema tensión (ej. un tackle) a un estado de relajación absoluta (kick a los palos). En resumen, quien pretenda ser un pateador eficiente deberá estar en condiciones de dominar sus emociones, sus ansiedades y miedos.
Por último, una recomendación adicional podría estar dada por el hecho de trata de ser de alguna manera un poco inconsciente. No analizar todo lo que representa el kick porque sería difícil de controlar y la situación nos desbordaría por completo.
Como dice Jhonny Wilkinson: En vez de apuntarle a los palos, hay que pensar que justo detrás de esos palos, en la tribuna, hay un par de amigos tomando cerveza. Tratar de que la pelota vaya dirigida a ellos es recomendable para quitarse presión y no representarnos la importancia de la situación.
Por el contrario, si un primera línea está tenso o poco relajado poco importará, ya que su función le permite otro grado de tensión muscular. ¿Porqué algunos jugadores con una técnica perfecta marran el kick que más deseaban acertar?. ¿Porqué un jugador cuanto más anhela convertir más difícil le resulta lograrlo? Porque quien no tenga o no incorpore fortaleza mental, no estará en condiciones de convertirse en un pateador confiable.
Lo primero que debemos decir es que todos los pateadores (incluso los grandes pateadores) han sentido y sienten presión. Eso es absolutamente normal y común que suceda. Todos los pateadores, cualquiera que sea el nivel de competición, deberán convivir con la presión. Por ello, aquellos que puedan manejarla en su beneficio serán los que se distingan del resto y saquen provecho de esa situación.
Imaginemos una final donde transcurrido el tiempo reglamentario y en la última jugada el equipo puede pasar al frente si el pateador convierte un penal de escasa dificultad. Si piensa que con su kick decide no solo su suerte sino también la del resto de sus compañeros y la del entrenador; si vislumbra que todos están pendientes del kick, desde sus amigos y familiares hasta sus rivales; si piensa que puede echar a la borda el enorme esfuerzo de toda la temporada, la presión lo asfixiaría y sería decididamente incontrolable.
Pensemos ahora en un partido internacional, en una definición mundialista, donde un kick es lo que determina que miles y miles de personas en la cancha estén alegres o tristes; donde se decide que millones de personas de un país estén orgullosas y satisfechas por el logro; donde está en juego el honor de una Nación. Pensar fríamente todo ello, haría entrar en pánico a cualquiera. No habría un solo jugador que no se encontrara desbordado psicológicamente por completo.
Por ello, quien pretenda ser un buen pateador deberá dominar sus sensaciones y su cuerpo, como condición para lograr una buena fortaleza mental. En conclusión, lo que distingue a pateadores confiables del resto, es la respuesta que tienen frente a la presión. Los buenos pateadores están en condiciones de controlar o dominar la presión que sienten.
Algunos apuntes útiles para dominar la presión son los siguientes:
1º) Control de la situación: Si el pateador permite que el miedo lo controle (y no viceversa) es posible que sea presa fácil del pánico. Por ello, lo primero que debe tener un jugador en situaciones de extrema presión es control de la situación.
Muchos hechos pueden generar miedo o presión, como es el caso de un kick importante, pero esa circunstancia puntual (como tantas otras en la vida cotidiana) puede ser interpretada o valorada de dos maneras diametralmente opuestas:
» como una amenaza
» como una oportunidad
Si consideramos al acto de patear un penal decisivo como “una amenaza” entonces el jugador se llenará de presión, se pondrá tenso, poco relajado y seguramente la situación lo terminará por desbordar. Por el contrario, si el jugador lo considera como una oportunidad; como una chance inmejorable para lograr la valoración de sus compañeros; como una posibilidad para poner a prueba sus destrezas y para demostrarse y demostrar que ha mejorado, entonces estará energizado positivamente y enfocado para ejecutar su mejor kick.
Por último, un ejemplo en otro ámbito distinto es igualmente válido para representar ambos comportamientos: Imagínense una persona que debe hablar en público ante una multitud. Es posible que la persona esté tensa y sumamente nerviosa. Frente a ese panorama de pánico para muchos, dos actitudes son posibles.
Tomarlo como “una amenaza” donde todos lo observan y lo acosan con su mirada o por el contrario asumir su rol como importante y tratar de ser consecuente con la distinción, “agrandándose” en el sentido vulgar de la palabra para entregar su mejor versión.
