Si, en este momento, decide quedarse con lo que acabo de decir y no volver a mirar —pese al impulso de hacerlo— esa bucólica escena, se establecerá, en su cerebro, una alternancia entre concentración y distracción. Ese tipo de oscilación se presenta cada vez que tratamos de permanecer concentrados en una cosa, ignorando el atractivo de otra, a la vez que pone de relieve la existencia de un conflicto neuronal, es decir, de un tira y afloja entre los circuitos ascendentes y los descendentes.
Y conviene insistir, dicho sea de paso, en no mirar de nuevo a la imagen sino en seguir atentos a lo que ahora estamos diciendo que ocurre en el cerebro. Este conflicto interno reproduce la batalla a la que se enfrenta el niño cuando su mente quiere alejarse de los deberes de matemáticas para comprobar, en su teléfono, si ha recibido algún mensaje.»
Focus, una idea original de Daniel Goleman

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