miércoles, 29 de abril de 2015

Bella!

"La Conquista del Flamingo"

HIPATÍA DE ALEJANDRÍA

http://www.alexrovira.com/soluciones/articulo/hipatia-de-alejandria 

Los aproximadamente 60 años de vida de esta astrónoma, filósofa y matemática, oriunda de la entonces ciudad griega de Alejandría (hoy Egipto) nos hablan de una persona excepcional. También extraordinario es el hecho de que, siendo mujer, recibiera una educación abierta y completa en varios lugares de las actuales Italia y Grecia, supervisada por su padre, Teón, y en la que influyeron filósofos de la talla de Plutarco el Joven.
De vuelta a su ciudad natal, Hipatía se convirtió en maestra; a su casa acudían personas de todos los credos, razas y origen sin distinción, pues fue una mujer muy respetada por su apertura mental y por su inteligencia. Entre sus discípulos también se contaron aristócratas y altos cargos. Con todo, ser pagana y científica le traería problemas, e incluso, la muerte por linchamiento a manos de fanáticos religiosos.
Enseñó las doctrinas de Plotino y de la escuela neopitagórica, que ven la filosofía desde la lógica matemática, e influyó en tres obras caudales de la Grecia Antigua, esto es, la Aritmética de Diofanto de Alejandría, los Elementos de Euclides y el Tratado de las Cónicas de Apolonio de Perge.
Como astrónoma, Hipatía ya formuló una idea de astrolabio, planteó un mapa celeste e inventó artilugios mecánicos. Éstas son algunas de sus ideas:

La vida es crecimiento, y cuanto más viajamos más verdad podemos comprender. Comprender las cosas que nos rodean es la mejor preparación para comprender las cosas que hay más allá.

Defiende tu derecho a pensar, porque incluso pensar de manera errónea es mejor que no pensar.

Las fábulas se deben enseñar como fábulas, los mitos como mitos y los milagros, como fantasías poéticas. Enseñar supersticiones como si fuesen verdades es terrible. La mente del niño las acepta y cree, y solo con un gran dolor y tal vez la tragedia se podrá librar de ellas con los años.

De hecho, la gente se pelea por una superstición tanto como por una verdad, o incluso más, ya que una superstición es tan intangible que es difícil demostrarla para refutarla, y la verdad es un punto de vista, y por tanto se puede cambiar.

El que influye en el pensamiento de su tiempo, influye en todos los momentos que siguen. Deja su opinión para la eternidad.

Independientemente de nuestro color, raza y religión somos hermanos.

La verdad no cambia porque sea, o no sea, creída por la mayoría de las personas.

Gobernar encadenando la mente por miedo o por temor al castigo en otro mundo es igual de básico como usar la fuerza.

Feliz semana,
Álex Rovira

Remate exitoso!!!

You don´t always need a plan. Sometimes you just need to breathe, trust & let go, and see what happens....

