martes, 12 de abril de 2016

El concepto de felicidad proviene del latín “felicitas”

lo que es fértil  fecundo (aplicado a la agricultura). Los romanos distinguían tres calificativos: fortunatus (colmad@ de suerte), beatus (colmad@ de riqueza) y felix (beneficiado por la fecundidad). La raíz es la misma de fémina, de felare (mamar) y de filius (hijo). Humano viene de “humus”, la tierra orgánica, cultivable, fecunda.    
La felicidad no se busca, se construye. Depende sólo en un 10% de lo externo (salud, dinero, amor), en un 50% de los primeros años de vida, del entorno (se aprende, para bien o para mal) y en un 40% es voluntaria (Sonja Lyubomirsky). Somos arquitect@s de nuestra felicidad.

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