Por Alberto Levy
Jean William Fritz Piaget fue un epistemólogo, psicólogo y biólogo suizo, creador de la epistemología genética, famoso por sus aportes al estudio de la infancia y por su teoría constructivista del desarrollo de la inteligencia.
“La construction du réel chez l´enfant,” la obra que Jean Piaget publicara en 1937, constituye uno de los trabajos fundacionales del enfoque constructivista. Allí, Piaget comienza a desarrollar el concepto clave de su pensamiento: el conocimiento no es una representación adecuada de lo real sino una construcción que permite al individuo adaptarse al entorno.
Esa construcción es el producto de una reflexión de la mente sobre sus propias operaciones. El conocimiento se construye por medio de dos procesos principales (asimilación y acomodación) controlados por un mecanismo de autorregulación interno (equilibración). La asimilación permite incorporar los inputs que provienen del ambiente a las estructuras cognitivas del individuo, mientras que las estructuras preexistentes se reacomodan a fin de incorporarlos.
Es posible identificar diversas configuraciones de las estructuras mentales, desde el nacimiento hasta la adultez, que caracterizan los diferentes estadios de desarrollo cognitivo del sujeto: sensorio-motriz, preoperacional, operacional concreto y operacional abstracto. A cada estadio corresponde un tipo de equilibrio particular, verificándose entre el nacimiento y la edad adulta una evolución hacia formas crecientemente estables y móviles de intercambio con el medio.
Piaget (1968) subraya que, durante el periodo comprendido entre el nacimiento y adquisición del lenguaje, el niño despliega un extraordinario proceso de desarrollo cognitivo que marca el resto de su evolución psicológica: la conquista de todo el universo práctico que lo rodea por medio de la percepción y el movimiento. El autor —como ya lo había hecho Kant— recurre a la metáfora de la revolución copernicana para hablar del pasaje desde una posición (la del neonato) en la que todo queda referido al propio cuerpo hacia otra (alrededor de los dos años, con el comienzo del lenguaje y el pensamiento) en que el individuo se sitúa a sí mismo como una entidad más, incluida en un universo que él ha construido y que ahora experimenta como externo a él.
Según von Glasersfeld (1994a), “la reflexión que practica el niño sobre sus propias operaciones es la base de la ‘abstracción reflexiva’, la que da lugar a todos los conceptos importantes que no pueden derivarse en forma directa de la experiencia sensorial o motriz” (p. 124).
Para el constructivismo radical, el planteo de Piaget presenta importantes implicaciones epistemológicas. La experiencia constituye la interfaz entre el sujeto que construye el conocimiento y las señales del entorno tomadas como inputs. Estas señales, si se quiere, son “emitidas” por una “caja negra”, una realidad en sí que no necesariamente debe ser hipotizada pero que, según el constructivismo, definitivamente no resulta accesible para el sistema cognitivo.
El sujeto cognoscente asimila y acomoda las señales en estructuras que le permiten predecir y controlar su propia experiencia. No obstante lo ajustadas que se muestren una y otra vez a los móviles y objetivos del individuo, esas estructuras no refieren a la realidad en sí: sólo prueban que ciertos inputs se acomodan a éstas con una frecuencia suficiente como para considerarlos co-ocurrencias invariantes.
La conducta del sujeto no se orienta hacia el descubrimiento o la intervención en el orden de lo real considerado como absoluto, sino hacia la restitución o fortalecimiento del equilibrio entre el sistema y el entorno por medio de una actividad de anticipación, en el mejor de los casos, o de adaptación, en el peor (Levy 2007, 2013).
Según Piaget, conocer es construir o reconstruir el objeto a fin de, a través de esta operación, comprender el mecanismo de la actividad de construcción. Así, el conocimiento es abstraído de la acción de conocer en tanto tal y no del objeto conocido. Por eso, la interpretación constructivista radical de la epistemología genética de Piaget destaca que las representaciones del entorno, el conocimiento del mundo que construye un individuo, son siempre el resultado de su propia actividad cognitiva. La materia prima de esa construcción son los datos sensibles, respecto de los cuales no se supone ninguna conexión con una realidad en sí.
La experiencia es el resultado de la externalización de los constructos cognitivos del sujeto, una operación inherente a cada acto de autoconciencia o de conciencia experiencial.
La equilibración cognitiva completa constituye una suerte de estado ideal que, aunque inalcanzable, orienta los procesos de asimilación (de lo dado a la experiencia —señales o inputs— a las estructuras formadas en el pasado) y de acomodación (toda vez que las señales con las que se está operando no puedan encajarse en las estructuras disponibles). Sin embargo, cabe recordar una vez más, que la equilibración es, esencialmente, una meta adaptativa.
En rigor, la permanencia o la universalidad de nuestros constructos cognitivos —sostiene von Glasersfeld (1987)— son siempre y necesariamente precarias. Aún cuando pudiera alcanzarse un acuerdo intersubjetivo perfecto respecto de las construcciones cognitivas particulares, esto no probaría que las personas han descubierto la verdadera estructura del mundo sino sólo que se ha logrado establecer una construcción común y viable.
BIBLIOGRAFÍA
Levy, A.R. (2007) Estrategia, Cognición y Poder: Cambio y alineamiento conceptual en sistemas socio técnicos complejos, Buenos Aires, Granica.
Levy, A.R. (2013) Estrategia / La Razón y la Emoción: El modelo base de la estrategia empresarial, militar, política, social o ambiental. Buenos Aires. EDICON
Piaget, J. (1968). Six psychological studies. New York: Random House.
von Glasersfeld, E. (1987). The construction of knowledge. Contributions to conceptual semantics. Seaside (CA): Intersystems.
von Glasersfeld, E. (1987). The construction of knowledge. Contributions to conceptual semantics. Seaside (CA): Intersystems.
Von Glasersfeld, E. (1994a). “La construcción del conocimiento”. En Fried Schnitmann, D. (comp.). Nuevos paradigmas, cultura y subjetividad.


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