Cuidado con las ventanas rotas en nuestra vida

http://www.pilarjerico.com/cuidado-con-las-ventanas-rotas-en-nuestra-vida?by  utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+PilarJerico+%28Pilar+Jerico%29 
VENTANAS
“Me ha humillado en público y no es la primera vez que lo hace”, me decía una persona respecto a su jefe. Le había insultado a él y a varios de su equipo por un trabajo que no estaba a su gusto. Sus gritos coléricos se habían escuchado fuera de su despacho mientras el resto de compañeros clavaban sus ojos en el ordenador, como si no pasara nada. El problema de lo que me contaba no era solo el hecho en sí, totalmente reprochable, sino el tono con el que me lo estaba narrando, con una desconcertante naturalidad. “Es habitual. Así nos trata a todos cuando se enfada”. Y es ahí donde está el problema. No podemos confundir lo habitual con lo normal. Si nos tragamos una ofensa, sea en el trabajo, entre amigos o pareja, sin decir nada, estamos dañando una parte esencial de nosotros mismos: nuestra dignidad.Posiblemente, en ese momento es muy difícil poner límites sin correr el riesgo de un enfrentamiento con la inevitable escalada en violencia y un posible despido con los problemas que acarrea, pero al menos, después, con los ánimos calmados vale la pena abordar el tema. Y si no es posible, al menos tomemos medidas como buscar otro trabajo, elevarlo si es posible o poner límites en el ámbito del que se trate, ya sea laboral o de pareja. No podemos encajar ofensas reiteradas pensando que son normales, porque la psicología demuestra que una vez dado el primer paso, “todo el campo es orégano”, como se dice tradicionalmente. Y un ejemplo de ello, es la teoría de las ventanas rotas.
El psicólogo social de la Universidad de Stanford Philip Zimbardo llevó a cabo en 1969 un interesante experimento que acabó siendo una teoría que todavía hoy se estudia como forma de comportamiento. La primera parte de su experimento tuvo lugar en el barrio neoyorkino de Bronx. En esa época la delincuencia y la pobreza eran las características más destacables de esa degradada zona donde Zimbardo decidió dejar un coche abandonado con la placa de matrícula arrancada y las puertas abiertas. ¿Qué ocurrió? Pues, efectivamente, lo que estaba previsto que sucediera: nada más abandonar a su suerte aquel vehículo, hacia él se acercaron varias personas y comenzaron a desvalijar todo lo que pudiera servirles hasta dejarlo casi en esqueleto. Hasta aquí poco reseñable. Si abandonas un coche en una zona degradada, cuando vuelvas no estará como lo dejaste… casi ni haría falta hacer la prueba.
Pero lo interesante del experimento llega cuando Zimbardo realiza la misma operación en un barrio rico y tranquilo. Mismo vehículo, pero cerrado y abandonado en Palo Alto, California. Nadie se acercó durante siete días. Los acomodados vecinos de la zona lo respetaron escrupulosamente, pero Zimbardo no se conformó y decidió dejar el coche en peor estado. Lo golpeó en varias partes, entre ellas las ventanas, que dejó rotas (de ahí el nombre de la teoría). ¿Qué ocurrió? Exactamente lo mismo que en el Bronx. En tiempo récord el coche quedó desvalijado por completo.
De “La teoría de las ventanas rotas” se desprende que no depende de la renta, sino de otras circunstancias psicológicas, el hecho de que nos animemos a traspasar los límites cívicos. Si dejamos una pintada en nuestra fachada y no la limpiamos, a los pocos días se llenará de muchas más. El primer paso atrae a los siguientes. Si no actuamos correctamente en nuestras relaciones sociales, poco a poco asumiremos esos comportamientos como normales y romperemos muchas más “ventanas” sin que el cargo de conciencia haga acto de presencia. Y todo ello ocurre en muchos otros órdenes de la vida: corrupción, abusos en los colegios, degradación de las ciudades o nacimiento de regímenes totalitaristas, como sucedió en la Alemania nazi cuando millones de personas asumieron de manera natural una situación que hoy se estudia con horror. Esas ventanas rotas, esos cristales rotos, dieron paso a una situación bárbara admitida con naturalidad por millones de personas. Pero no todo el mundo cayó en esta locura colectiva. Todos podemos elegir, tenemos la capacidad de poner límites y no seguir la corriente, como hizo el obrero August Landmesser donde aparecía con los brazos cruzados en mitad de cientos de personas que realizaban el saludo nazi.
Ir de héroe en determinados contextos es peligroso, sin duda. Pero aprender a poner límites en nuestras relaciones personales tanto de amigos o de familia no lo son tanto. Si transigimos una vez, se corre el riesgo de que el otro piense que hay posibilidad de romper muchas más “ventanas”, utilizando la metáfora. Como sociedad tenemos que aprender a decir “basta”, a no dejarnos llevar por la corriente y a arreglar nuestras ventanas en nuestro pequeño ámbito. Servirá como grano de arena y, aunque la cosa siga parecida, al menos podremos vivir con la serenidad que otorga la honradez y la dignidad… y que el ‘sabio de Baltimore’, el escritor Henry-Louis Mencken, definió como “una manera de vivir en la que puedas mirar fijamente a los ojos de cualquiera y mandarlo al diablo

Endeed work ....dont worry. Caballazo!! Y lindo x Donde lo mires..

"No duty is more urgent than that of returning THANKS" James Allen

Una interfaz cerebro-máquina permite controlar prótesis con la mente

http://www.tendencias21.net/Una-interfaz-cerebro-maquina-permite-controlar-protesis-con-la-mente_a40324.html 

Se trata de una técnica no invasiva que sustituye la cirugía por la electroencefalografía


Por primera vez un usuario ha sido capaz de controlar una compleja mano protésica a través de un sistema no invasivo, usando únicamente su mente y sin necesidad de ningún tipo de implante o cirugía. Investigadores de la Universidad de Houston, en Estados Unidos, han creado una interfaz cerebro-máquina que aprovecha la orden que manda el cerebro para coger objetos y la reconstruye en movimientos reales. A pesar de encontrarse en fase experimental, el software obtuvo una tasa de acierto del 80 por ciento. Por Patricia Pérez.  


Demuestran como un amputado puede coger objetos con una mano biónica impulsado sólo por la mente. Fuente: UH
Demuestran como un amputado puede coger objetos con una mano biónica impulsado sólo por la mente. Fuente: UH
Un equipo de investigadores de la Universidad de Houston (UH), en Estados Unidos, ha creado un algoritmo que supone un importante avance en el desarrollo neuroprotésico, al demostrar por primera vez el control de una mano biónica mediante sistemas no invasivos. El software ha permitido a un hombre amputado coger objetos como una botella con una mano protésica impulsada únicamente por la mente. 

