Cuarta parte del primer capítulo del libro “El Instinto de la Fuerza de Voluntad” de Kelly McGonigal.
Verás que esta parte tiene ecos de este capítulodel libro “El Poder del Hábito”, por lo que si no lo leíste, te recomiendo chequearlo. La mayoría de los libros que resumo se relacionan en varios puntos, y cada uno ayudará a ampliar la visión del tema.
Bueno, sin más acá va el resumen con un nuevo ejercicio de observación para la semana.
--
EL INSTINTO DE LA FUERZA DE VOLUNTAD (Kelly McGonigal)
CAPITULO 1
Una adicta al e-mail toma el primer paso hacia su recuperación.
Una chica que hizo el curso escogió como su desafío de fuerza de voluntad el chequear su e-mail no más de una vez por hora. El problema era que generalmente ni se daba cuenta de que estaba chequeando su e-mail hasta que ya estaba mirando sus nuevos mensajes. Podía frenarse una vez que se daba cuenta lo que estaba haciendo, pero el impulso que la impelía a chequear su e-mail estaba ocurriendo fuera de su atención consciente.
Su nuevo desafío se transformó entonces en atraparse a sí misma más temprano en el proceso. Pudo entonces darse cuenta cuándo estaba yendo hacia su e-mail y esto le daba la oportunidad de practicar parar antes de verse inmersa por completo en su hábito. Pero el origen del impulso de chequear aún se mantenía elusivo.
El desafío se volvió entonces reconocer qué la estaba incitando a chequear antes de estar en el proceso de hacerlo. Con el tiempo empezó a notar una sensación, casi como una picazón – una tensión en su cerebro y su cuerpo que se disipaba cuando chequeaba su email.
Esa observación fue fascinante para ella, porque nunca había concebido que chequear su email fuese una forma de disipar tensión; ella creía que estaba simplemente buscando información. Al prestarle atención a cómo se sentía luego de haber chequeado, se dio cuenta que chequear su e-mail era tan inefectivo para aliviar la tensión como lo es rascarse una picadura – simplemente la hacía picar más.
BAJO EL MICROSCOPIO: Atrapando al impulso
Esta semana comprometete a observar cómo ocurre el proceso de ceder a tus impulsos. No necesitás plantearte la meta de mejorar tu auto-control todavía. Nada más fijate si podés atraparte cada vez más temprano en el proceso, notando qué pensamientos, sentimientos, y situaciones son las más proclives a incitar el impulso. ¿Qué es lo que pensás, o te decís a ti mismo, que te hace más proclive a entregarte a la tentación?
--
Breves notas sobre mi desafío:
Recordás que un desafío puede ser de “Lo haré”, “No lo haré” o de “Yo quiero”. Bueno, me he encontrado que en verdad (al menos para mí) un desafío tiene que incluir las 3 cosas para ser efectivo.
Te doy mi ejemplo: Yo me propuse dejar de tomar Coca-Light. Es un desafío de “no lo haré”. Bueno, al principio todo bien, no tuve mayor problema. Pero a medida que pasaron los días y aumentaron los desafíos a mi fuerza de voluntad (cansancio, disgustos emocionales, cumpleaños y reuniones sociales) me encontré que sin un fuerte “Yo quiero” más grande que un simple “no lo haré”, es difícil encontrar fuerzas para resistirse al impulso. O sea, todo desafío de “lo haré” o “no lo haré” tiene que estar enmarcado en un desafío de “yo quiero” que les dé sentido más a allá de sí mismos. Tengo que encontrar un “yo quiero” que incluya entre sus requisitos el dejar de tomar Coca-Light. De lo contrario, no habrá un cambio de base, sino una simple sustitución de la Coca-Light por algún otro vicio.
Hasta la próxima.
Victoria


No hay comentarios:
Publicar un comentario