Por Carlos Saccone, MBA 2013 - 2014
De acuerdo a Wikipedia: “La felicidad es un
estado mental que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta
deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al
mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas. Es definida como una
condición interna de satisfacción y alegría. La palabra procede del latín
felicĭtas, derivado de felix, que significa fértil, fecundo”.
Mucho se habla y “filosofa” sobre la
felicidad. Desde la famosa amiga de Mafalda hasta Palito Ortega. También
hombres de bar, como hombres de empresa. El tema no excluye a nadie. No existe
quien no haya reflexionado sobre ella. Existe incluso, un índice que evalúa la
felicidad de los pueblos (www.happyplanetindex.org)
1. En este índice Uruguay figura con una
puntuación significativamente inferior a la de cualquier país sudamericano.
Encuentro increíble que seamos uno de los países menos felices de todo el
continente americano. Naturalmente las “mediciones” pueden tener fallas, pero
son las mismas para 151 países. Me hace acordar a las pruebas PISA. Dónde quedó
el crecimiento del PBI, la tasa de desempleo y el “como el Uruguay no hay”.
Pero, ¿es posible ser feliz en la empresa? ¿Se
pueden “alcanzar metas deseadas”, “paz interior”, tener “enfoques positivos”, y
sentirse al mismo tiempo alegre y
satisfecho? Algunos dicen que no. Yo creo que
sí. Redoblo la apuesta ahora. ¿Es posible que el trabajo en la empresa me haga
feliz? ¿Cómo logro ser feliz trabajando? Un reciente artículo publicado en el
Financial Times de Londres
aborda el tema. Se titula “La búsqueda de la
felicidad en el lugar de trabajo”. La nota cita a la sicóloga Christie Scollon
de la Universidad
de Singapur, quien identifica a la felicidad como el “bienestar subjetivo”.
Afirma Scollon que “las
investigaciones demuestran que las personas
felices ganan más dinero, son más saludables (pasan una menor cantidad de días
en cama fuera de la oficina) y son más creativos a la hora de resolver
problemas”. Concluye Scollon que promover la felicidad en la empresa tiene
sentido comercial “incluso si lo único que te importa es ganar dinero”. Sin
embargo, dice,
aún existen percepciones negativas que superar.
“Los estereotipos de la gente feliz es que son un poco tontos…”.
No es este el único ámbito empresarial donde
se percibe una valiosa contribución de la sicología. En los últimos años se han
puesto en tela de juicio las más tradicionales teorías económicas que suponen
“racionalidad perfecta” en los
agentes para la toma de sus decisiones. Lejos
de perfecta, esta es “acotada” dicen los nuevos pensadores, y este hecho
debería ser considerado para la elaboración
de las nuevas teorías económicas
.
De forma intuitiva imagino que alcanzar la
felicidad en el lugar de trabajo incluirá: hacer algo que le guste profesionalmente
a una persona, sentir que se
realiza un aporte o una contribución a la
organización, sentir que sus esfuerzos son recompensados, contar con un equipo
de trabajo cordial, y percibir que existen oportunidades de crecimiento. La
enumeración no es taxativa y existirán con
certeza otros aspectos. Y naturalmente esto no
garantizará la felicidad personal, sino más bien contribuirá a obtenerla, si
pensamos que vamos a pasar gran parte de nuestra vida trabajando. De los cinco
aspectos, en tres de ellos tendrá una
influencia fundamental el líder responsable.
Pero obviamente, las personas tenemos que realizar nuestro aporte.
Como en varios aspectos el equilibrio será
fundamental. Hay que intentar volver al equilibrio con felicidad. Manteniendo
el trabajo duro y desafiante, sin descuidar la salud personal ni a la familia.
Porque, ¿qué otra cosa podemos querer, además de ser felices? Sería
revolucionario comenzar a abordar explícitamente a la felicidad y su impacto en
las organizaciones como tema en los programas de MBA. Y no encuentro un país
más apropiado que Uruguay (a las pruebas me remito). Decirle a los futuros
directivos de nuestro país que tienen como parte de sus desafíos contribuir con
la felicidad individual de los integrantes de sus equipos. Y no solamente por
“buena onda”, sino porque a esta altura existen demasiados indicios
sobre la relación entre la felicidad
individual y el desempeño.
1 Es un proyecto del think-tank “New Economics
Foundation”. “Economía como si la gente del planeta importara”, de acuerdo a su
sitio web. Para el cálculo del índice toman tres factores: esperanza de vida,
bienestar experimentado y huella ambiental.
2 Los sicólogos Daniel Khaneman y Amos
Tversky, quienes obtuvieron el premio Nobel de
Economía en 2001 por sus estudios la materia.

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