http://www.eltiempo.com.ec/noticias-opinion/11247-dia-logos-apreciativos/
Durante los últimos meses, ha existido en nuestro país una sobredosis en el uso de la palabra “diálogo”. Diríamos, más bien, que se ha tratado de un abuso. Y no porque la palabra esté mal, sino porque se le ha dado tantas interpretaciones que, finalmente, se ha terminado vaciándola de contenidos. La esencia del diálogo es reconocer a otra u otras personas como “interlocutores válidos y legítimos”, es decir, como portadores de posiciones, intereses, necesidades diferentes, a partir de las cuales se pueden construir acuerdos, mediante la capacidad de razonar y de usar adecuadamente el lenguaje. El diálogo significa voluntad de inclusión. Si existe exclusión, simplemente no se dan condiciones para el diálogo, sino para la imposición.
Por todo ello resulta conveniente que revisemos hoy, aunque de manera general, los contenidos de los llamados “diálogos apreciativos”, que se han convertido en una estrategia para un cambio significativo, puesto que identifican lo mejor de “lo que es” para perseguir sueños y posibilidades de “lo que puede ser”. Se trata de una búsqueda compartida que se realiza en el interior de una organización para, entre todos sus integrantes, encontrar valores, pasiones y fuerzas que den vida, que abran nuevas posibilidades y un potencial para un cambio inspirado y positivo. Esta aproximación es el reverso de la visión más común, que se centra en intentar corregir lo que no funciona y está mal. En lugar de obsesionarse en el intento de mejorar las debilidades y buscar culpables, los diálogos apreciativos se centran en cómo encontrar más ocasiones de mejoramiento a partir de las fortalezas presentes. Una visión positiva de lo que ya se hace bien, genera una imagen compartida de lo que se puede hacer mejor.
Existen hoy amplias investigaciones sobre este tema, que se están aplicando con éxito en diferentes organizaciones públicas y privadas. Son herramientas para analizar positiva y apreciativamente, a partir de historias reales de éxito que se proyectan de manera anticipatoria mediante la creatividad y la imaginación, como fundamentos para conseguir las metas que se han soñado. Generalmente, los diálogos apreciativos se desarrollan en cuatro fases: 1) Descubrir los momentos de excelencia vividos, 2) Soñar un futuro que amplifique las fortalezas identificadas, 3) Diseñar la organización soñada, definiendo cómo debemos actuar para acercarnos al sueño, y 4) Implementar el nuevo diseño, asumiendo entre todos las responsabilidades y compromisos concretos. Es decir, los diálogos apreciativos son herramientas prácticas mediante las cuales se aprende, por medio de conversaciones, a construir intelectual, emocional y prácticamente el futuro deseado. Ayudan a provocar un cambio radical en la actitud, en el modo de pensar, que requiere que cada quien y todos, apunten siempre al propósito de aprender, crecer y cambiar.. (O)
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