domingo, 30 de diciembre de 2012
Aprendizajes del año que termina
http://www.amaliorey.com/2012/12/30/7-cosas-que-me-llevo-de-2012-post-337/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+blogdeamalioarey+%28Blog+de+Amalio+A.+Rey%29
Ahí van siete cosas que aprendí en 2012, que me llevo del año, y que me gustaría compartir con los que visitáis esta casa. Las voy a escribir de prisa, para no dar tiempo a pensarlas mucho. Dejemos que la memoria selectiva haga su trabajo, bien o mal, pero sin un guión predeterminado. Igual mañana recuerdo cosas distintas, pero estas son sin duda importantes:
- Esto va por ciclos: La impermanencia, como llaman los budistas, es la única constante. Genera efectos acumulativos que llegados a un punto, cada cierto tiempo (que a veces parece rítmico o simétrico), reclama giros bruscos. Las señales de cambio de ciclo suelen llegarnos, la mayoría de las veces, en forma de crisis; pero es posible no necesitarlas y anticiparse si se pone la debida atención en los ruidos internos. Este año aprendí por enésima vez que no conviene aferrarse a pasiones, ni a logros, ni a posesiones (por muy estupendas que parezcan), si la intuición informada te dice otra cosa. Saber interpretar y acatar los mensajes de cambio de ciclos vitales es un atributo de sabiduría que hay que cultivar. No es nada fácil, porque para conseguirlo tiene uno primero que abstraerse de las interferencias que se distribuyen socialmente con altavoces de grandes decibelios.
- ¡¡Simplifica!!: Es increíble con la facilidad que nos complicamos la vida, ya sea por vanidad, por tendencia a la dispersión, o simplemente por no saber decir que no. Llenamos nuestra existencia de compromisos tóxicos que no nos aportan nada, y eso funciona como un bucle que se retroalimenta. La basura trae más basura, que a su vez quita espacio a las cosas genuinas. 2012, y una fecha señalada, me hicieron ver que iba con sobrepeso, con un exceso de complejidad que me producía desgaste en un momento vital que más vale que optimice mis energías. Voy aprendiendo apreferir las opciones sencillas, y sé que lo son cuando no necesito darme demasiadas explicaciones para elegirlas. Más bien todo lo contrario, noto que fluyen. Pero el camino para intentarlo pasa por podar, o sea, descartar lo accesorio (que OJO, por lo general se resiste a parecerlo), y también por hacer un esfuerzo de síntesis que ayude a comprender el tipo de cosas que más disfrutamos. No es simplismo, sino simplicidad. No es recogerse, sino encontrarse y desde ahí expandirse. Es calidad, no cantidad. Y sentir que vas mucho más ligero/a produce una sensación cojonuda, pero para llegar a eso necesitas disciplina como ejercicio de autoconocimiento, y una gran determinación para poner a raya todo lo que sobra.
- Experimentar en la transición: Los cambios de ciclo no son fáciles, ni binarios. No aprietas un conmutador ON/OFF y se produce un salto mágico de estado. Sensación de ruptura sí que hay porque hablamos de puntos de inflexión, pero el ajuste interior lleva su tempo y uno debe ser amable en su gestión. Alguien decía que “La única forma de encontrarse a sí mismo es perderse primero”, y creo que es eso precisamente lo que uno debe hacer. La nueva hoja de ruta se construye a trozos, haciendo el camino, probando y experimentando senderos que la intuición insinúa como prometedores, pero sin fijar destinos rígidos, ni expectativas imprudentes.
- Menos reflexivo, y más practicante: Hay que pensar bien pero hacer mejor. Esa idea del “practicante reflexivo” que tanto me gusta, aunque las dosis óptimas a recetarse dependen de la personalidad de cada uno. A algunos les vendría bien contener su hiperactividad para pensar más, mientras que a otros al revés: hacer más y reflexionar menos. Pues yo he estado revisando mi ratio Plan/Ejecución de 2012, y no he salido bien parado. El amigo Bolívar me daría unas cuantas collejas por lo mal que llevo mi organización. Estuve leyendo mucho sobre GTD para lo que me interesa, o sea, como herramienta para mejorar mi capacidad de cerrar con diligencia las cosas que realmente me importan. Las metodologías ayudan, lo están haciendo, pero creo que en mi caso la carencia sigue siendo volitiva, y algo voy a tener que hacer con eso. La consigna de 2013 se la pido prestada a Benjamín Franklin: “Bien hecho es mejor que bien dicho”, y sé que para eso hay que fijarse pocos objetivos para ganar en foco.