2º) Ser positivo y optimista: Eliminar los pensamientos negativos es un elemento decisivo para lograr fortaleza mental, ya que empaparse de emociones negativas solo generan más presión. Si pienso que si fallo me van insultar; que si no emboco perderemos por mi culpa; que si no convierto, tiro por la borda todo el duro trabajo realizado, entonces no estaré eligiendo el camino correcto para convivir con la presión.
3º) Estar confiado: El jugador confiado tiene las mejores chances de ejecutar mejor el kick, pero ¿Cómo se logra estar confiado?. Algunas muletillas son las siguientes:
» Es saludable que el primer kick del partido sea fácil o medianamente accesible, porque fallar el primer intento a los palos es predisponer mal al pateador y produce más presión y desconfianza en sus aptitudes. A su vez, embocar el primer intento le otorga mayor confianza para encarar de manera óptima los sucesivos intentos.
» Saber que si uno patea es porque sus compañeros lo han elegido y han confiado en él. Que es la mejor carta para esa tarea. En definitiva, el pateador debe decir“ellos confían plenamente en mi al darme esta responsabilidad.”
» Imaginar inconscientemente como si cada kick fuera el primer kick del partido. Así, cuando el pateador viene de una seguidilla de desvíos evitará llenarse o cargarse de frustraciones por sucesos anteriores.
» Decirse constantemente cosas que den confianza. Por ejemplo “siempre la metí desde allí”; “es fácil desde ese lugar” “puedo hacerlo tranquilamente”…
4º) Estar sereno y relajado: El hecho de que el pateador esté relajado y sereno es consecuencia de tener el control de la situación y de su grado de confianza. Un jugador que no está confiado es un jugador tensionado y nervioso. El neozelandés Grant Fox es un ejemplo de verdadero control de su cuerpo y de sus emociones. Es lo más parecido a un golfista jugando al rugby.
En su extensa carrera en los All Blacks nunca lo he observado desbordado emocionalmente. Jamás ha transmitido miedo, ni ansiedad, ni excesiva confianza o motivación, siempre ha demostrado absoluto control de su cuerpo y de mente. Los golfistas profesionales son el ejemplo más acabado de control mental y de sus emociones. Nunca trasmiten demasiada euforia ni gran enojo, porque ello lleva a perder el estado de relajación y calma tan necesario para desarrollar un buen swing.
Sin embargo en el rugby, por ser un deporte de contacto, resulta mucho más difícil lograr un estado óptimo de relajación, ya que en escasos segundos el pateador deberá pasar de una situación de extrema tensión (ej. un tackle) a un estado de relajación absoluta (kick a los palos). En resumen, quien pretenda ser un pateador eficiente deberá estar en condiciones de dominar sus emociones, sus ansiedades y miedos.
Por último, una recomendación adicional podría estar dada por el hecho de trata de ser de alguna manera un poco inconsciente. No analizar todo lo que representa el kick porque sería difícil de controlar y la situación nos desbordaría por completo.
Como dice Jhonny Wilkinson: En vez de apuntarle a los palos, hay que pensar que justo detrás de esos palos, en la tribuna, hay un par de amigos tomando cerveza. Tratar de que la pelota vaya dirigida a ellos es recomendable para quitarse presión y no representarnos la importancia de la situación.
Uno juega de acuerdo a como se piensa
http://psicologiagranollers.blogspot.com/2012/06/uno-juega-de-acuerdo-como-se-piensa.html?utm_source=feedburner&utm_mediu
Sirve mucho mirar un video posicionándonos en un partido, confundiéndonos con los diferentes personajes e identificándonos con tantas situaciones que transcurren en una competencia. Acaso tal vez, todos estos contextos deportivostienen similitud con la vida cotidiana, donde muchas de las frases que escuchamos en el video sean tan aplicables a las diferentes realidades del deporte y de la vida misma.
"La vida es dura, eso ya lo sabemos. Cuando te pones de pie, alguien te va a derrumbar, y una vez que estés en el piso, te van a pasar por encima. En esto no hay ningún secreto, te caes, te tropiezas, te empujan, o te caes de cara al piso... Pero cada vez que eso sucede, ponte de nuevo de pie, levántate lo más rápido que puedas, sin importar cuantas veces lo tengas que hacer".

Sirve mucho mirar un video posicionándonos en un partido, confundiéndonos con los diferentes personajes e identificándonos con tantas situaciones que transcurren en una competencia. Acaso tal vez, todos estos contextos deportivostienen similitud con la vida cotidiana, donde muchas de las frases que escuchamos en el video sean tan aplicables a las diferentes realidades del deporte y de la vida misma.
