sábado, 16 de noviembre de 2013

Estrategias Productivas

http://www.claseejecutiva.cl/blog/2013/11/estrategias-productivas/ 

Cuánto cobre producir y a qué costo son las preguntas clave.


EN AUGE LA META ES PRODUCIR MÁS

Las empresas productoras de commodities no controlan la demanda ni el precio de sus productos en mercados competitivos. Solo hay control sobre la producción y los costos.
La estrategia de las empresas mineras en tiempos de auge es aumentar la producción, ya que ello incrementa fuertemente las utilidades y además reduce los costos unitarios en centavos por libra producida, pero no los costos totales en dólares.
Los costos totales de una faena minera son iguales a los costos fijos más los variables. Los primeros son aquellos que no varían con la producción, mientras que los segundos sí lo hacen.
El superciclo, que lleva ya 10 años, produjo estragos en los costos, ya que cuando la meta es producir lo máximo posible, la contención de costos no es prioritaria.

LOS COSTOS FIJOS SON LA DEPRECIACIÓN, LOS INTERESES Y LOS GASTOS FINANCIEROS.

En cortos períodos, por ejemplo uno a dos años, los salarios también son fijos, aunque en algunas compañías contienen una proporción que es variable y que se relaciona con indicadores tales como la producción, productividad, costos y seguridad.
En el largo plazo las remuneraciones de los trabajadores, profesionales y ejecutivos propios pueden variar, como lo hicieron, por ejemplo, en la crisis asiática en varias compañías.
Entre los costos variables se cuentan todos los otros costos, por ejemplo, los insumos, la energía, el transporte, los cargos por tratamiento de fusión y refinación, los subcontratos y los créditos por subproductos. Estos aumentan con la producción, reduciendo los costos totales.
Por cada tonelada adicional que producen estas minas, el costo marginal de producirla se puede estimar en cerca de dos quintos del costo total. Ello porque las empresas no pagan mayores costos fijos al producir una tonelada más.

UTILIDADES REZAGADAS

El precio del cobre en 2013 es superior a 3 dólares por libra, pero el auge se terminó. ¿Por qué?
Hay que entender el fin del auge en referencia al alza de los costos. La figura 1 muestra el precio del cobre en centavos por libra nominales entre 2003 y 2012 y las utilidades antes de impuesto (UAI) de las empresas miembro del Consejo Minero, entre las que se incluye Codelco.
Se observa que si bien el precio remontó después de la crisis de 2008-2009, las utilidades se rezagaron considerablemente debido al alza de costos. Ello no fue un efecto de la producción, ya que en Chile esta se mantuvo relativamente constante desde 2004.
La figura 1 indica que el nivel de utilidades de las empresas chilenas fue superior en 2012 con respecto a 2005 en términos nominales, y por tanto no fueron “bajas”. Pero son muy distantes de ser lo que fueron en 2006 o 2007. ¿Se malacostumbraron las empresas? ¿Sufrieron el mismo mal de los chilenos, los que en 2006 y 2007 comenzaron a sentirse ricos? Es posible que haya una dosis de esto último, pero la respuesta no es simple.
El Gobierno también resintió la baja de utilidades de las mineras ya que los ingresos del fisco a partir del cobre en 2012 fueron 22% menos que lo presupuestado. Y en 2013 ocurrirá algo similar.
Las grandes empresas cambiaron ya a fines de 2011 sus estrategias puras de aumento de la producción a una estrategia mixta de aumentar la producción y, a la vez, reducir costos.
Los accionistas de las grandes mineras globales cambiaron a todos los ejecutivos máximos desde 2011. Los dividendos no habían sido los esperados, el valor de las compañías se redujo mucho más que el precio, reflejando el aumento de costos y una gestión que estaba lejos de ser satisfactoria; los gobiernos, trabajadores y ejecutivos habían elevado sus dividendos y las inversiones seguían rampantes.
Y lo más grave, la oferta amenazaba —y amenaza— con aumentar en los próximos años, afectando negativamente el precio, más aún con China que viene de más a menos en su crecimiento.
Se justificaba entonces una detención de muchas inversiones y colocar el foco en la reducción de costos, pero sin dejar de lado el énfasis en la producción.

¿POR QUÉ HAN AUMENTADO LOS COSTOS?