- Rutinas que hacen muy bien: El punto anterior tiene bastante que ver con esa vocación por el desorden que anida en mí, y que incluso tiendo a recomendar a los demás. Yo sigo pensando que viene bien “desordenarse” para escapar de los estereotipos y mantener la mirada fresca, más aún cuando coleccionar años hace que tiendas a lo contrario. Pero conviene saber dónde poner orden y dónde subvertir, y creo que en mi caso me ha faltado cariño por cierto tipo de rutinas que hacen muy bien. Amansar el caos, aunque sea parcialmente, es clave para sentir una sana percepción de crecimiento personal, y para eso hay que convertir en rutinas esas nuevas prácticas que vamos necesitando incorporar. El bueno de Richard Sennett da en el clavo cuando dice que: “Repetir una y otra vez una acción es estimulante cuando se organiza mirando hacia delante. Lo sustancial de la rutina puede cambiar, pero la compensación emocional reside en la experiencia personal de repetir. Esta experiencia no tiene nada de extraño, todos la conocemos: es el ritmo”. Es eso exactamente, que la rutina se traduzca en ritmo, para disfrutarla en ámbitos sanos como el ejercicio físico, la lectura, el activismo social o la escritura, por sólo citar algunos que me atraen.
- La realidad nos da bofetadas: He aprendido también que propósitos tan loables como la colaboración, la inteligencia colectiva, la emergencia, el liderazgo distribuido, la promoción de redes, y muchos más que forman parte esencial de mi jerga cotidiana, son bastante más huidizos y poliédricos de lo que yo creía. En 2012 varios proyectos de ese tipo en los que he participado no han ido bien. He cometido errores, pero me niego a llamarlos “fracasos”, porque son sólo paradas en el camino, una cura de humildad que me merecía para no ir tan rápido, ni ser tan rotundo. Creo que he ganado en realismo, atrapando mejor la complejidad de las cosas y cargándome de argumentos para ser menos maniqueo con ciertas premisas. Aún así, todavía está por ver si he aprendido, porque yo seguiré intentándolo.
- Encontrar sentido: Es fundamental, y con esto termino. Me doy cuenta que he hecho muchas cosas en 2012 que disfruté como un bellaco, pero también otras que sobraban olímpicamente. Ya lo dije al principio, así que con esto me repito pero vale la pena que insista. La clave está en preguntarse qué sentido tiene lo que uno hace en cada momento. Parece sencillo pero es de las cosas más difíciles que hay porque esta sociedad presiona para que vayamos como borregos al matadero. Nos agobian con “lo urgente” para que nos olvidemos de “lo importante”. Delegamos la voz propia y nos llenan la agenda de cosas estúpidas: hay que estar en las redes sociales (mientras más, mejor), hay que ir a no sé cuántos eventos, hay que decir que sí a este cliente o proyecto que no nos gusta porque no se sabe si vas a tener trabajo mañana, hay que estar a la última porque vas a parecer un obsoleto, hay que leer rápido y en diagonal para parecer informado, hay que dar juego al poder para que no te vomite fuera, hay que aparentar que eres una persona de éxito para que no te ignoren, ni te bajen el caché. Todo eso es una ruina, una auténtica ruina que corroe el alma. Quien lo ha vivido, sabe bien de lo que hablo. Pero una cosa es decirlo, y otra plantarse: Se acabó, sé tu mismo/a.
Creo que me ha quedado un post demasiado psicologista. Cuando empecé a escribirlo pensaba encausarlo por aprendizajes estrictamente profesionales; pero estos pensamientos terminaron aflorando, y ahí se quedan.
Bianca
Bianca Jagger era de soltera Bianca Pérez Morena de Macías (n. Nicaragua, 2 de mayo de 1945): una actriz, modelo y activista nicaragüense, que además estuvo casada con Mick.
Vivamos como si todos fuéramos "Emprendedores"
http://vigelalloret.blogspot.es/1356863100/
En Altea tenemos un sol precioso digno de primavera, así es la luz en la costa mediterránea. Y así suelen serlos días en esta bonita bahía donde me levanto cada día y observo el color del cielo, el ritmo del mar, el volar de las gaviotas y el pasear de las personas que diariamente se alimentan de este precioso paisaje.