Según explica la UH en un comunicado, la herramienta se basa en la monitorización cerebral no invasiva. Esto supone una captura de la actividad del cerebro para determinar qué partes están involucradas en la sujeción de un objeto. Con esa información, los investigadores crearon un programa de ordenador o interfaz cerebro-máquina (BMI, en inglés brain-machine interface) que aprovecha la intención del sujeto y le permite coger cosas con éxito. 

En concreto, el software se puso en práctica en un hombre de 56 años cuya mano derecha había sido amputada, sustituida por una mano biónica de alta tecnología colocada en su muñón. De esta forma fue capaz de coger objetos como una botella de agua o incluso una tarjeta de crédito, y además con buenos resultados, pues a pesar de encontrarse en nivel experimental alcanzó una tasa de acierto del 80 por ciento. 

Un porcentaje similar al de estudios previos, aunque mucho menos invasivo, pues los anteriores recurrían a electrodos implantados quirúrgicamente o al control mioeléctrico, basado en señales eléctricas transmitidas desde los músculos hasta la epidermis.

BMI y EGG 

José Luis Contreras-Vidal, neurocientífico e ingeniero en la UH, destaca las ventajas que ofrece este método no invasivo, ya que evita los riesgos que supone una implantación de electrodos quirúrgicamente, utilizando por contra la electroencefalografía (EEG) para medir la actividad bioeléctrica cerebral. 

Asimismo indica que los sistemas mioeléctricos no son una opción para cualquiera, ya que requieren que la actividad neural de los músculos principales que intervienen en el movimiento de agarre permanezcan intactos. 

Los resultados del estudio, publicados en Frontiers in Neuroscience, revista especializada en enfermedades neurodegenerativas y neurociencia, demuestran por primera vez el control de una mano biónica a través de un sistema no invasivo que aúna BMI y EEG, además de abrir el camino a la mejora de las prótesis. 

Para llevarlo a cabo se trabajó con cinco voluntarios, hombres y mujeres sanos y diestros, en torno a 20 años, así como el amputado. Se pusieron a prueba utilizando un EEG activo de 64 canales, con electrodos colocados en el cuero cabelludo para capturar la actividad cerebral. 

Según Contreras-Vidal, la actividad cerebral se registró en varias áreas, incluyendo la corteza motora y áreas conocidas por su uso en observación de la acción y la toma de decisiones. Se produjo entre 50 y 90 milisegundos antes de que la mano comenzara a agarrar, lo que demuestra que el cerebro predice el movimiento, en lugar de reflejarlo. 

Primero registraron la actividad cerebral y el movimiento de la mano de los voluntarios sanos mientras cogían cinco objetos, cada uno elegido para ilustrar un tipo diferente de comprensión: una lata de refresco, un disco compacto, una tarjeta de crédito, una pequeña moneda y un destornillador. Con los datos registrados se crearon decodificadores de actividad neural en señales motoras, con las cuales se reconstruyeron a su vez los movimientos de agarre. 

Después equiparon al paciente con una mano neuroprotésica dirigida por ordenador y le pidieron que se imaginara a sí mismo controlándola mientras la movía y sujetaba los objetos. Los datos del EEG del sujeto, junto con la información de los movimientos de las manos de los voluntarios sanos se utilizó como base para construir el algoritmo.

Usos y mejoras 

"Las neuroprótesis actuales restauran cierto grado de capacidad funcional, pero no se acercan a la facilidad de uso ni a la destreza de la mano natural, especialmente para conseguir el movimiento necesario para cualquier actividad diaria", relatan los investigadores. A ello suman los riesgos inherentes asociados a una cirugía, en este caso cerebral. 

Por contra, este método no invasivo permite el control independiente de los dedos usando únicamente su mente. De otro lado, consideran que su trabajo mejora la comprensión de la neurociencia y que podrá aplicarse a la rehabilitación de otro tipo de lesiones, incluido el accidente cerebrovascular y la lesión de médula espinal. 

Contreras-Vidal asegura que la práctica, junto con el perfeccionamiento del algoritmo, podría aumentar la tasa de éxito hasta el 100 por cien.

Llendo a la ratto....las esperamos hasta las 21!!!!

"Fight or Flight"

La metáfora de los dos árboles

http://www.rinconpsicologia.com/2015/04/la-metafora-de-los-dos-arboles-como.html 


Érase una vez un niño de diez años, muy listo para su edad. Un día, aquel niño fue a visitar a su abuelo, acudió a su casa con una idea fija en mente: quería triunfar en la vida y estaba dispuesto a hacer lo que fuera necesario para lograrlo.

