sábado, 9 de abril de 2016

Te invito a realizar esta pequeña visualización:

cierra los ojos, piensa en un área de tu vida en la que no estés a gusto e imagina cómo será tu vida dentro de 2,4, 6 años si sigues sin cambiar nada. Si lo que ves no te gusta, plantea ese cambio, y si no puedes hacerlo por tu cuenta, pide ayuda, busca recursos. Sólo de ti depende cambiar tu vida y es mejor pasar el dolor del crecimiento ahora que sufrir el dolor del arrepentimiento después.
«El dolor es parte de la vida, es inevitable, el sufrimiento es opcional». Existen básicamente 3 tipos del dolor. En primer lugar, el dolor del crecimiento (por ejemplo cuando estudias, vas al gimnasio, cuando te mudas de país o creas tu empresa), éste es un dolor necesario para avanzar y crecer, sin él no puedes mejorar nada en tu vida. El segundo tipo es el dolor de la disciplina (tener que levantarte a una cierta hora, tener un horario, realizar tus tareas...); muchos nos quejamos de que la disciplina no nos gusta, pero sin ella tampoco avanzamos. El tercer tipo es el dolor del arrepentimiento: cuando pasa el tiempo y te arrepientes de no haberte atrevido a hacer algo que estaba en tu mano. Como ves, los dos primeros no son tan "malos", sino necesarios para crecer. Pero si temes enfrentarte a ellos, será el dolor del arrepentimiento el que llegue a tu vida. La ecuación es simple: o controlas el dolor o el dolor te controlará a ti. Tú eliges.

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