La vida es eso que ocurre mientras tú decides qué hacer:interactuar con ella u observar cómo los días pasan. En esta vida somos tantos que cada uno elige cómo vivirla y yo me pregunto muy a menudo qué nos empuja a unos u otros a hacerlo de una manera u otra. Y casi siempre hay una respuesta.
Ayer disfruté de un maravilloso día también luminoso con un grupo de emprendedores jóvenes a quienes la sociedad debería escuchar más.Emprendedores de la Marina Baixa pues había distintas poblaciones reunidas, con un espíritu común, mejorar, hacer crecer sus proyectos y con ellos, crecer cada uno. El emprendedor tiene algo distinto al resto de las personas y eso lo sabes cuando siendo una de ellos, además, les escuchas.
Sus inquietudes, sus ganas de crear, su capacidad de superar los reveses y continuar, de reinventar sus proyectos y de adaptarlos a las nuevas necesidades o entorno, su proactividad, su ilusión, capacidad de trabajo, su fuerza…Eso y mucho más tienen como virtudes cualquiera de los emprendedores que ayer había en aquella mesa, y ellos son el reflejo del resto de emprendedores a quienes representan. Algunas personas, las que no emprenden,creen que al emprendedor se lo han dado hecho, cuánto error en los juicios construidos desde la ignorancia. El emprendedor es también una persona con miedo, inseguridad, incertidumbre…igual que cualquier persona, y yo diría que incluso un poco más, pues han puesto en juego su tiempo, economía, patrimonio quien lo tuviera, presente, pasado o incluso futuro, su familia, sus amigos…pues a todos ellos, al que menos, les roban el tiempo de compartir. Luego, los emprendedores son unos VALIENTEScon mayúsculas que llenan los ambientes de Energía, de energía de fuerza, dinamismo, buen rollo, pues aún y con sus miedos, son capaces de vencerlos, de darles la vuelta y seguir mirando hacia adelante y buscando soluciones a las adversidades.
Mi reflexión es que si queremos nutrirnos, alimentarnos de buena energía y seguir viviendo la vida interactuando con ella, nos tenemos que rodear de personas con estas virtudes, impregnarnos de ellas, contagiarlas y hacer ver a la sociedad que el camino no es observar la vida mientras esta pasa por delante de nosotros sin hacer nada, sino vivirla, desde dentro, creando proyectos,sintiendo pasión por lo que hacemos, venciendo a las adversidades, siendo críticos con nosostros mismos, arriesgando, aprendiendo, disfrutando de cada paso dado en este camino que es la vida.
La búsqueda de la seguridad es sólo una falacia.
Y desde aquí me atrevo a sugerir a aquellos perfiles que siendo importantes para nuestra sociedad, discurren algunos aún dormidos: a los políticos, a los funcionarios, a aquellos que esperáis que os den un trabajo, a los que todavía no sabéis que la vida la creamos entre todos ... dejad de observar la vida,impregnaos de ella, aprended de los emprendedores, uníos más a ellos,escuchadles, seguidles y entre todos construiremos una vida no sólo digna, sino además, llena de ilusión y confianza que es lo que más nos falta en estos días.
Vive la vida e imprégnate de ella!
Escrito por vigelalloret
sábado, 29 de diciembre de 2012
Primera sesión de desnudo realizado por el Circulo de Bellas Artes de Caracas.
1912.
Plata s/ gelatina.
Hoja: 10,7 x 13,5 cm.
Imagen: 9 x 12,8 cm. (pegada sobre cartón).
Fotografía atribuida a Adolfo Amitesarove.
Personajes identificados al dorso de la imagen:
Leoncio “Leo” Martínez.
Antonio Edmundo Monsanto.
Próspero Martínez.
Abdón Pinto.
Manuel Cabré.
Eduardo Römer.
Francisco “Carnicero” Fernández Delgado.
Modelo: Rosa Amelia Montiel.
La fotografía perteneció al Sr. José Rafael Iribarren.
Colección de Esso Alvarez, Caracas.
Plata s/ gelatina.
Hoja: 10,7 x 13,5 cm.
Imagen: 9 x 12,8 cm. (pegada sobre cartón).
Fotografía atribuida a Adolfo Amitesarove.
Personajes identificados al dorso de la imagen:
Leoncio “Leo” Martínez.
Antonio Edmundo Monsanto.
Próspero Martínez.
Abdón Pinto.
Manuel Cabré.
Eduardo Römer.
Francisco “Carnicero” Fernández Delgado.
Modelo: Rosa Amelia Montiel.