Su abuelo había sido una persona exitosa, por lo que si había algún secreto, sin duda se lo contaría. Sin más, le preguntó: 

- Cuando crezca, quiero tener mucho éxito, como tú. ¿Puedes darme algún consejo para alcanzarlo?

El abuelo no le respondió, cogió al niño de la mano y lo llevó al vivero donde solía comprar las plantas. Entonces le pidió que eligiera dos árboles.

Al llegar a casa, los plantaron. Colocaron uno en el jardín y otro en una maceta, dentro de casa.

- ¿Cuál de los dos árboles crecerá mejor? – preguntó entonces el abuelo.

El niño se tomó unos minutos para pensar y respondió:

- El árbol de la maceta, porque está dentro de casa, protegido y al seguro. El que está afuera tendrá que enfrentarse a la lluvia, el sol y el viento, tendrá más dificultades para crecer y quizás hasta muera.

El abuelo se encogió de hombros y no dijo nada más.

Los años pasaron, mientras el abuelo cuidaba ambas plantas. Un buen día, el niño, que ya era un joven, recordó la pregunta que le había hecho a su abuelo años atrás.

- Nunca contestaste a mi pregunta. ¿Cómo puedo tener éxito? 

El anciano llevó a su nieto a ver ambos árboles. Luego le preguntó:

- ¿Cuál ha crecido más?

El joven se quedó perplejo, aquello no tenía sentido. 

- ¿Cómo es posible? El árbol de la maceta tenía todas las condiciones dentro de casa. ¡Debía haber crecido más!

El abuelo sonrió.

- La opción más segura te permite sobrevivir pero no alcanzar el éxito o vivir con plenitud. En cambio, los peligros se convierten en desafíos que te impulsan a crecer. Solo teniendo el valor para arriesgar, podrás descubrir tu verdadero potencial.

Cinco condiciones esenciales para tener éxito y vivir plenamente


La metáfora de los dos árboles es una historia muy sencilla pero encierra grandes enseñanzas para nuestra vida. De hecho, a menudo pensamos como ese niño y añoramos una vida fácil, donde todo discurra con fluidez, no existan obstáculos y el sufrimiento no tenga cabida. No nos damos cuenta de que es en las situaciones límites, en medio de la adversidad, cuando sacamos lo mejor de nosotros y se produce un crecimiento cualitativo en el plano psicológico.

¿Qué enseñanzas prácticas podemos extraer de esta metáfora?

1. Apuntar alto. Si no eres capaz de construir tus propios sueños, alguien te pagará para que construyas los suyos. Toda persona que ha llegado lejos en la vida, es porque se ha atrevido a soñar, a desafiar los convencionalismos e incluso a hacer caso omiso de la fatalidad que podía estar asociada a su condición social o a sus problemas de salud. Recuerda que para quien no sabe adónde va, ningún viento le resulta propicio. 

2. Salir de la zona de confort. En la zona de confort nos sentimos seguros pero no es en ese espacio en el que nuestros sueños se hacen realidad. Salir de la zona de confort significa atreverse a pensar de una manera diferente, aceptar la incertidumbre y asumir cierta dosis de riesgo. No se trata de tirarse al vacío sin paracaídas pero es imprescindible explorar nuevos territorios, porque no se consiguen resultados diferentes haciendo siempre las mismas cosas.

3. Asumir los obstáculos como desafíos. Todos encontramos piedras a lo largo del camino, hay quienes las recogen y las cargan en su mochila, hasta que el peso les vence, y hay quienes las apartan de sí, para poder continuar el viaje ligeros de equipaje. Los problemas pueden ser obstáculos que generen frustración y te hagan perder la motivación o, al contrario, pueden impulsarte a crecer. Sin embargo, la dirección depende de tu actitud.

4. Aprovechar las oportunidades. Cada situación siempre encierra aspectos positivos, aunque a menudo estamos tan ofuscados que no somos capaces de notarlos. Sin embargo, las personas de éxito son aquellas que han sabido captar las oportunidades y aprovecharlas. No se trata de estar en el momento justo y en el tiempo justo, como muchos piensan. En realidad el éxito no es una cuestión de suerte sino de perspicacia, de ver más allá de las circunstancias y proyectarse al futuro.

5. Confiar en la propia fuerza. Cualquier camino hacia una vida más plena, está marcado por la autoconfianza. La autoconfianza es el verdadero combustible que alimenta la motivación, es lo que nos permite mantenernos focalizados y no perder la esperanza ni siquiera en los momentos más difíciles. Por supuesto, no se trata de una varita mágica, pero si hay algo seguro es que la falta de confianza en tus capacidades te llevará directamente a un callejón sin salida.