"La vida es dura, eso ya lo sabemos. Cuando te pones de pie, alguien te va a derrumbar, y una vez que estés en el piso, te van a pasar por encima. En esto no hay ningún secreto, te caes, te tropiezas, te empujan, o te caes de cara al piso... Pero cada vez que eso sucede, ponte de nuevo de pie, levántate lo más rápido que puedas, sin importar cuantas veces lo tengas que hacer".
La vida es dura, el rugby es un juego duro, pero la naturaleza más importante del ser humano es la habilidad de ser duro uno mismo, de exigirse más cada día, cada encuentro, cada entrenamiento, cada competencia. Cuando entreno con jugadores les digo siempre lo mismo: "Tienen que entrenar fuerte, soportar las presiones, buscarse objetivos, jugar para uno mismo. Es muy simple, o jugás o te la juegan, la competencia es feroz y si no soportan la presión, no compitan profesionalmente". Hay diferentes objetivos por los cuales uno realiza un deporte: diversión, pertenencia, estar bien físicamente, competir con los amigos. En cada una de estas situacionestambién es necesaria una cuota de motivación, el saber el porqué se realiza cada acción. ¿Qué sentido le damos a las cosas que realizamos? Nadie dice que va a ser fácil y muchos, cuando los empujan un poquito, o la situación se torna difícil se tiran para abajo. ¿Por qué? ¿Donde están las prioridades? En el deporte no todo es placer, hay muchas situaciones que nos confrontan con la dura realidad, donde lo realizado se opone a lo imaginado. Por ejemplo, ¿Qué pasa en tu vida diaria? ¿Todas las cosas salen tal cual las has planeado? La vida también es una eterna competencia. Es uno contra uno mismo. Estas son las maravillosas enseñanzas del deporte. Entrenamos tanto, nos golpeamos duro y lo ponemos en práctica en el diario vivir. Me acuerdo cuando estudiaba en la facultad a mi marido decir "te admiro por la alegría que le pones a lo que hacés".
Esta alegría se relacionaba a materia pasada, examen aprobado, cuatrimestral terminado. Luego de dar un examen, llamaba a mi familia para comentarle elresultado. Ante el ¿cómo te fue? Mi respuesta era "Adeeentroooooooooooooooo"parafraseando al comentarista Alejandro Coccia que había puesto tan de moda ese dicho en el deporte luego de que un jugador convirtiera un penal. Cada examen es también un penal convertido donde en lugar de entrenar tenés que estudiar. Por eso, jugáte por tus sueños. No pienses tanto, actuá, decidí donde querés estar y una vez que lo respondas no vas a parar hasta conseguirlo. De esta manera surge el éxito. Depende de cada uno. Todo está dentro tuyo esperando ser puesto en juego por vos. Nadie te va a regalar nada. Todo ese tiempo que perdés tratando de encontrar respuestas, tu rival lo actúa y te pasa por encima. ¡Así que VAMOS! Ponete en la cima, corré más rápido, soñá a lo grande, viví mejor de lo que nunca antes hayas vivido. Esto está dentro tuyo, ¿VOS PODES HACERLO! ¡Hacelo por vos mismo! ¿Querés más de lo que tenés ahora ?... ¡PROBÁLO! ¿Querés ser el mejor?... ¡GANÁTELO! Ante una situación de amenaza no le pidas consejo a tus miedos porque te van a aconsejar mal, jugá desde tus convicciones, desde tus ganas de llegar. En la vida tenés dos opciones: El dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento. Elegí la que más te guste.
Lic. Julia Alvarez Iguña
Psicología aplicada al Alto Rendimientojuliasports@fibertel.com.ar www.psico-deportes.blogspot.com |
Algunos dibujos de TEDxGranVia
http://dibujariointeligente.blogspot.com/2012/06/algunos-dibujos-de-tedxgranvia.html
A lo largo de estos días íré publicando algunos de los dibujos que pude hacer durante las ponencias de Tedxgranvia. En algunos casso me quedé con conceptos básicos de lo que comentaron los ponentes, en otros una pequeña ilustración y en alguna pude hacer un minimo graphic recording. Estoy disfrutando en estos días del afecto de mucha gente que me comenta que les gustó mi ponencia, la verdad es que me sentí muy cómodo. Me sorprendió mucho el interés que despierta el dibujo como herramienta de procesos por encima del resultado final. Más de uno me comentó que salia con ganas de dibujar y eso es mucho para mí. SI con lo que dije conseguí que al menos uno sacara los rotuladores del cajón, me doy con un canto en los dientes. Aquí van un par de dibujos.