La fotografía perteneció al Sr. José Rafael Iribarren.
Colección de Esso Alvarez, Caracas.
Cucharas y emprendedores
http://mariodehter.com/emprender/cucharas-y-emprendedores_6016/
Hemos dejado de reflexionar sobre la importancia de la cuchara en nuestra vida cotidiana. Nadie escribe libros, ni imparte cursos, ni da conferencias en TED, ni siquiera se escriben post, en ningún blog, sobre la significación económica, o la innovación en el diseño, ni sobre el beneficio cultural de la cuchara.
En la sociedad contemporánea está tan firmemente arraigado el uso de la cuchara que no pensamos en ello. No concebimos el mundo sin cucharas; seguramente si creamos una lista con los 50 objetos más importantes para nuestra vida cotidiana, en uno de de los primeros lugares estaría: la cuchara.
De igual manera, un día, el tema sobre “emprender y emprendedores” será algo tan obvio y cotidiano que no llamará particularmente la atención de nadie.
El “espíritu empresarial”, como tema académico, mediático y político, tomó mucha relevancia a principios de la década de 1990 y se asoció, como un concepto genérico, al desarrollo social.
Aunque cabe reconocer que las investigaciones sobre el desarrollo empresarial han proporcionado conocimientos necesarios para formular políticas y tomar decisiones para el desarrollo social; al mismo tiempo, hay varios supuestos básicos sobre la actividad empresarial que no se han logrado explicitar.
UNO. No se ha logrado crear un cuerpo de indicadores capaces de medir, con neutralidad, el impacto a largo plazo de las intervenciones públicas para promover a la iniciativa empresarial. Tampoco, se han establecido criterios confiables para predecir como vincular diferentes perfiles de personalidad con rubros de actividad empresarial, suficientemente adaptables a diferentes “ecosistemas” socioculturales; aún hay demasiada disparidad de criterios sobre cómo estimular el “espíritu empresarial” a través de los diferentes rangos etarios y de las cadenas de valor regionales.
DOS. Hay una tendencia muy marcada a concebir al “espíritu empresarial” encarnado en individuos, a pesar de que la mayoría de la acción empresarial se lleva a cabo por varios individuos que interactúan en grupo.
TRES. El “espíritu empresarial” usualmente se presenta empíricamente definido como competencias para la creación y puesta en marcha de nuevas empresas, lo que excluye una amplia variedad de acciones empresariales que se producen dentro de organizaciones existentes tales como la creación de nuevas líneas de negocios o el desarrollo de nuevos productos o servicios.
CUATRO. La mayoría de investigaciones se centraron originalmente en industrias tradicionales y en los últimos 10 años se está prestando más atención a las “startup” tecnológicas, pero en ambas corrientes siempre se asume que “el emprendedor” es un varón de entre 20 a 35 años de edad con un perfil estereotipado de rasgos personalidad pocas veces frecuentes de encontrar en el mundo real de las empresas contemporáneas; lo que implica un descuido de acciones empresariales realizadas por mujeres, las minorías étnicas y también hacia muchas nuevas empresas culturales y dedicada a servicios públicos tales como la educación, la salud, el transporte o la seguridad.
Esto significa un enfoque centrado en la acción colectiva de los miembros de una sociedad y no de las características de comportamiento de los individuos.
By Mario Dehter
Una cuchara, ¿y qué?
No concebimos al mundo sin cucharas.
En la sociedad contemporánea está tan firmemente arraigado el uso de la cuchara que no pensamos en ello. No concebimos el mundo sin cucharas; seguramente si creamos una lista con los 50 objetos más importantes para nuestra vida cotidiana, en uno de de los primeros lugares estaría: la cuchara.
De igual manera, un día, el tema sobre “emprender y emprendedores” será algo tan obvio y cotidiano que no llamará particularmente la atención de nadie.
Seguramente, si la pobreza y el desempleo no fueran factores que van cobrando una dimensión tan extendida en la actualidad, el “emprendedorismo” se volvería un tema “menor” para la política, la investigación y la educación.Es más, si el “emprendedorismo” no fuera un tema “políticamente correcto” para los académicos y no estaría en el foco de los políticos para aparecer en los medios, sospecho que tampoco ocuparía tanto espacio en los medios, ni contaría con tanto presupuestos públicos destinados a su difusión.
El “espíritu empresarial”, como tema académico, mediático y político, tomó mucha relevancia a principios de la década de 1990 y se asoció, como un concepto genérico, al desarrollo social.