"un sol para Frida"

Acrílico.mixta
30 x 50
Esta obra es la primera de la serie Frida kitch..intervención con aguayos.piedras y acrílico tridimensional..realizada sobre una pintada de chicos discapacitados motrices..lo que le agrega a esta obra un valor especial. Dada la condición de vida sufrida de esta artista mexicana.
 — con Florencia Ratto.  

Salón Manuel Belgrano - Museo Sívori - "San Jorge y el Dragón"-

Lo que mis hijos me han enseñado sobre aprendizaje

http://www.catenaria.cl/km/newsletter/newsletter_109.htm 

Javier Martínez Aldanondo
Gerente de Gestión del Conocimiento de Catenaria
jmartinez@catenaria.cl y javier.martinez@knoco.com Twitter: @javitomar
 
"Aprender es lo único de lo que la mente nunca se cansa, nunca teme y nunca se arrepiente” (Leonardo da Vinci)
¿Recuerdas cómo aprendiste a caminar o cuándo empezaste a entender el castellano? La inmensa mayoría de la gente es incapaz de acordarse y sin embargo, no tuvo excesivas dificultades en adquirir esos sofisticados conocimientos que hoy siguen formando parte esencial de tu vida. ¿Cómo es posible que los niños sean tan hábiles para aprender si no tienen ni idea de educación? La razón que lo explica es que los seres humanos nacemos equipados con un sistema de aprendizaje natural increíblemente eficiente. ¿Acaso tuviste que hacer un curso para aprender a usar el cuchillo y el tenedor y comer por tu cuenta? ¿Necesitaste estudiar y hacer algún examen para aprender a vestirte y lavarte los dientes? Aunque no lo recuerdes, cuando naciste no podías hacer nada de eso y tus padres lo tuvieron que hacer por ti durante mucho tiempo, exactamente… ¡hasta que aprendiste! Podrán parecerte actividades muy básicas pero la inteligencia artificial más avanzada (que intenta crear máquinas que aprendan) todavía no ha inventado un robot capaz de hacerlo.
Nuestro absurdo sistema educativo tiene problemas incurables precisamente porque fue diseñado contraviniendo todos los principios del aprendizaje natural. ¿Y por qué, si sabemos que nacemos programados para aprender, tantísimas personas siguen absolutamente convencidas de que para aprender hay que asistir a un aula, hacer cursos, memorizar asignaturas y sacar buenas notas? Muy sencillo: Porque han olvidado cómo aprendieron. Nadie recuerda cómo aprendió a hablar aunque todos sabemos que no fue con un profesor, una pizarra y un libro. Los primeros recuerdos que tenemos de nuestro proceso de aprendizaje se remontan al colegio lo que automáticamente nos lleva a creer que aprender es sinónimo de escuchar a un profesor y estudiar. Y para que no pongamos en duda esa creencia, existe una poderosa industria educativa que hace un trabajo implacable para convencernos de lo importante que es mantener el sistema actual.
Afortunadamente, hay un momento en la vida en que la mayoría de las personas tienen la posibilidad de recuperar la memoria perdida: Cuando tienes hijos. Todo padre está obligado a convertirse en experto en aprendizaje. La principal responsabilidad de un padre es ayudar a sus hijos a aprender todo lo necesario para valerse por sí mismos (intencionadamente he evitado la palabra “enseñar”). Y es que tus hijos no aprenden de lo que les dices sino de lo que haces, por eso el ejemplo es una herramienta tan potente. Es casi imposible que tus hijos sean puntuales, comprometidos, honestos o desprendidos si tú no lo eres, no importa cuántas veces les hayas sermoneado a respecto.
Cuando nace tu primer hijo, tienes la oportunidad única de entender perfectamente cómo sucede el fenómeno del aprendizaje. Disfrutas del privilegio de observar 24x7 y con todo lujo de detalles, el crecimiento de la criatura a la que estás dispuesto a apoyar incondicionalmente. ¿Qué aprendí, y sigo aprendiendo, de mis 2 hijos? Rescato 3 elementos que son obvios para todo el mundo excepto para los responsables de las políticas educativas: Motivación, tiempo y práctica. Este mes abordaré únicamente el primero.
Primer Principio: Motivación, las personas aprendemos por interés y no por obligación.
“La curiosidad es la forma superior de sabiduría”. (Pablo Picasso). Si hay algo que resulta evidente, mientras eres testigo del desarrollo de tus hijos, es que la motivación y la curiosidad son la energía del aprendizaje. Sin embargo, los adultos creemos que las personas quieren aprender lo que nosotros les queremos enseñar lo que es radicalmente falso. Los niños quieren aprender lo que les interesa a ellos, que muy distinto. ¿Qué diferencias existen entre la forma en que se trata la motivación en los 2 principales escenarios en que nuestros hijos aprenden: en casa y en la escuela?
¿Qué sucede en casa? Fijémonos por ejemplo en cómo ocurre el proceso de aprender a andar. ¿Acaso tuviste que ordenar a tu hijo que aprendiese a caminar? ¿Hiciste un postgrado en pedagogía para saber cómo enseñarle? ¿Le tuviste que explicar en qué ángulo debe colocar las piernas o cómo distribuir el peso de su cuerpo? Tu hijo decidió que quería caminar y se puso manos a la obra sin preguntarte ni pedirte permiso. Era consciente de que a su alrededor todo se movía, había cosas muy llamativas y quería investigarlas. Su curiosidad innata le llevó a tratar de tocarlas, agarrarlas y chuparlas y la única manera de lograrlo era desplazándose de forma autónoma. Algunos bebés primero gatean y otros directamente se lanzan a caminar. La motivación del niño por andar es intrínseca, no hace falta insistirle, lo único que necesita es un poco de ayuda. Se nos suele olvidar que para aprender, primero hay que querer aprender. Si hay algo difícil, es tratar de enseñar algo al que no desea aprender.