Mario Alonso Puig empezó la jornada con una ponencia sobre el hecho de reinventarse, de los bloqueos y la capacidad fisica y literal de hacernos mas inteligentes. Vuelvo a editar esta imagen de su última charla TED en este mismo foro, ya que tiene muchos puntos en común.
También quiero volver a traer este panel que hice de su charla en "EL Ser Creativo"
Mario Alonso es alguien imprescindible a escuchar.
Jacob Petrus. El hombre del tiempo es necesario para interpretat todo lo que se puede leer de los sistemas de captación de información. Me gustó especialmente como abren la opinión y predicción a la gente, llamdas, fotos, intervenciones y colaboraciones por las redes sociales. La evolución de la forma de predicción es interesantisima. También la mención a la manera de interpretar las apps de clima en las que no solo hay que fiarse de los iconos de nubes y soles. En fin que aquí os dejo este pequeño Graphic Recording
Paris de E´ltraz:
Alguien que es capaz de llamarse a sí mismo "nerd" es alguien a quién merece la pena escuchar. Vicedecano de Programas “Blended” y profesor de gestión emprendedora en IE Business School dio una lección magistral sobre las consecuencias qeu tiene en el emprendimiento el salir de la zona de confort. Acomodarse en lago que no te gusta te lleva a convertirte en un "friday man" y hay que tratar de ser "monday man" Lo que gusta y lo que no , lo que tiene sentido y lo que no llena nuestra pasión profesional, es lo que nos puede hacer emprendedores apasionados en nuestros proyectos.
De vender limonada y periósicos a trabajar en la banca con todas las seguridades que lleva consigo, llegar a definirse como un nerd. Cambió su vida a la de promotor deportivo y con ello, rompiendo su zona de confort. Una mudanza muy recomendable.
En España se hacen robots, si. Muy avazados y estéticamente agradables. Qbo es el proyecto de Francisco Javier Paz que nos habló de sis sueños hechos realidad. Robots no antropomorfos que acompañarán nuetras vidas compartiendo conocimiento desde la nube.
Este es un resumen de su charla:
El tema de la revolución geoespacial, vino de la mano de Carlos Fernández de la Peña, Director de Sistemas y Redes en Elecnor Deimos que ha desarrollado la tecnologia y el proyecto España virtual. Sistemas de aplicación de lo que nació con Google Earth, desarrollados y ampliados desde aquí y con nuestra tecnología.
Personalmente me quedé muy sorprendido del proyecto dado que no tenía ni idea de una cosa así en nuestro país. tome unas notas rápidas y son estas que adjunto. Tampoco profundicé mucho en el tema pero recomiendo mucho esta charla para reflexionar un poco sobre la virtualizacón aplicada.
Mario Alonso Puig empezó la jornada con una ponencia sobre el hecho de reinventarse, de los bloqueos y la capacidad fisica y literal de hacernos mas inteligentes. Vuelvo a editar esta imagen de su última charla TED en este mismo foro, ya que tiene muchos puntos en común.
También quiero volver a traer este panel que hice de su charla en "EL Ser Creativo"
Mario Alonso es alguien imprescindible a escuchar.
Jacob Petrus. El hombre del tiempo es necesario para interpretat todo lo que se puede leer de los sistemas de captación de información. Me gustó especialmente como abren la opinión y predicción a la gente, llamdas, fotos, intervenciones y colaboraciones por las redes sociales. La evolución de la forma de predicción es interesantisima. También la mención a la manera de interpretar las apps de clima en las que no solo hay que fiarse de los iconos de nubes y soles. En fin que aquí os dejo este pequeño Graphic Recording
Paris de E´ltraz:
Alguien que es capaz de llamarse a sí mismo "nerd" es alguien a quién merece la pena escuchar. Vicedecano de Programas “Blended” y profesor de gestión emprendedora en IE Business School dio una lección magistral sobre las consecuencias qeu tiene en el emprendimiento el salir de la zona de confort. Acomodarse en lago que no te gusta te lleva a convertirte en un "friday man" y hay que tratar de ser "monday man" Lo que gusta y lo que no , lo que tiene sentido y lo que no llena nuestra pasión profesional, es lo que nos puede hacer emprendedores apasionados en nuestros proyectos.
De vender limonada y periósicos a trabajar en la banca con todas las seguridades que lleva consigo, llegar a definirse como un nerd. Cambió su vida a la de promotor deportivo y con ello, rompiendo su zona de confort. Una mudanza muy recomendable.
