Los líderes empresariales tienen historias de éxito muy parecidas (Corbis)
@Miguel Ayuso
19/01/2012
(06:00h)
“Cuando me di cuenta de que era más listo que mis padres, me
sentí enormemente avergonzado por pensar algo así. Nunca olvidaré aquel
momento”. Con estas palabras Steve Jobs, el recientemente
fallecido fundador de Apple, explica en su biografía como desde pequeño
se sintió especialmente talentoso. Un estudio conjunto de varias
universidades británicas explica cómo los grandes líderes empresariales justifican su éxito a través de unas narraciones vitales cuyo contenido suele repetirse. El estudio, titulado “La construcción del sentido, las narrativas y legitimizaciones de las carreras de la élite empresarial”, parte de entrevistas sostenidas con 16 grandes directivos británicos y analiza cómo sus narraciones vitales repiten ciertas estructuras y buscan, en cualquier caso, legitimizar y dar sentido a sus éxitos empresariales. Mairi McLean, investigadora de la Universidad de Exeter y coautora del estudio, explica cómo los directivos necesitan construir estas historias “porque, especialmente con la crisis, requieren una mayor justificación de su éxito”. El trabajo identifica cuatro tipos de relatos, que se entremezclan de forma reiterada en las narraciones vitales de los líderes empresariales.
Capeando el temporal, el líder como héroe homérico
Manteniendo el rumbo, el líder figura trascendental de la empresa
Otro tipo de historia que se repite es aquella en la que el directivo pone el acento en su lealtad a la compañía y sus empleados, destacando su fortaleza, a través de la virtud y la tenacidad. “Necesitas que la gente crea en ti”, explica uno de los entrevistados, poniendo el acento en la firmeza que supo mantener frente a las distintas crisis.
El éxito a través del talento, el líder "hecho a sí mismo"
Este tipo de directivos inciden en su talento innato, que les ha permitido triunfar a pesar de haber abandonado la escuela o la universidad. Uno de los directivos entrevistados, jefe de una importante compañía aérea, explica sin rodeos cómo “sentía” que podía hacer algo mejor que toda la gente que le rodeaba, pese haber abandonado prematuramente la escuela.“Esta es la justificación que más se repite”, explica McLean, “porque incide en el talento innato del líder”. Esta narrativa es común a los 16 directivos que aparecen en el estudio, pero es especialmente relevante para aquellos líderes sin una educación superior, como Steve Jobs.
Devolviendo el éxito a la sociedad, el líder filantrópico
"He creado una plataforma para devolver lo que la sociedad me ha dado", explica uno de los entrevistados, "mi primer par de zapatos eran de la caridad". La historia se repite en muchos líderes, sobre todo en la recta final de su carrera, cuando sienten la necesidad de crear algo que les permita compartir su éxito. Las narraciones suelen establecer una relación entre lo que los directivos recibieron de niños y lo que devuelven a la sociedad al final de su carrera.
La sociedad demanda historias de liderazgo
Ignacio Álvarez de Mon, profesor de comportamiento organizacional del IE Business School, cree que las narraciones vitales de los directivos, “más que una necesidad de legitimar su éxito”, parten de una demanda social de este tipo de narraciones. “No creo que estas historias sean una iniciativa estratégica de los directivos”, explica Álvarez, “responden a la necesidad como sociedad de recoger la experiencia de determinadas personas”. Mclean, coautora del estudio, cree “con el tiempo los relatos van cambiando, las cosas se exageran, pero lo importante no es que sean realistas, es que sean creíbles y tengan un significado”.
La coincidencia de estas historias invita a pensar en la necesidad de los grandes líderes empresariales de justificar moralmente sus actos, creando una historia que les encumbre como directivos justos y magnánimos. McLean está convencida de “que hay algo de esto”, pero no es la motivación principal de muchos líderes, ni es algo que pueda explicarse claramente en un estudio. Álvarez, por su parte, está convencido de que este tipo de líderes “no necesitan sentirse bien”. Según el profesor, las historias surgen más como una especie de obligación social que como una justificación de su éxito.

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