Lecciones del maestro Brian Eno: El artista británico advierte un nuevo modelo de
creatividad contemporánea, la genialidad es ahora esencialmente colectiva.
Lo único que redimirá a la raza humana es la
cooperación
Bertrand Russell
Brian Eno es un personaje fundamental dentro del actual escenario creativo –no se si como causa,
efecto, o ambas. Su constante lucidez a lo largo de cuatro décadas, incursionando en cientos de
proyectos musicales, visuales, y tecnológicos, le otorgan méritos suficientes para ostentar
el título de maestro.
Hace unos días pude escuchar, dentro del marco de Tag DF, evento realizado en la Ciudad de
México, una charla suya sobre creatividad y tecnología. A continuación las principales
lecciones que el inspirador británico compartió.
Eno VS Power Point
Lejos de las presentaciones tecno-ágiles a las que nos tienen acostumbrados formatos como
el de TED, o como las típicas apariciones de los gurús de Silicon Valley, Eno no recurrió
siquiera a un Power Point. Su razón, en mi opinión contundente, alude a la libertad de no tener un
guión y de ir definiendo, en tiempo real, el rumbo de su charla. “Se preguntarán por que no
uso PP, el problema es que tienes que decidir en que dirección hablarás, y yo nunca se
hasta que comienzo. Además, con Power Point no puedes hacer esto (y coloca un plátano
sobre una hoja en blanco).
Tres obras que transformarían la música, su vida, y la forma en la que hoy creamos
En la década de los sesentas, cuando estaba estudiando pintura, Eno se encontró con tres
obras que define como “precursoras de una nueva forma de entender la música”: el
álbum In C, del legendario Terry Riley, la pieza It’s Gonna Rain, de Steve Reich, y el álbum
Afrodisiac, de Fela Kuti. Las dos primeras, eran bocetos diseñados para que eventualmente,
durante su
interpretación, cobraran vida. De algún modo estas piezas no eran creaciones en sí, sino
‘programas’ orientados a estimular la creatividad –una vez que se liberaba la
composición, cada interpretación era distinta, lo cual consumaba un proceso generativo de
creación. En el caso de Afrodisiac, la semilla radicaba en ritmos que reflejaban un
entorno cultural especifico y que florecían durante su interpretación –no nacían a partir de
sofisticadas composiciones que luego eran ejecutadas fielmente.
De lo simple a lo complejo
Contrario a la pauta cultural que las creaciones comienzan en lo complejo, y de ahí se derraman a lo simple, el actual escenario demuestra que las cosas en realidad suceden a la inversa. La mayoría de las religiones postulan que las cosas emergieron a partir del punto máximo de sofisticación, dios, y de ahí se desdoblaron hacia lo más simple. Retomando esta concepción, la música clásica en occidente proyectaba al compositor como una especie de deidad creadora, que construía una obra para luego ser interpretada. Sin embargo, por ejemplo In C, de Riley, advierte que la verdadera magia ocurre en la interpretación de esta composición –cuya estructura es notablemente simple ya que solo integra 53 fragmentos que pueden ser tocados libremente.
Sobre la importancia de sonorizar ecosistemas (por ejemplo, aeropuertos)
En 1978 estaba por tomar un vuelo en el radiante aeropuerto de Colonia, un recinto al cual
se le había invertido una enorme suma de dinero, con un vanguardista diseño, y todas las
comodidades del momento. Sin embargo, la música que sonaba en su interior era un desastre.
Ante esto, Eno se propuso componer una pieza explícitamente diseñada para la dinámica del
espacio: no intrusiva, para respetar la comunicación entre los usuarios, ambiental, no solo para
cubrir la totalidad del espacio, también para no reforzar la intensidad que inevitablemente
caracteriza estos sitios, y atemporal, sin principio ni fin, pues no sabes cuánto tiempo pasará
cada persona expuesta a la música dentro del inmueble .
El arte de pintar con sonidos
A principios de los 60’s comenzó a popularizarse las grabación de audio en múltiples pistas.