El superciclo, que lleva ya 10 años, produjo estragos en los costos, ya que cuando la meta es producir lo máximo posible, la contención de costos no es prioritaria.
Figura 1
Los mayores gastos se han ido acumulando año tras año por aumentos en el personal, especialmente contratistas; por menos atención a los insumos; por la energía; por procedimientos ineficientes para los que no hay tiempo ni personal para abordar; por el empobrecimiento natural de las minas; por la inflación global de los insumos durante el superciclo, y por la cada vez mayor inversión en sustentabilidad o reposición necesaria para mantener la producción.
A pesar de las grandes inversiones realizadas, todas nuestras grandes minas, con excepción de Pelambres y Los Bronces, producirán en 2013 prácticamente lo mismo o menos que hace 10 años.
El costo de estas inversiones se elevó muchísimo, especialmente en Chile, con empleo casi pleno.
También con la “permisología” que comenzó a dominar, con una industria de litigantes que llegó a su apogeo; con una la ley ambiental antigua y desprestigiada que dejó un vacío que los tribunales llenaron; con la nueva ley ambiental que entra en funciones recién ahora, y con tiempos de ejecución de proyectos que se fueron a las nubes.
Las empresas no estaban focalizadas ni preparadas para controlar la productividad, por ejemplo, para coordinar el trabajo de los contratistas y la fuerza laboral propia.
Los más estrictos procedimientos de seguridad elevaron los costos, ya que se instauraron procesos más lentos, controladores y engorrosos, pero también más seguros, para que todos hagan su trabajo. Acceder a una gran faena hace 15 años tomaba una cuarta parte del tiempo que toma en la actualidad. Lo mismo moverse al interior de esta.

SIGUE LA SENSACIÓN DE AUGE

Uno de los mayores problemas del estado actual del precio, especialmente en Chile, cuya economía ha sido una de las que más creció en el mundo desde 2008, es que la sensación de auge sigue existiendo en los trabajadores, en los stakeholders y entre los chilenos, aunque los accionistas de las compañías, el Gobierno y los ejecutivos intenten pregonar lo contrario.
¿Cómo se pueden entender si no los paros recientes en minas que están en las cuerdas?
Todos le piden más utilidades a la minería, y las armas para hacerlo son poderosas.
El Gobierno exige a su empresa, Codelco, más eficiencia para bajar los costos, pero no le otorga recursos reales para la inversión. La dirigencia sindical señala los retrasos e ineficiencias del avance de los proyectos de inversión y exige al Gobierno más financiamiento, pero no puede convencer del todo a sus bases que moderen sus aspiraciones.
La fiebre de los bonos continúa, las regiones mineras y comunidades locales quieren más ahora, varios candidatos presidenciales están planteando elevar una vez más el royalty y eliminar el DL 600 sin proponer nada a cambio.
El foco del país está en las exigencias y no en la cooperación, porque no hay sentido de crisis.
Por último, la suspensión de muchas inversiones mineras decidida por los accionistas de las grandes compañías en los últimos dos años ya comenzó a reducir los costos de equipos, y los tiempos de despacho de estos; los costos de ingeniería; una menor demanda sobre las empresas constructoras, y una segunda mirada de los productores de energía.

¿QUÉ ESTRATEGIA SEGUIR?

La meta de la industria de reducir costos y seguir aumentando la producción es compleja, por cuanto no se pueden utilizar todos los instrumentos que existen en una verdadera crisis del precio.
Por ejemplo, no se puede subir la ley de corte, ni moderar los bonos, menos aún reducir los sueldos, porque ello atentaría contra los resultados que hay que proveer cada año.
Hay que evitar los conflictos laborales, postergarlos para cuando el precio esté bajo, aunque muchas veces peticiones excesivas para los tiempos que corren deben ser consideradas porque las pérdidas por paralización son muy altas con los precios actuales. Esta estrategia no es ortodoxa y posiblemente tampoco es muy efectiva, pero no parece haber alternativas creíbles a ella.
Tampoco se vislumbra un cambio de estrategia de las empresas ante la incertidumbre del precio de los próximos años. La posible llegada de un precio del cobre bastante menor al actual permitiría aplicar de lleno la estrategia que impera con precios bajos, que es mantener la producción y reducir los costos en serio.

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