Pau Garcia-Milà (Olesa de Montserrat, 1987) es uno de los emprendedores más mediáticos de nuestro país. Con sólo 17 años fundó su primera empresa, eyeOS, un escritorio ‘en la nube’ que es hoy en día uno de los mayores proyectos de código abierto del mundo. Pero la fama no le llegó por su incontestable talento para el emprendimiento tecnológico, sino por un discurso rompedor que le ha creado muchos amigos, pero también muchos enemigos.
“Haber tenido este punto mediático, cuando eyeOs empezó a hacerse grande y me entrevistaron en Buenafuente, que fue un antes y un después, generó mucha rabia”, ha explicado Garcia-Milà a El Confidencial. “A la gente no le gusta nada que a alguien joven le vaya bien y están esperando a que te la pegues”. Un mal que según Garcia-Milà es muy español: “Hay envidia y rabia. A mí personalmente esto me empuja a hacer más cosas todavía, pero hay gente que me ha reconocido que se ha ido a otro país, o ha dejado de intentar cosas, porque a la gente en España le corroe la envidia y la rabia hacia el que tiene más iniciativa que él. No sólo pasa con los emprendedores, pasa con todo”.
Garcia-Milà ha vivido en sus carnes esa rabia de la que habla. En 2011, en plena vorágine del 15-M, tras una conferencia sobre emprendimiento, El País publicó un artículo en el que el joven arremetía contra el movimiento de los indignados, algo que él siempre ha negado. “No lo he olvidado”, confiesa. “Me acuerdo de salir del evento muy contento y de repente empezar a recibir emails muy insultantes. ‘Ven a Sol si tienes cojones que te voy a romper la cara, hijo de puta’. Guau. Y pensaba, ‘qué raro’. De una hora hablando del tema me hicieron una pregunta sobre el 15-M, que respondí en 30 segundos, y todo el artículo iba sobre eso. Fue una mierda. Conseguí que los directores del evento le pusieran el vídeo al periodista y éste viera que yo no había dicho eso. Al final lo corrigió, lo matizó, pero lo puso al revés. 'No podemos ir a Sol y decirles ‘la culpa es vuestra”. Yo lo que quería decir es que la culpa no era de los que están en Sol sino de los que no se mueven. Se tergiversó todo. Ese día aprendí a ser mucho más cuidadoso con todo lo que digo”
Optimismo, ¿para quién?
Garcia-Milà estuvo ayer, y estará hoy, participando en el ciclo de conferencias Ahora Tú, un evento anual que se celebra en Madrid, cuyo principal objetivo es inspirar a aquellas personas con inquietudes de superación, especialmente los jóvenes, para que vean la realidad con más optimismo. Pero ¿pueden los jóvenes ser optimistas con la que está cayendo?
El emprendedor catalán cree que los jóvenes que hoy en día entren en la universidad lo tendrán mucho mejor cuando salgan que los que han acabado la carrera en los últimos años, pero, aun así, asegura que hay que tener cuidado con el optimismo: “No puedes ir a una familia que está negociando que no les quiten su única vivienda y no tienen trabajo, y decirles que tienen que ser optimistas. Te van a decir, ‘Y una mierda, yo no quiero ser optimista. Ya lo he sido y mira cómo estoy’”
Desde luego, el caso de este joven emprendedor catalán sigue siendo atípico. Lo cierto es que muy pocos jóvenes se animan a emprender, y son aún menos los que triunfan. Algo que, asegura Garcia-Milà, está muy vinculado a la imagen del empresariado español: “España ha sido tradicionalmente el país del empresario del puro, la corrupción, el mamoneo, el dinero negro y las putas. Esto ensucia muchísimo al joven que quiere montar un negocio e innovar. Cuando pasas a ser empresario te miran como si fuera un asco de profesión. Abre cualquier periódico, los empresarios son gente casposa, engominada, con el pelo para atrás, en traje y entrando en los juzgados. Es una mentalidad que hay que cambiar”.
Falta actitud
Garcia-Milà presume de ser un inconformista nato, que abandonó la universidad para montar su propia empresa, algo que, asegura, no debería tomarse como ejemplo: “Como me echaron hay gente que cree que pienso que la universidad de España está fatal y es una mierda. No, al contrario. La gente de la que me rodee después de que me echaran fue gente que tenía carrera y que había estudiado. Y gracias a ellos llegamos a donde llegamos. No creo ni mucho menos que sea innecesario tener hoy en día una carrera”.
Garcia-Milà ánima a todos los jóvenes a emprender, pero huye del mensaje de que todo el mundo puede intentarlo y aprender de sus fracasos. “Creo que hay que tenerle respeto, e incluso un poco de miedo, al fracaso, porque no es bueno para nada y a nadie le gusta fracasar”, asegura. “Igual hay países donde sí se premia al fracaso, pero creo que debemos trabajar al máximo para que esto no llegue. Y si llega, afrontarlo y pasar a lo siguiente rápido”.
Al final, por mucho que nos inyecten mediáticamente el optimismo, todo dependerá de la perseverancia y el talento de cada cual, no de lo que nos digan que tenemos que hacer: “Yo creo que el Gobierno ha intentado poner de moda el emprendimiento y ha conseguido que la gente empiece a coger manía a la gente que quiere emprender, porque hay tanta presión que han generado algo negativo”.

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