jueves, 17 de septiembre de 2015

EL ÉXITO DE SAN VALENTÍN NO ESTÁ EN EL MARKETING, SINO EN EL DISEÑO DE NUESTRO CEREBRO

Pero, ¿por qué tanta emoción y excitación por esta fecha?, ¿Acaso todo es tan solo parte de un malévolo plan del sistema capitalista que a través de las más ingeniosas estrategias de marketing nos incita a gastar para demostrar nuestro amor y amistad?

Bueno, sin duda hay algo de eso, pero, más allá, el éxito comercial de este día lo podemos entender en la evolución humana y en la configuración de nuestro cerebro. Y es que al ser la reproducción uno de los objetivos primordiales en el proceso de evolución de cualquier especie, miles de años de humanos sobre La Tierra derivaron en un ingenioso diseño en donde la combinación de hormonas y elementos químicos forman parte de un sorprendente “plan destinado a la propagación de nuestra especie”.

En este sentido, vale la pena traer a cuenta una investigación llevada a cabo en la Universidad College de Londres (UCL) en donde el único criterio empleado para la selección de las mujeres y los hombres que participaron era estar verdadera, profunda y locamente enamorados:

“La investigación, que escaneó el cerebro de diecisiete voluntarios mientras contemplaban una fotografía de su pareja y de varios amigos, llegó a la conclusión de que su funcionamiento neuronal era muy semejante al de los adictos. A diferencia de lo que sucede cuando miramos la imagen de un amigo, la contemplación de una fotografía de la persona amada provoca, tanto en los hombres como en las mujeres, la activación de las mismas regiones cerebrales, especializadas en el amor romántico. Como dice el neurocientífico Jaak Panksepp, gran parte de esos circuitos se activan también durante los estados eufóricos generados por la cocaína y los opiáceos. Estos descubrimientos sugieren que la naturaleza extática y adictiva del enamoramiento tiene una razón neuronal” (Goleman Daniel).

¿Se imagina usted, entonces, llevar a un hombre o a una mujer con una fuerte adicción al juego a una convención de trabajo en un hotel de Las Vegas en donde paralelamente se está llevando a cabo un torneo de póker con un premio choncho?, ¿Acaso este individuo soportaría la tentación de sentarse en una mesa y jugar por la gran bolsa?

Sería difícil, ¿cierto? Pero algo similar nos sucede cada 14 de febrero porque más allá del amor…el deseo y la pasión sexual también hacen su chamba. En otras y más simples palabras, que en una época del año en donde por todos lados nos llueven estímulos amorosos, es complicado, de una u otra forma, no querer participar por el gran premio.

Y es que, aunque el sexo esté descartado en esa cita, la secreción de dopamina[1], oxitocina[2] y vasopresina[3] en nuestros cerebros terminará por provocar, consciente y/o inconscientemente, ciertas manifestaciones en nuestra mente las cuales nos impulsan y motivan a eventualmente consumar uno de los objetivos de la evolución. Sobre todo en los hombres, en donde ninguno de los circuitos relacionados con el amor participa en el proceso de excitación sexual.

Ahora, es evidente y como lo he mencionado en otros textos, que el ambiente y circunstancias en las que evolucionó nuestra especie han cambiado radicalmente. Solo por mencionar algunos ejemplos, en la actualidad no va en nuestro beneficio seguir poblando el planeta, por lo que utilizar anticonceptivos es una buena práctica para cuidar la sustentabilidad de La Tierra. De igual forma y ante cómo ha crecido la expectativa de vida de los seres humanos, tener sexo seguro sin fines reproductivos, no solo abona a la salud, sino que es una forma de cuidar los vínculos entre una pareja monógama.

Es así que las relaciones sexuales hoy día tienen mucho más implicaciones que la mera reproducción; sin embargo, la evolución lleva mano y ese diseño neuronal destinado originalmente a la propagación de nuestra especie sigue activo, por lo que, cuando de amor y deseo se trata, solemos convertirnos en unos adictos que, ante los estímulos adecuados, no reparan mucho en reservar, gastar y demostrar su cariño a través de regalos y cenas románticas. 

http://laotraopinion.com.mx/nota.php?pid=1474 

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