miércoles, 26 de noviembre de 2014

Trabajar Por Gusto

http://www.claseejecutiva.cl/blog/2014/11/trabajar-por-gusto/ 

Lo que el dinero no puede comprar.


MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA E INTRÍNSECA

Michael Sandel,  profesor de filosofía moral de Harvard, se refiere a aquellos bienes que el dinero no puede comprar, porque al incorporar una transacción monetaria se desnaturaliza su esencia misma.
Por ejemplo, llevar una botella de vino o una caja de chocolate a la casa de un amigo que nos invita a comer es una muestra de amistad, cariño o simpatía. Dejar $10.000 en la mesa de nuestros anfitriones (el costo del vino o de la caja de chocolates) transforma la interacción social en un intercambio comercial, tergiversa la relación y desfigura el significado del regalo.
Trabajar por gusto es una de esas cosas que el dinero no puede comprar. Reducir la relación laboral a una cuestión puramente económica y legal desvirtúa la esencia misma del trabajo.
¿Qué mueve a una persona a actuar? Esta es la pregunta central de cualquier modelo sobre la gestión, y son muchas las teorías que se han propuesto para tratar de explicar nuestra motivación.
Acá nos referimos solo a la diferencia entre “motivación extrínseca” y “motivación intrínseca”, que es lo esencial.
Lo que gatilla la conducta de la persona cuando hablamos de motivación extrínseca es un estímulo externo que supone que la preocupación primordial es el progreso material y que las decisiones solo se basan en el análisis de los beneficios y costos económicos.
La motivación intrínseca, en cambio, proviene desde dentro. Surge por el simple deseo de hacer algo porque vale la pena y la experiencia resulta apasionante.
Incluye las recompensas derivadas de la acción social, el desafío intelectual, los espacios de creatividad y autonomía, y la satisfacción en el trabajo.
Una persona motivada se compromete con su organización. Si la motivación es extrínseca, el compromiso es “racional”. La persona se compromete ya sea porque aprecia las recompensas monetarias que se le ofrecen, o simplemente quiere irse, pero no encuentra otro trabajo, por lo que abandonar la empresa le implicaría un alto costo de oportunidad.
Si la motivación es intrínseca, en cambio, el compromiso es “afectivo”, lo cual se manifiesta en el sentido de pertenencia, la intensidad de la identificación con la organización y el orgullo de ser parte de ella. Ni se le pasa por la cabeza irse, pues lo sentiría como una deslealtad. Además, comparte ampliamente las metas y valores, que la persona siente como propios, por lo que no escatima esfuerzo por participar en las actividades de la organización.
El jefe es el responsable de crear condiciones que favorezcan la sensación de logro en el trabajo.
Lo único que quiere es favorecer a su institución y está dispuesta a hacer un esfuerzo considerable para ello, e incluso ir bastante más allá de la simple observancia de las estipulaciones del contrato o del cumplimiento del deber, mostrando una total disposición a participar en actividades como trabajo voluntario y otras no directamente ligadas a su obligación contractual.

SEÑALES Y ESTÍMULOS

¿Qué señales y estímulos debiera dar un jefe a sus subordinados para conseguir su adhesión? En síntesis, lo que parece ser más efectivo para conseguir la motivación y compromiso de las personas en el trabajo es lo siguiente:
• El jefe debe proponer un trabajo al cual la persona le encuentra sentido. No es a través del miedo y la presión la forma de conseguir resultados con trabajadores de alto nivel, sino favoreciendo un mundo interior positivo.
• El jefe debe crear condiciones que favorezcan la sensación de logro en el trabajo. El sentimiento de orgullo y el amor propio que se sienten al alcanzar una meta son las mayores fuentes de satisfacción de una persona.
• El jefe debe reconocer el logro de su gente. Las condiciones de la vida laboral se mejoran cuando las personas saben que han hecho un buen trabajo y los líderes reconocen adecuadamente sus méritos.
¡Hasta el miércoles!
La profesora ayudante de este curso es Lídice Majluf.

