O la curiosa manera en que tomamos decisiones.
PENSAR SIN PENSAR
Nuestra mente puede funcionar de manera rápida o lenta, en forma intuitiva o razonada, descansando en la emoción o el análisis. Y como estamos sujetos a distorsiones y sesgos, no siempre tomamos buenas decisiones. De esto trata esta clase.El premio Nobel de Economía Daniel Kahneman, en su magistral libro “Pensando rápido y lento” denomina Sistema 1 y Sistema 2 a la forma en como reaccionamos a distintos estímulos.
Así, ante una foto de una persona enojada, y según el Sistema 1 de “pensamiento rápido”, sin ningún esfuerzo consciente concluimos que está gritando furiosa. Sin embargo, si nos dicen 17×4, se desencadenan una serie de pasos para llegar a la respuesta. Se trata del “pensamiento lento”, del Sistema 2.
Identificamos este sistema con nuestro yo consciente, que razona, tiene opiniones, toma decisiones y elige qué pensar y qué hacer. Es a lo que normalmente nos referimos cuando hablamos del funcionamiento de nuestra mente, pero estas creencias que tenemos y decisiones que tomamos se originan en las impresiones y sentimientos que surgen sin esfuerzo del Sistema 1.
Un maestro de ajedrez ha acumulado conocimiento y experiencia y, por tanto, cuenta con miles de “estructuras mentales” sobre las mejores estrategias, las que surgen de un modo automático en su mente.
La Economía del Comportamiento, que incorpora los impulsos, emociones y afectos como parte de nuestro proceso de decisión, considera también un funcionamiento tipo Sistema 1.
ACERCA DE EXPERTOS Y NOVICIOS
Asimismo cuando vemos a un maestro de ajedrez jugar una partida simultánea con 25 personas, nos sorprende la rapidez con que va de una mesa a la siguiente. Gana 24 juegos y en uno empata.Los maestros de ajedrez han acumulado a lo largo de muchos años de estudio y práctica, abundante conocimiento y experiencia sobre el juego y cuentan por lo tanto con decenas (o centenas) de miles de “estructuras mentales” sobre las mejores estrategias, las que surgen de un modo automático en su mente.
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Es la diferencia entre decisiones tomadas por expertos y novicios, o entre el funcionamiento de la mente como un “sistema experiencial” o un “sistema racional” propuesta por Seymour Epstein.
A esta tremenda experiencia y capacidad de análisis la llamamos intuición, porque las decisiones parecen surgir como resultado de un momento de inspiración. Pero es puro conocimiento acumulado en los temas en que la persona se ha hecho especialista.
Y aunque parezca sorprendente, en las actuaciones de los expertos al igual que en las grandes decisiones gerenciales, la emoción también se hace presente. La razón no agota lo relevante. En inglés se habla de “guts” Y tiene un doble significado. Implica tomar decisiones con “la guata” (“decisiones viscerales”) y también se refiere al coraje que se necesita para tomar decisiones sin toda la información.
Hay que atreverse.
Hasta el próximo domingo.
Un experto es capaz de ver con claridad temas que a un individuo normal le exigen un profundo y detallado análisis.
PUNTO DE ENCUENTRO: LA TRANSMUTACIÓN DE LA RAZÓN
Dr. Sergio Canals, médico UC.¿Prisioneros de la razón? Donde la razón tropieza, Gertrude Stein escribe: “Gafas: Afeitado color, taberna bien situada en el centro del callejón”, y vuelve a escribir, “Rosas Rojas: Fresca rosa roja y cortado un clavel colorado, un colapso, la compra de un agujero, algo menos de calor”.
No hay en estos textos de la famosa escritora, relación lógica entre ellos y el título. Las frases se fugan de sus contextos de significado dislocándose el sentido de ellas.
Donde la razón queda convertida en jirones y vive la angustia psicótica, “una angustia ácida y turbia, poderosa como una navaja… una angustia en que la mente se ahorca y se corta a sí misma”, Antonin Artaud grita con furia: …O pedana/na komev/tau dedana/tau komev/…Ka lakeau/to cobra/ cobra ja/ ja futsa /mata/du serpent/ ný en/a na”… Puesto que habéis permitido que los organismos saquen la lengua, a los organismos habría que cortarles la lengua a la salida de los túneles corporales”…
Y finaliza su vida exclamando: “Veréis mi cuerpo actual, saltar en pedazos… Mi sin razón lúcida, no le teme al caos…”.
Cuando la razón y el sentido fracasan y no pueden con la vida y el horror de la nada se desplegaba frente a sus ojos, Ryunosuke Akutagawa, solo escribe en su “Diario de un Loco”, antes de suicidarse: “Los dioses, pobrecitos, a diferencia de nosotros no pueden matarse… Había algo extraño en mi campo visual. ¿Algo extraño? Había engranajes transparentes que giraban sin cesar…”.
Donde la razón colapsa y la realidad retrocede, Witold Gombrowicz escribe: “Era un gorrión. Un gorrión colgado de un alambre. Colgado. Con la cabeza inclinada y el pico abierto. Colgaba de un alambre fino enredado a una rama. Algo absurdo. Un pájaro ahorcado”.
¿Somos prisioneros de una razón que nos impide explorar los territorios vedados más allá de la frontera de la sinrazón y del sentido común?
Primero asómbrese, y luego, responda “hacia adentro, desde la poesía, la mística y el arte”.
¿“Cómo era tu rostro antes del nacimiento de tus padres”? (koan Zen).

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