EL INSTINTO DE LA FUERZA DE VOLUNTAD (Kelly McGonigal)
CAPITULO 3
Los aspirantes a emprendedores deben poner
sus prioridades en orden
Si querés empezar tu propia empresa
mientras mantenés tu empleo actual, puede
que a la noche ya te encuentres demasiado cansado para
hacer progresos en tu plan de negocios. Si hacés el
análisis de cómo estás usando tu fuerza de voluntad
puede que te encuentres que tu trabajo actual se lleva
el 100% de tus recursos.
Por eso, si decidís que el único momento del día en el
que es posible que tengas la energía mental para perseguir tus propias metas es antes de que arranque tu jornada
laboral, hacete la rutina de pasar la primera hora del
día armando tu empresa, en vez de hacerte cargo de las necesidades de los demás.
Esto es una movida inteligente si necesitás poner tu
fuerza de voluntad allí donde están tus metas. También demuestra una regla importante de la fuerza de voluntad:
si nunca parece que tenés tiempo ni energía para tu
desafío
de “yo puedo”, agendátelo para cuando tenés la mayor
cantidad de fuerza disponible.
¿Por qué es limitado el auto-control?
Aunque el cerebro es un órgano, y no un músculo, igual se cansa luego de repetidos actos de autocontrol. Con cada
acto de fuerza de voluntad, el sistema de autocontrol
del cerebro se vuelve un poco menos activo.
Un cerebro cansado es esencialmente un problema de energía.
El autocontrol es una tarea que le demanda mucha cantidad
de energía al cerebro, y nuestro suministro de energía interna es limitado. El agotamiento de la fuerza de
voluntad no es más que el resultado de un cerebro que
se va quedando sin energía.
Cuanto más cae tu nivel de azúcar en sangre luego de una
tarea que demanda autocontrol, tanto peor será tu
desempeño en la siguiente tarea. El autocontrol drena de energía al cuerpo, y esta pérdida de energía debilita al autocontrol. Por lo tanto, aumentar el nivel de azúcar en sangre restaura la fuerza de voluntad. A su vez, un nivel
bajo de azúcar en sangre es predicador de una amplia
gama de fallas de fuerza de voluntad.
Sin embargo, consumir azúcares no es la fórmula para
conseguir más fuerza de voluntad. La cantidad real de
energía que tu cerebro necesita para ejercer autocontrol
es menos que la mitad de una pastillita Tic Tac por minuto. Esto puede ser más de lo que el cerebro usa para otras
tareas mentales, pero es mucho menos de lo que tu cuerpo utiliza cuando hacés ejercicio. Entonces, ¿por qué es que
el aumento de consumo de energía del cerebro durante el autocontrol parece agotar tu fuerza de voluntad tan rápidamente?
Crisis de Energía
El cerebro humano tiene, en cualquier momento determinado,
un suministro muy limitado de energía. Puede acumular un
poco de energía en sus células, pero es básicamente dependiente del suministro constante de glucosa que
circula en el torrente sanguíneo del cuerpo. Ciertas
células especiales del cerebro se avocan constantemente a monitorear la disponibilidad de energía de esta fuente.
Cuando el cerebro detecta una caída en la energía
disponible, se pone un poco nervioso. ¿Y si se queda sin energía? Por eso decide dejar de gastar y empezar a
ahorrar los recursos que tiene, ajustándose a un presupuesto energético muy acotado. El primer gasto que se corta es el
del autocontrol, una de las tareas más caras en energía
que el cerebro lleva a cabo. Para conservar energía, el cerebro puede volverse reacio a brindarte todos los
recursos mentales que necesitás para resistirte a la tentación, focalizar tu atención, o controlar tus
emociones. El cerebro trata a la energía como si fuese
dinero. Gasta energía cuando los recursos son altos,
pero ahorra energía cuando los recursos empiezan a bajar. Incluso más importante a notar es que no es el nivel
absoluto de azúcar en sangre el que predice si eligirás
la gratificación inmediata de un impulso o si pospondrás
la gratificación del mismo – es la dirección en la que va
el cambio. El cerebro pregunta, “¿La energía disponible
está en aumento o en descenso?” En base a la respuesta a
esta pregunta toma tu decisión sobre si gastar o ahorrar
esa energía.
Si estás a dieta y tienes hambre, jamás deberías decirle
que NO a un bocadillo.
Nuestros cerebros se desarrollaron en un ambiente muy diferente al que tenemos hoy en día – era un ambiente en
el que los suministros de alimento eran altamente impredecibles. El cerebro humano moderno sigue usando los niveles de azúcar en sangre como una señal de escasez o abundancia de alimento en el ambiente.
En los albores de la humanidad, cuando el cerebro estaba desarrollándose, una caída del azúcar en sangre tenía
menos que ver con el uso de la corteza pre-frontal para resistirse a una galletita, y más que ver con la disponibilidad total de alimento en los alrededores. Si
hacía rato que no comías nada, tu azúcar en sangre estaba baja. Para un cerebro avocado a monitorear los recursos de energía, tu nivel de azúcar en sangre era un indicador de
cuán probable era que mueras de inanición en el futuro
cercano si no encontrabas algo que comer rápidamente.
Un cerebro que podía sesgar tus decisiones hacia la gratificación inmediata cuando los recursos eran escasos,
pero hacia las inversiones a largo plazo cuando los
recursos eran abundantes, era un gran capital en un mundo
en el cual los suministros de alimento eran impredecibles.
Lo que en nuestro mundo moderno parece una pérdida de control, puede que sea el vestigio del instinto cerebral
por las decisiones estratégicas en cuanto a riesgos energéticos. Para prevenir la inanición, el cerebro pasa
al modo arriesgado e impulsivo. Es por eso que los seres humanos modernos son más proclives a tomar cualquiertipo
de riesgo cuando tienen hambre.
Desgraciadamente, en la sociedad occidental moderna, este instinto ya no nos sirve. Pero, cuando baja tu nivel de
azúcar en sangre, tu cerebro igual va a favorecer el pensamiento a corto-plazo y el comportamiento impulsivo. La prioridad de tu cerebro va a ser conseguir más energía, y no será asegurarse que tomes buenas decisiones en línea con tus metas a largo plazo.
Experimento de Fuerza de Voluntad: La dieta de la fuerza de voluntad.
Aunque es verdad que una ingesta de azúcar puede darle una ayuda a corto-plazo a tu fuerza de voluntad en casos de emergencia; a largo-plazo, inyectarse azúcar no es una
buena estrategia para el autocontrol. A largo plazo, las subidas y bajadas bruscas de azúcar en sangre pueden acabar interfiriendo con la capacidad del cuerpo y del cerebro
para usar el azúcar – lo cual significa que podrías acabar
con altos niveles de azúcar en sangre, pero baja energía
(como en el caso de la diabetes tipo 2). Un mejor plan es asegurarte que tu cuerpo está bien provisto de alimentas
que le dan una fuente duradera de energía. La mayoría de psicólogos y nutricionistas recomiendad una dieta de bajo índice glicémico – o sea, una que te ayuda a mantener
estable tu nivel de azúcar en sangre. Los alimentos de
bajo índice glicémico incluyen a las proteínas magras,
las nueces y legumbres, los granos y cereales de alto contenido en fibra, y la mayoría de las frutas y vegetales.


No hay comentarios:
Publicar un comentario