Para aprender hace falta tener un objetivo que te importe a ti (y no a tu padre, a tu profesor o a tu jefe). Un alumno sin un objetivo es como un barco a la deriva. Las personas nos movemos por objetivos que nos interesan y por los que estamos dispuestos a actuar para alcanzarlos porque nos producen sensaciones agradables. Los objetivos pueden ser infinitos: el disfrute que me produce la actividad, impresionar a alguien, destacar y ser reconocido, cumplir un sueño, mejorar mi autoestima, ganar o derrotar a otros, etc. Eso sí, aprender no es el objetivo sino el medio para alcanzarlo. Tu hijo no está interesado en aprender a andar, está interesado en explorar tu casa y aprender es solo la manera de conseguirlo. Las “recompensas” del aprendizaje (placer, sensación de progreso, descubrir capacidades ocultas, reforzar la autoestima, etc.).tienen que ser motivantes para quien lo realiza. No hay mejor profesor que uno mismo cuando está cautivado por una actividad que le fascina. .Apuesto a que aprendiste a conducir cuando ya no querías depender del transporte público o de terceras personas (casi siempre tus padres). La motivación no existía a los 8 años pero sí a los 18. Los objetivos que fija el colegio a los niños les resultan ajenos, extraños. El colegio jamás se ha preocupado de diseñar curriculums pensados en los objetivos de sus "clientes" sino en los suyos propios. No es posible que exista aprendizaje verdadero sin tener en cuenta esos objetivos que motivan a un niño.
Los niños tienen miles de intereses lo que es una noticia fenomenal. Para ellos, todo es nuevo, todo les llama la atención. Disponen de innumerables “motivaciones” que llevan consigo formidables oportunidades de aprendizaje. Cuando era pequeño, durante los veranos mi padre jugaba al ajedrez en la piscina con sus amigos. Por alguna razón, me entusiasmé con aquel juego y me propuse tratar de ganarle lo que me demandó dedicar un tiempo incalculable para aprender todo lo necesario. Mi objetivo nunca fue aprender sino ganar a mi padre.  Mis hijos han tenido épocas en las que se han obsesionado con los coches de miniatura, los dinosaurios, las láminas (cromos), las espadas laser, los legos o el fútbol. La cantidad de esfuerzo y de energía que invirtieron en ello fue gigantesca pero lo hicieron movidos por su propio interés, no hizo falta que nadie se lo exigiera. Los anglosajones lo denominan “hard fun” (diversión dolorosa) porque son actividades que requieren esfuerzo pero son placenteras. Un niño motivado, no necesita ningún impulso sino que directamente se pone en marcha. El problema es cuando no lo está, que es lo que ocurre en el colegio donde los niños aprenden por obligación. Satisfacer al profesor o sacar buenas notas no son ejemplos de objetivos que importen demasiado a nuestros niños. La gran misión que tienes como padre es precisamente ayudar a tu hijo a descubrir lo que le interesa, aquello por lo que está dispuesto a luchar. Mientras en casa, tu hijo tiene 2 “profesores” preocupados de él, en el colegio comparte profesor con otros 30 niños.
¿Qué ocurre en la escuela? Simplemente que el sistema educativo es antinatural para los niños porque les roba el protagonismo y les asigna un papel secundario, matando su curiosidad. ¿Qué pasa cuando les preguntamos a los niños si quieren ir al colegio? Cuando todavía son pequeños, van felices pero a medida que crecen, su respuesta es un NO rotundo. ¿Cuál es la principal motivación para que un niño vaya al colegio? ¿Ir a estudiar? ¿La clase de gramática o la de química? ¿Hacer los deberes? ¿Las notas? ¿O tal vez el recreo donde jugar con los amigos, las excursiones, los campamentos, los deportes, los trabajos en grupo, el laboratorio? En general, a los niños no les interesa mucho lo que estudian. No conozco a nadie apasionado por el logaritmo neperiano o el sujeto y el predicado pero sí por el fútbol, el cine, los coches o los animales. Los niños razonan: ¿Para qué estudiar? cuanto más estudio más sé, cuanto más sé más olvido, cuanto más olvido menos sé. Entonces ¿Para qué estudiar? Es hora de sincerarse: Los niños no van al colegio para aprender, van a aprobar exámenes y sacar un título que les permita acceder a la universidad, siguiente etapa de este ridículo sistema: Las cualidades que quiero que mis hijos adquieran (pasión, entusiasmo, dedicación, inquietud, determinación, proactividad…) no se enseñan en la escuela.
En el colegio, el niño pasa de ser el protagonista del proceso de aprendizaje a ser espectador de un show escrito, dirigido e interpretado por el profesor. La razón por la que en el colegio los niños apenas participan en clase, no se involucran ni preguntan al profesor no es porque sea difícil, es porque es aburrido. En el colegio, los niños pierden la libertad que tenían en casa de guiarse por sus intereses individuales, en definitiva, de elegir.
¿Por qué los niños son capaces de pasar horas jugando a sus videojuegos (donde aprenden bastantes más cosas de lo que parece) y sin embargo son incapaces de prestar atención a las asignaturas del colegio? Porqué siempre estás mucho más motivado cuando participas activamente en la construcción de algo y lo identificas como propio. Si no participo, me cuesta motivarme y si no me motivo, no puedo aprender. Si él es el protagonista de su historia, reforzamos enormemente su motivación por aprender. Lo más importante de un niño no es su capacidad de ser un receptor pasivo de información sino de construir con sus aportaciones, opiniones, y preguntas. Si un niño no disfruta del aprendizaje, será difícil que cuando sea adulto haya incorporado el hábito y la pasión por aprender.
No hay nada que pueda superar la fuerza de una persona que está encandilada por un tema en particular. Todos tenemos un enorme caudal de energía y creatividad del que desconocemos sus límites y que se desaprovecha porque nuestro sistema educativo lo reprime. La única razón para que sigamos sentando grupos de niños durante, horas, días, semanas, meses y años a escuchar a profesores contarles cosas que no les interesan, es porque olvidamos cómo aprendemos y, lo que es más grave, jamás nos preocupamos de analizar cómo aprenden realmente nuestros hijos. Los adultos somos plenamente conscientes de lo importante que es aprender, y para abordar el desafío, diseñamos un sistema ingenieril, una máquina basada en procesos, con horarios, listas de alumnos y de asignaturas, rankings de notas, todo muy ordenado y medible pero que no tiene nada que ver con el proceso natural de aprendizaje.
 