PUNTO DE VISTA: LA FELICIDAD ABOFETEADA: ES IMPOSIBLE LA FELICIDAD

Por el Dr. Sergio Canals L., psiquiatra.
Emilio Lledó, en su libro “Elogio a la infelicidad”, parece abofetear brutalmente la felicidad de quienes la proclaman y la promueven ciegamente, sin advertir que su búsqueda termina por consumirse en su propia “insensible” felicidad, que no descubre la enfermedad social, el ansia de tener, el consumo desenfrenado, la pobreza, el sufrimiento, la corrupción, la violencia y la estupidez que campean alrededor de la vida individual.
Texto guía sin costo para los matriculados
¿Acaso hoy no abundan los predicadores y “gerentes” de una felicidad llena solo de emociones, pensamientos positivos y de plena libertad individual como su fin absoluto?
Pero una persona feliz parece que, además de disfrutar de las emociones positivas, “percibe que su vida tiene sentido”. Es la felicidad como “una experiencia global de placer y significado”, según Tal Ben-Shadar.
La felicidad se da en la experiencia del gozo de una vida lograda y plena de sentido. Felicidad y sentido forman un todo en una unión indisociable, donde una dimensión equivale a la otra.
A su vez, la plenitud de sentido emerge cuando “uno se involucra en lo que le ofrece el presente, confrontándose con ello creativamente, tanto recibiendo como dando (…) y orientándose hacia algo mejor en sí mismo”. El sentido se revela como “una posibilidad entrelíneas de la realidad (…) latente y oculta, en lo que nos asombra y admira”.
Debemos darle una feroz bofetada a la felicidad infeliz, a la “felicidad” cegada por el egoísmo, y a una libertad que abandona su sentido ético. “El sentido es hijo de la libertad”, y la libertad hija de un sentido que solo se configura a través de una creencia en “una base moral”, fundamentada en el bien común.
Que la “felicidad abofeteada” permita orientarnos hacia una felicidad personal anterior a la mía, “que no puede obtenerse sin la de los demás”, para poder así descubrir que “lo real-maravilloso es puro presente”, el presente del amor, de Dios y del otro.

CONSTRUYENDO UNA CATEDRAL

EL PICAPEDRERO NO SOLO ROMPE LA PIEDRA, TAMBIÉN SE GANA EL SUSTENTO, PERO POR ENCIMA DE TODO… ESTÁ CONSTRUYENDO UNA CATEDRAL.

Columna Marcos Lima
Un eminente profesor de gestión de empresas decía que si tuviera que elegir el tema más relevante de su disciplina, hablaría sobre motivación, y que dentro de sus facetas lo centraría en la motivación intrínseca; esto es, el deseo interior de una persona por hacer algo, la pasión que despierta una tarea, el placer que le proporciona el trabajo.
Y vaya que tiene razón. Para quienes hemos tenido la oportunidad de dirigir grandes compañías, es impresionante la diferencia que hace una fuerza laboral comprometida, “jugándose” por un proyecto.
Puede ser una institución pública que en su lema “personas al servicio de las personas” refleja su compromiso con los pensionados pobres de nuestro país, dándole un sentido a su trabajo que trasciende la manera como esos funcionarios se ganan la vida. O gente talentosa: empresarios, ejecutivos y trabajadores dispuestos a desarrollar una gran empresa para el país y eventualmente el mundo, aprovechando una innovación radical o la implementación de una nueva tecnología, jugándose todo.

LOS “NUEVOS VIEJOS” DE LA MINERÍA

En una época decíamos que “administrar bien Codelco, que pertenece a todos los chilenos, no es solo un desafío técnico, sino también un desafío ético”.
No basta con pagar buenos sueldos y tener un ambiente de trabajo grato. En la competencia por atraer el talento se necesita algo más. Siempre habrá otro que ofrezca más dinero, mayor tiempo de descanso, muy acorde con un cierto individualismo imperante. Lo vivimos en la minería, donde la aparición de los “nuevos viejos”, trabajadores sin tradición minera, menos tolerantes, de bajo compromiso y detrás de una gratificación inmediata, es un problema difícil.
En este contexto, el proyecto empresa, la magnitud del desafío y el entusiasmo de los ejecutivos, puede darle sentido al esfuerzo del día-a-día. La tarea de quienes dirigen las mineras es despertar el sentimiento de orgullo que hay detrás del primer productor de cobre, muy lejos adelante; de incentivar el amor propio para alcanzar los primeros lugares en productividad y costos de la industria mundial; de aportar a la épica del sector que sigue siendo la viga maestra del desarrollo para Chile.
El picapedrero no solo rompe la piedra, también se gana el sustento, pero por encima de todo… está construyendo una catedral.

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