Aunque cabe reconocer que las investigaciones sobre el desarrollo empresarial han proporcionado conocimientos necesarios para formular políticas y tomar decisiones para el desarrollo social; al mismo tiempo, hay varios supuestos básicos sobre la actividad empresarial que no se han logrado explicitar.
UNO. No se ha logrado crear un cuerpo de indicadores capaces de medir, con neutralidad, el impacto a largo plazo de las intervenciones públicas para promover a la iniciativa empresarial. Tampoco, se han establecido criterios confiables para predecir como vincular diferentes perfiles de personalidad con rubros de actividad empresarial, suficientemente adaptables a diferentes “ecosistemas” socioculturales; aún hay demasiada disparidad de criterios sobre cómo estimular el “espíritu empresarial” a través de los diferentes rangos etarios y de las cadenas de valor regionales.
DOS. Hay una tendencia muy marcada a concebir al “espíritu empresarial” encarnado en individuos, a pesar de que la mayoría de la acción empresarial se lleva a cabo por varios individuos que interactúan en grupo.
TRES. El “espíritu empresarial” usualmente se presenta empíricamente definido como competencias para la creación y puesta en marcha de nuevas empresas, lo que excluye una amplia variedad de acciones empresariales que se producen dentro de organizaciones existentes tales como la creación de nuevas líneas de negocios o el desarrollo de nuevos productos o servicios.
CUATRO. La mayoría de investigaciones se centraron originalmente en industrias tradicionales y en los últimos 10 años se está prestando más atención a las “startup” tecnológicas, pero en ambas corrientes siempre se asume que “el emprendedor” es un varón de entre 20 a 35 años de edad con un perfil estereotipado de rasgos personalidad pocas veces frecuentes de encontrar en el mundo real de las empresas contemporáneas; lo que implica un descuido de acciones empresariales realizadas por mujeres, las minorías étnicas y también hacia muchas nuevas empresas culturales y dedicada a servicios públicos tales como la educación, la salud, el transporte o la seguridad.
Concebir a los emprendedores en el mundo.
Toda esta reflexión no apela a volver a escribir sobre las cucharas; apunta a la necesidad de renovar la investigación sobre cómo estimular el “espíritu emprendedor”, tanto por la renovación de las perspectivas teóricas, como mediante la inclusión de nuevas bases empíricas y su aplicación en el desarrollo emprendedor de la sociedad contemporánea.Debemos partir del supuesto básico que el “espíritu empresarial”: es un constructo creado por gente interactuando con otra gente.En teoría, el “espíritu empresarial interactivo” implica una perspectiva social constructivista que debería, pues, considerarse como una construcción en la interacción social, a través de distintos procesos sociales organizados por la gente integradas redes que vinculan individuos, equipos e instituciones.
Esto significa un enfoque centrado en la acción colectiva de los miembros de una sociedad y no de las características de comportamiento de los individuos.
El constructo “emprendedor” resulta de interacciones inter-subjetivas que tienen lugar en contextos sociales. En consecuencia, las capacidades para emprender pueden ser estimuladas y modeladas en el marco de las organizaciones formales como las escuelas y las universidades.
¿Cuáles son tus sueños para 2013?
http://www.lagaceta.com.ar/nota/527224/sociedad/cuales-son-tus-suenos-para-2013.html
Tras los balances de fin de año llegan las metas y los nuevos proyectos. Cuéntanos tus anhelos.
El brindis de Año Nuevo tiene que ver con lo que somos, con lo que dejamos y con lo que queremos ser. Es la noche de los balances y los sueños. Contanos cuáles son los sueños que te gustaría ver hechos realidad en 2013. Dejá tu comentario.
Tras los balances de fin de año llegan las metas y los nuevos proyectos. Cuéntanos tus anhelos.
El brindis de Año Nuevo tiene que ver con lo que somos, con lo que dejamos y con lo que queremos ser. Es la noche de los balances y los sueños. Contanos cuáles son los sueños que te gustaría ver hechos realidad en 2013. Dejá tu comentario.
¿Qué es la inteligencia emocional?
http://psicologiagranollers.blogspot.com/2012/12/que-es-la-inteligencia-emocional.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+PsicologiaGranollers+%28Psicologia+Granollers%29
Surgieron entonces distintos tests para evaluar la inteligencia emocional que resultaron más fieles y acertados respecto al comportamiento de las personas y permitieron ver que, más que el coeficiente intelectual tradicionalmente evaluado, era el coeficiente de inteligencia emocional el que determinaba que algunas personas tuvieran un mejor desempeño y por tanto mayor éxito en la vida.