La vejez empieza cuando termina la curiosidad (José Saramago)
La conclusión es que hacer que los niños (y los adultos) aprendan cosas que no les importan es muy poco sensato. No podemos darnos el lujo de desperdiciar esa energía de valor incalculable Aunque no es mucho lo que sabemos sobre motivación, lo que está claro es que resulta más fácil desmotivar que motivar. ¿Cómo podemos aprovechar esas fortalezas intrínsecas que todo niño tiene para aprender? Es imprescindible hacer un esfuerzo grande de generosidad para alinearnos con sus objetivos. Si nos tomamos la molestia de entender que es lo que les mueve, cuáles son sus sueños, entonces tenemos una ocasión incomparable para diseñar instancias de aprendizaje irresistibles y donde, como en su casa, vuelvan a jugar un papel protagonista en la construcción de su propio conocimiento. Mientras resulta una lucha permanente que mi hijo mayor lea sus libros del colegio, lo primero que hace todas las mañanas es correr a recoger el periódico y devorar las páginas de deportes.
Si en casa, tus hijos son máquinas de aprender y en el colegio tienen dificultades ¿adivina dónde está el problema? El colegio te enseña lo que debes pensar, no cómo pensar. Es mucho lo que puedes aprender de educación si únicamente estás atento al desarrollo de tus hijos. Lo primero es que para aprender hay que estar entusiasmado. En tu casa, el motor interno de tus hijos se enciende continuamente, en el colegio, se apaga enseguida.