Este es un resumen de su charla:
El tema de la revolución geoespacial, vino de la mano de Carlos Fernández de la Peña, Director de Sistemas y Redes en Elecnor Deimos que ha desarrollado la tecnologia y el proyecto España virtual. Sistemas de aplicación de lo que nació con Google Earth, desarrollados y ampliados desde aquí y con nuestra tecnología.
Personalmente me quedé muy sorprendido del proyecto dado que no tenía ni idea de una cosa así en nuestro país. tome unas notas rápidas y son estas que adjunto. Tampoco profundicé mucho en el tema pero recomiendo mucho esta charla para reflexionar un poco sobre la virtualizacón aplicada.
Como decía al principio, a lo largo de estos días locos iré publicando el resto de mis notas, Un saludo
Publicado por Fernando de Pablo en 4:32 PM
La vida es una eterna competencia (video)
http://psico-deportes.blogspot.com/2012/06/blog-post.html
Sirve mucho mirar un video posicionándonos en un partido, confundiéndonos con los diferentes personajes e identificándonos con tantas situaciones que transcurren en una competencia. Acaso tal vez, todos estos contextos deportivos tienen similitud con la vida cotidiana, donde muchas de las frases que escuchamos en el video sean tan aplicables a las diferentes realidades del deporte y de la vida misma.
“La vida es dura, eso ya lo sabemos. Cuando te pones de pie, alguien te va a derrumbar, y una vez que estés en el piso, te van a pasar por encima. En esto no hay ningún secreto, te caes, te tropiezas, te empujan, o te caes de cara al piso... Pero cada vez que eso sucede, ponte de nuevo de pie, levántate lo más rápido que puedas, sin importar cuantas veces lo tengas que hacer”.
La vida es dura, el rugby es un juego duro, pero la naturaleza más importante del ser humano es la habilidad de ser duro uno mismo, de exigirse más cada día, cada encuentro, cada entrenamiento, cada competencia. Cuando entreno con jugadores les digo siempre lo mismo:“Tienen que entrenar fuerte, soportar las presiones, buscarse objetivos, jugar para uno mismo. Es muy simple, o jugás o te la juegan, la competencia es feroz y si no soportan la presión, no compitan profesionalmente". Hay diferentes objetivos por los cuales uno realiza un deporte: diversión, pertenencia, estar bien físicamente, competir con los amigos. En cada una de estas situaciones también es necesaria una cuota de motivación, el saber el porqué se realiza cada acción. ¿Qué sentido le damos a las cosas que realizamos?
Nadie dice que va a ser fácil y muchos, cuando los empujan un poquito, o la situación se torna difícil se tiran para abajo. ¿Por qué? ¿Donde están las prioridades? En el deporte no todo es placer, hay muchas situaciones que nos confrontan con la dura realidad, donde lo realizado se opone a lo imaginado. Por ejemplo, ¿Qué pasa en tu vida diaria? ¿Todas las cosas salen tal cual las has planeado? La vida también es una eterna competencia. Es uno contra uno mismo. Estas son las maravillosas enseñanzas del deporte. Entrenamos tanto, nos golpeamos duro y lo ponemos en práctica en el diario vivir.
Me acuerdo cuando estudiaba en la facultad a mi marido decir “te admiro por la alegría que le pones a lo que hacés”.
Esta alegría se relacionaba a materia pasada, examen aprobado, cuatrimestral terminado. Luego de dar un examen, llamaba a mi familia para comentarle el resultado. Ante el ¿cómo te fue? Mi respuesta era “Adeeentroooooooooooooooo” parafraseando al comentarista Alejandro Coccia que había puesto tan de moda ese dicho en el deporte luego de que un jugador convirtiera un penal. Cada examen es también un penal convertido donde en lugar de entrenar tenés que estudiar.
Por eso, jugáte por tus sueños. No pienses tanto, actuá, decidí donde querés estar y una vez que lo respondas no vas a parar hasta conseguirlo. De esta manera surge el éxito. Depende de cada uno. Todo está dentro tuyo esperando ser puesto en juego por vos. Nadie te va a regalar nada.
Todo ese tiempo que perdés tratando de encontrar respuestas, tu rival lo actúa y te pasa por encima.
¡Así que VAMOS! Ponete en la cima, corré más rápido, soñá a lo grande, viví mejor de lo que nunca antes hayas vivido. Esto está dentro tuyo, ¿VOS PODES HACERLO! ¡Hacelo por vos mismo!
