conocimiento e iniciativa emprendedora, gestionada por el Ayuntamiento y la Universidad
de Vic, el Ayuntamiento de Manlleu, Consell Comarcal d'Osona y Consell Empresarial d'Osona.
Es un hecho que la dinámica innovadora y emprendedora se está desplazando a los entornos
locales. Entornos que, por la red social subyacente, la interconexión de los agentes, las
relaciones de confianza en la proximidad, la existencia de fuentes de conocimiento y de
tradición industrial, y el liderazgo institucional, pueden crear fuerzas económicas
atractivas e impulsoras de la innovación. No existen sistemas nacionales de innovación en el
sentido de "estados" nacionales, ni sistemas continentales. La innovación se concentra
en la proximidad.
Así, Europa puede desplegar estímulos a la innovación (y son imprescindibles), pero no
existe un "sistema europeo de innovación" como no existe un "sistema alemán de innovación"
o un "sistema español de innovación". Ni siquiera un "sistema japonés" o un "sistema
americano". Por contra, existe un clúster o sistema local innovador en
Baden-Württemberg (automoción), en Tolouse (aeronáutica) , en los alrededores del
Massachussets Institute of Technology (biotecnología), o en Hamamatsu (Japón, de donde
surgen dos de las marcas de motocicletas más importantes del mundo: Honda y
Yamaha). La innovación es un fenómeno económico de naturaleza local, que
se proyecta internacionalmente.
En la inauguración de Creacció, el profesor, amigo, y mentor Paco Solé Parellada
realizó una conferencia magistral sobre la contribución de las universidades al desarrollo
económico. Un elemento para la reflexión: el profesor Solé no habló de las tres misiones clásicas
de la universidad (investigación, formación y transferencia tecnológica), sino de dos
misiones fundamentales: generar conocimiento y distribuirlo. No es una involución conceptual,
en un momento en que todo el mundo habla de la "tercera misión" (transferir), dando por
descontadas las dos primeras (investigar y formar). Al contrario, es un gran avance
conceptual: la universidad debe generar conocimiento (investigando y liderando
intelectualmente la sociedad), y debe distribuirlo (formando a los futuros profesionales
y líderes, y difundiéndolo a la sociedad -transfiriendo tecnología-).
Magistral: la transferencia tecnológica, en palabras del profesor Solé, no es un "subproducto",
sino una parte de la función elemental de distribuir el conocimiento. A la misma altura y con el
mismo valor que la formación. En el momento en que esto sea plenamente asumido por la
comunidad universitaria (y que los gobiernos dispongan incentivos suficientes para
fomentar la transferencia), dos problemas se habrán resuelto: el de la financiación universitaria
y el de la creación de ecosistemas competitivos de innovación.

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