martes, 17 de junio de 2014

La Dieta para aumentar la Fuerza de Voluntad

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EL INSTINTO DE LA FUERZA DE VOLUNTAD (Kelly McGonigal)
CAPITULO 3
Los aspirantes a emprendedores deben poner
 sus prioridades en orden
Si querés empezar tu propia empresa 
mientras mantenés tu empleo actual, puede
 que a la noche ya te encuentres demasiado cansado para 
hacer progresos en tu plan de negocios. Si hacés el
 análisis de  cómo estás usando tu fuerza de voluntad
 puede que te encuentres que tu trabajo actual se lleva
 el 100% de tus recursos.
Por eso, si decidís que el único momento del día en el
 que es posible que tengas la energía mental para perseguir tus propias metas es antes de que arranque tu jornada 
laboral, hacete la rutina de pasar la primera hora del
 día armando tu empresa, en vez de hacerte cargo de las necesidades de los demás.
Esto es una movida inteligente si necesitás poner tu 
fuerza de voluntad allí donde están tus metas. También demuestra una regla importante de la fuerza de voluntad: 
si nunca parece que tenés tiempo ni energía para tu
 desafío
 de “yo puedo”, agendátelo para cuando tenés la mayor 
cantidad de fuerza disponible.

¿Por qué es limitado el auto-control?
Aunque el cerebro es un órgano, y no un músculo, igual se cansa luego de repetidos actos de autocontrol. Con cada
 acto de fuerza de voluntad, el sistema de autocontrol
 del cerebro se vuelve un poco menos activo.
Un cerebro cansado es esencialmente un problema de energía.
 El autocontrol es una tarea que le demanda mucha cantidad
 de energía al cerebro, y nuestro suministro de energía interna es limitado. El agotamiento de la fuerza de 
voluntad no es más que el resultado de un cerebro que
 se va quedando sin energía.
Cuanto más cae tu nivel de azúcar en sangre luego de una
 tarea que demanda autocontrol, tanto peor será tu 
desempeño en la siguiente tarea. El autocontrol drena de energía al cuerpo, y esta pérdida de energía debilita al autocontrol. Por lo tanto, aumentar el nivel de azúcar en sangre restaura la fuerza de voluntad. A su vez, un nivel
 bajo de azúcar en sangre es predicador de una amplia
 gama de fallas de fuerza de voluntad.
Sin embargo, consumir azúcares no es la fórmula para
 conseguir más fuerza de voluntad. La cantidad real de 
energía que tu cerebro necesita para ejercer autocontrol
 es menos que la mitad de una pastillita Tic Tac por minuto. Esto puede ser más de lo que el cerebro usa para otras 
tareas mentales, pero es mucho menos de lo que tu cuerpo utiliza cuando hacés ejercicio. Entonces, ¿por qué es que 
el aumento de consumo de energía del cerebro durante el autocontrol parece agotar tu fuerza de voluntad tan rápidamente?

Crisis de Energía
El cerebro humano tiene, en cualquier momento determinado,
 un suministro muy limitado de energía. Puede acumular un
 poco de energía en sus células, pero es básicamente dependiente del suministro constante de glucosa que
 circula en el torrente sanguíneo del cuerpo. Ciertas
 células especiales del cerebro se avocan constantemente a monitorear la disponibilidad de energía de esta fuente.
 Cuando el cerebro detecta una caída en la energía 
disponible, se pone un poco nervioso. ¿Y si se queda sin energía? Por eso decide dejar de gastar y empezar a 
ahorrar los recursos que tiene, ajustándose a un presupuesto energético muy acotado. El primer gasto que se corta es el
 del autocontrol, una de las tareas más caras en energía
 que el cerebro lleva a cabo. Para conservar energía, el cerebro puede volverse reacio a brindarte todos los 
recursos mentales que necesitás para resistirte a la tentación, focalizar tu atención, o controlar tus 
emociones. El cerebro trata a la energía como si fuese 
dinero. Gasta energía cuando los recursos son altos, 
pero ahorra energía cuando los recursos empiezan a bajar. Incluso más importante a notar es que no es el nivel 
absoluto de azúcar en sangre el que predice si eligirás 
la gratificación inmediata de un impulso o si pospondrás
 la gratificación del mismo – es la dirección en la que va
 el cambio. El cerebro pregunta, “¿La energía disponible 
está en aumento o en descenso?” En base a la respuesta a
 esta pregunta toma tu decisión sobre si gastar o ahorrar
 esa energía.

Si estás a dieta y tienes hambre, jamás deberías decirle 
que NO a un bocadillo.
Nuestros cerebros se desarrollaron en un ambiente muy diferente al que tenemos hoy en día – era un ambiente en 
el que los suministros de alimento eran altamente impredecibles. El cerebro humano moderno sigue usando los niveles de azúcar en sangre como una señal de escasez o abundancia de alimento en el ambiente.
En los albores de la humanidad, cuando el cerebro estaba desarrollándose, una caída del azúcar en sangre tenía 
menos que ver con el uso de la corteza pre-frontal para resistirse a una galletita, y más que ver con la disponibilidad total de alimento en los alrededores. Si 
hacía rato que no comías nada, tu azúcar en sangre estaba baja. Para un cerebro avocado a monitorear los recursos de energía, tu nivel de azúcar en sangre era un indicador de 
cuán probable era que mueras de inanición en el futuro 
cercano si no encontrabas algo que comer rápidamente.
Un cerebro que podía sesgar tus decisiones hacia la gratificación inmediata cuando los recursos eran escasos, 
pero hacia las inversiones a largo plazo cuando los
 recursos eran abundantes, era un gran capital en un mundo 
en el cual los suministros de alimento eran impredecibles.
 Lo que en nuestro mundo moderno parece una pérdida de control, puede que sea el vestigio del instinto cerebral
 por las decisiones estratégicas en cuanto a riesgos energéticos. Para prevenir la inanición, el cerebro pasa 
al modo arriesgado e impulsivo. Es por eso que los seres humanos modernos son más proclives a tomar cualquiertipo
 de riesgo cuando tienen hambre.
Desgraciadamente, en la sociedad occidental moderna, este instinto ya no nos sirve. Pero, cuando baja tu nivel de 
azúcar en sangre, tu cerebro igual va a favorecer el pensamiento a corto-plazo y el comportamiento impulsivo. La prioridad de tu cerebro va a ser conseguir más energía, y no será asegurarse que tomes buenas decisiones en línea con tus metas a largo plazo.

Experimento de Fuerza de Voluntad: La dieta de la fuerza de voluntad.

Aunque es verdad que una ingesta de azúcar puede darle una ayuda a corto-plazo a tu fuerza de voluntad en casos de emergencia; a largo-plazo, inyectarse azúcar no es una 
buena estrategia para el autocontrol. A largo plazo, las subidas y bajadas bruscas de azúcar en sangre pueden acabar interfiriendo con la capacidad del cuerpo y del cerebro 
para usar el azúcar – lo cual significa que podrías acabar 
con altos niveles de azúcar en sangre, pero baja energía
 (como en el caso de la diabetes tipo 2). Un mejor plan es asegurarte que tu cuerpo está bien provisto de alimentas
 que le dan una fuente duradera de energía. La mayoría de psicólogos y nutricionistas recomiendad una dieta de bajo índice glicémico – o sea, una que te ayuda a mantener 
estable tu nivel de azúcar en sangre. Los alimentos de
 bajo índice glicémico incluyen a las proteínas magras, 
las nueces y legumbres, los granos y cereales de alto contenido en fibra, y la mayoría de las frutas y vegetales.

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