¿Querés más de lo que tenés ahora ?... ¡PROBÁLO!
¿Querés ser el mejor?... ¡GANÁTELO!
Ante una situación de amenaza no le pidas consejo a tus miedos porque te van a aconsejar mal, jugá desde tus convicciones, desde tus ganas de llegar. En la vida tenés dos opciones:
El dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento.
Elegí la que más te guste.
Julia Alvarez Iguña
In Motivacion
Sirve mucho mirar un video posicionándonos en un partido, confundiéndonos con los diferentes personajes e identificándonos con tantas situaciones que transcurren en una competencia. Acaso tal vez, todos estos contextos deportivos tienen similitud con la vida cotidiana, donde muchas de las frases que escuchamos en el video sean tan aplicables a las diferentes realidades del deporte y de la vida misma.
“La vida es dura, eso ya lo sabemos. Cuando te pones de pie, alguien te va a derrumbar, y una vez que estés en el piso, te van a pasar por encima. En esto no hay ningún secreto, te caes, te tropiezas, te empujan, o te caes de cara al piso... Pero cada vez que eso sucede, ponte de nuevo de pie, levántate lo más rápido que puedas, sin importar cuantas veces lo tengas que hacer”.
La vida es dura, el rugby es un juego duro, pero la naturaleza más importante del ser humano es la habilidad de ser duro uno mismo, de exigirse más cada día, cada encuentro, cada entrenamiento, cada competencia. Cuando entreno con jugadores les digo siempre lo mismo:“Tienen que entrenar fuerte, soportar las presiones, buscarse objetivos, jugar para uno mismo. Es muy simple, o jugás o te la juegan, la competencia es feroz y si no soportan la presión, no compitan profesionalmente". Hay diferentes objetivos por los cuales uno realiza un deporte: diversión, pertenencia, estar bien físicamente, competir con los amigos. En cada una de estas situaciones también es necesaria una cuota de motivación, el saber el porqué se realiza cada acción. ¿Qué sentido le damos a las cosas que realizamos?
Nadie dice que va a ser fácil y muchos, cuando los empujan un poquito, o la situación se torna difícil se tiran para abajo. ¿Por qué? ¿Donde están las prioridades? En el deporte no todo es placer, hay muchas situaciones que nos confrontan con la dura realidad, donde lo realizado se opone a lo imaginado. Por ejemplo, ¿Qué pasa en tu vida diaria? ¿Todas las cosas salen tal cual las has planeado? La vida también es una eterna competencia. Es uno contra uno mismo. Estas son las maravillosas enseñanzas del deporte. Entrenamos tanto, nos golpeamos duro y lo ponemos en práctica en el diario vivir.
Me acuerdo cuando estudiaba en la facultad a mi marido decir “te admiro por la alegría que le pones a lo que hacés”.
Esta alegría se relacionaba a materia pasada, examen aprobado, cuatrimestral terminado. Luego de dar un examen, llamaba a mi familia para comentarle el resultado. Ante el ¿cómo te fue? Mi respuesta era “Adeeentroooooooooooooooo” parafraseando al comentarista Alejandro Coccia que había puesto tan de moda ese dicho en el deporte luego de que un jugador convirtiera un penal. Cada examen es también un penal convertido donde en lugar de entrenar tenés que estudiar.
Por eso, jugáte por tus sueños. No pienses tanto, actuá, decidí donde querés estar y una vez que lo respondas no vas a parar hasta conseguirlo. De esta manera surge el éxito. Depende de cada uno. Todo está dentro tuyo esperando ser puesto en juego por vos. Nadie te va a regalar nada.
Todo ese tiempo que perdés tratando de encontrar respuestas, tu rival lo actúa y te pasa por encima.
¡Así que VAMOS! Ponete en la cima, corré más rápido, soñá a lo grande, viví mejor de lo que nunca antes hayas vivido. Esto está dentro tuyo, ¿VOS PODES HACERLO! ¡Hacelo por vos mismo!
¿Querés más de lo que tenés ahora ?... ¡PROBÁLO!
¿Querés ser el mejor?... ¡GANÁTELO!
Ante una situación de amenaza no le pidas consejo a tus miedos porque te van a aconsejar mal, jugá desde tus convicciones, desde tus ganas de llegar. En la vida tenés dos opciones:
El dolor de la disciplina o el dolor del arrepentimiento.
Elegí la que más te guste.
Julia Alvarez Iguña
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