Laetitia D' Arenberg

No se puede encontrar la paz evitando la vida

La pasión puede vender una idea

http://www.emprendedoresnews.com/emprendedores/richard-branson-la-pasion-puede-vender-una-idea.html 

Para convencer a potenciales inversionistas y clientes de que vale la pena darte una oportunidad, tienes que transmitir efectivamente tu pasión por tu proyecto.
Cuando uno está seguro de su concepto para un negocio, pero está a la espera de que el mundo lo comprenda, ¿cómo se vende una idea con base en la pasión en vez de las cifras? Karen Soeffker
Vender una idea no es fácil. Recuerdo estar parada en un caseta telefónica al inicio de mi carrera, intentando vender espacio publicitario en una revista que todavía no existía, así que sé muy bien cuán frustrante puede ser cuando la gente no te da una oportunidad.
Sin embargo, yo creía profundamente en mi idea, y aprendí entonces que tener confianza en uno mismo engendra la confianza en otros.
Yo no me preocuparía si tu idea no ha sido comprendida por otros todavía. Pudiera significar que has detectado una oportunidad antes que alguien más. Todo lo que necesitas hacer ahora es realizar tu primera venta, y le seguirá lo demás.
La clave para hacer esa primera venta, sin embargo, empieza perfeccionando tu discurso de presentación de negocio.
Una gran presentación puede hacer muchas cosas. Principalmente puede convencer a los potenciales inversionistas y clientes de que vale la pena darte una oportunidad.
También puede ayudar que reclutes talento destacado que pueda ayudar a ampliar tu negocio. Estos son ingredientes esenciales para una empresa exitosa.
Como he escrito anteriormente, el primer paso hacia ofrecer una gran presentación es que la mantengas humana, ya que demasiadas presentaciones y discursos pueden resultar rápidamente artificiales y bastante acartonados. Deja que tu pasión brille durante ese lapso siendo tú misma y permitiendo que tus argumentos surjan de manera natural. Usa el humor para conectarte con tu público y demuestra tu creatividad.
Por supuesto, los hechos y las cifras son importantes. Si tienes datos que apoyen a tu negocio potencial, eso es grandioso; pero recuerda no ahogar a las personas en cifras.
Si no tienes datos de apoyo disponibles para tu idea, tienes que convencer a la gente de tu visión y tu sueño.
Diles exactamente por qué quieres que este negocio tenga éxito. Explica el problema que quieres resolver con tu producto o servicio, y por qué crees que necesita ser resuelto, aun cuando otras personas no se hayan dado cuenta de eso todavía.
Y asegúrate de citar historias de la vida real que refuercen tus argumentos y hagan a tu idea más verosímil y afable.
Ten en mente que la gente quiere invertir en la gente. Así que habla sobre tus éxitos anteriores.
Por ejemplo, si has tenido éxito en un negocio alguna vez antes, la gente creará que puedes hacerlo de nuevo. Si no, destaca tus habilidades y conexiones: ¿Cuáles de tus habilidades ayudarán a hacer de este negocio una realidad? ¿Qué acuerdos o asociaciones has creado para ayudar a ejecutar tu visión?
Una de las mejores presentaciones que he visto la realizó un hombre que era dueño de un negocio de instalación de elevadores.
Sabía que la gente frecuentemente me hacía su presentación en el lapso que dura el ascenso en un elevador y pensó que sería más eficiente y divertido estar realmente en un elevador. Aunque la idea finalmente no fue viable, me hizo sonreír; estoy seguro de que le ha ido muy bien.
Debes asegurarte de salir y ser visible. Úsate a ti misma para crear conciencia sobre tu negocio; tú eres, después de todo, el mayor activo de tu compañía.
Yo siempre he estado al centro de las campañas para promover nuevas empresas de Virgin y nuestra expansión a territorios nuevos porque los potenciales inversionistas y clientes recordarán un negocio o marca si pueden asociarlo con un rostro.
Sin embargo, no cometas el error de tratar de hacerlo todo sola. Si quieres ir rápido, ve sola. Si quieres llegar lejos, hazlo acompañada. El apoyo emprendedor abunda en estos días, y hay muchas personas y organizaciones que pueden ayudarte gratuitamente.
Simplemente conéctate a Internet y busca grupos de apoyo emprendedor en tu área, y deja que estos expertos te auxilien para pulir tu discurso de presentación o tu modelo de negocios. Pregúntales por conexiones útiles en sus redes.
Si tienes simpatizantes externos de tu lado, es más probable que convenzas a otros de que tu idea de negocios es una oportunidad que no deberían perderse.
Crear un negocio desde cero es difícil, especialmente cuando se está vendiendo un concepto que nadie ha propuesto antes. Pero recuerda: muchas personas pensaron en su momento que Albert Einstein y Sir Isaac Newton tenían ideas alocadas. Pero son los pensadores apasionados y tenaces como ellos quienes tienden a cambiar el mundo para bien.
No renuncies a tu visión, y tendrás tu oportunidad.
Richard Branson
Fundador de Virgin Group y compañías como Virgin Atlantic America, Virgin Mobile y Virgin Active.