La inteligencia emocional se puede evaluar realizando muchas preguntas diferentes acerca de cómo uno se siente, cómo piensa, o cómo actúa en determinadas situaciones, que involucran a uno mismo o a otras personas como amigos o compañeros de trabajo.
También hay recomendaciones realizadas por especialistas que permiten, luego de una evaluación, mejorar determinados aspectos. Estas recomendaciones pueden ser variadas, pero una alternativa es la meditación.
A la hora de pensar en nuestra propia inteligencia emocional es fundamental ser honesto con uno mismo y reconocer que pueden existir aspectos de nuestras emociones que, por alguna razón, aún no conocemos o incluso no hemos aceptado, para luego sí poder conocernos más a fondo y actuar, pensar y sentir de la mejor manera.
de otramedicina
La inteligencia como tal es un concepto que depende de muchos factores inherentes a cada persona y, de cierta forma, se podría decir que existen distintos tipos de inteligencia. Probablemente muchos hayan tenido contacto en su vida cotidiana con personas que podrían considerarse muy inteligentes en algunos aspectos, pero que quizás no suelen tomar las mejores decisiones o que desaprovechan ese potencial dado por su inteligencia, por lo que la inteligencia siempre está muy vinculada a la personalidad de cada uno y es ahí donde ingresa el concepto de inteligencia emocional.
Si alguna vez escucharon hablar de esto, seguramente se preguntaron qué quería decir exactamente, por lo que les proponemos ver detalladamente qué es la inteligencia emocional.
Por mucho tiempo, la comunidad científica en sus estudios y observaciones hizo mucho énfasis en aspectos de la inteligencia tales como la capacidad de deducción lógica, habilidades matemáticas, entendimiento de analogías, habilidades espaciales y verbales, entre otras, que se utilizaban para describir los rasgos de inteligencia presentes en cada persona.
Pero poco a poco se comenzó a notar que, si bien el coeficiente intelectual dado por la evaluación de estas habilidades podía predecir en gran medida el desempeño en actividades académicas o, hasta determinado punto, el éxito profesional o personal, algo faltaba en la ecuación, ya que personas muy capacitadas de acuerdo a estas habilidades, no lograban desempeñarse de la mejor manera en la vida, o no podían hacer valer todo el potencial de éstas en su vida cotidiana.
De esta manera, varios científicos comenzaron a desarrollar el concepto de inteligencia emocional, entendida como la habilidad que cada uno posee para identificar, evaluar y controlar sus propias emociones, así como también la de otros o la de un grupo de personas. Esto permitió explicar ciertos comportamientos observados en personas con un alto coeficiente intelectual que las conducían a pensar, actuar y comunicarse de maneras que obstaculizaban su desempeño en las actividades más corrientes y cotidianas.Si alguna vez escucharon hablar de esto, seguramente se preguntaron qué quería decir exactamente, por lo que les proponemos ver detalladamente qué es la inteligencia emocional.
COEFICIENTE INTELECTUAL
Pero poco a poco se comenzó a notar que, si bien el coeficiente intelectual dado por la evaluación de estas habilidades podía predecir en gran medida el desempeño en actividades académicas o, hasta determinado punto, el éxito profesional o personal, algo faltaba en la ecuación, ya que personas muy capacitadas de acuerdo a estas habilidades, no lograban desempeñarse de la mejor manera en la vida, o no podían hacer valer todo el potencial de éstas en su vida cotidiana.
COEFICIENTE DE INTELIGENCIA EMOCIONAL
La inteligencia emocional se puede evaluar realizando muchas preguntas diferentes acerca de cómo uno se siente, cómo piensa, o cómo actúa en determinadas situaciones, que involucran a uno mismo o a otras personas como amigos o compañeros de trabajo.
También hay recomendaciones realizadas por especialistas que permiten, luego de una evaluación, mejorar determinados aspectos. Estas recomendaciones pueden ser variadas, pero una alternativa es la meditación.
A la hora de pensar en nuestra propia inteligencia emocional es fundamental ser honesto con uno mismo y reconocer que pueden existir aspectos de nuestras emociones que, por alguna razón, aún no conocemos o incluso no hemos aceptado, para luego sí poder conocernos más a fondo y actuar, pensar y sentir de la mejor manera.
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