Fue entonces cuando Les Paul –músico, inventor, y cuyo nombre se inmortalizó en uno de
los modelos más populares de las guitarras Gibson–, notó que si era posible grabar diversos
instrumentos por separado, entonces también podrían grabarse en distintos tiempos, y luego
unirlos en una misma pista final. “Lo que esto ocasionó en la música es que se transformó de
un arte que sucede en el tiempo, a un arte que sucede en el espacio.”A partir de ello, la
construcción musical dejó de ser exclusiva de un momento de interpretación, y el proceso
creativo se asemejó al de la pintura –podías llegar, trabajar en unos beats, luego salir a dar una
vuelta y al día siguiente retomar la construcción de tu pieza, algo que hasta entonces no
se había concebido.
El doble filo de la tecnología
Si reflexionamos en la relación histórica entre tecnología y arte, difícilmente no dedicaremos un
buen rato a repasar la obra de Eno. “Prácticamente todo lo que he logrado en mi vida, a nivel
artístico, ha sido gracias a la tecnología.”
En estos momentos, más allá de hablar de las bondades que nos ofrece la tecnología,
resulta más interesante, y en mi opinión útil, reflexionar sobre las limitaciones que nos imponen.
Y es que, como bien señaló Eno, al volcarnos hacia una tecnología, una vez que la dominamos
y somos capaces de exprimir sus beneficios, entonces dejamos de imaginar posibilidades
fuera del discurso impreso en dichas herramientas. En este sentido me recuerda a lo que
Douglas Rushkoff viene advirtiendo desde hace un par de años: cada herramienta tecnológica
favorece una cierta perspectiva, y es fundamental hacer conciente la orientación de aquellas
herramientas que utilizamos: desde un sistema operativo, una red social, o un software
de diseño –programa o serás programado, diría Rushkoff.
Un nuevo modelo creativo
La tradicional perspectiva del entorno creativo proponía un modelo piramidal, siendo la
punta de esta estructura ocupada por los ‘genios’. Sin embargo, en la actualidad nos damos
cuenta que este modelo es obsoleto (o tal vez fue erróneo desde u principio), y que en realidad la
dinámica creativa funciona más como una red. En alusión a lo anterior Eno plantea el
concepto de “scenius” (combinando los términosgenius (genio) y scene (escena, o entorno),
el cual representa la inteligencia de una comunidad, o la genialidad colectiva.
Aparentemente, y por fortuna, atrás quedó esa
dinámica en la que un exclusivo nicho ocupado
por los grandes dicta las pautas creativas que
deberán dominar la escena del momento. De
hecho, tal vez, las mejores expresiones
artísticas de la actualidad están gestándose
fuera de los círculos legitimados. Por ejemplo,
Eno platica que, en su opinión, la mejor
exposición de pintura que se ha presentado en Londres durante la última década, es
precisamente una muestra de outsiders, o artistas que ni siquiera se asumen como tales y,
mucho menos, son reconocidos por las autoridades del arte.
Lo anterior sugiere que la pirámide se ha invertido, es decir, que el más vivo pulso creativo está
floreciendo en la base, el punto más lejano a la opulencia y el glam que caracterizan al ‘mundo
del arte’. Y al ocurrir esto, entonces el modelo ya ni siquiera conserva su antigua estructura
piramidal, sino que se derrama en una fabulosa dinámica de red, descentralizada, en donde
lo que impera es el pulso colectivo –malas noticias para Demian Hirst y compañía.
Conclusión
Creo que es fascinante que una persona como Eno no se haya limitado a hablar de
las delicias tecnológicas que se incluyen en el menú contemporáneo. Sino, al contrario, advertir
a la gente sobre los peligros de estas herramientas –a pesar de que, como el mismo confesó,
son ellas las que le permitieron erigirse como uno de los grandes. Por otro lado, parece genial
que el punto central de su charla sea advertir el ocaso de un modelo creativo dentro del cual
se encuentra envidiablemente posicionado y que, como muchos otros, podría estar
esforzándose por mantener.
La creatividad, tal vez como el agua, es un flujo cuya naturaleza está orientada a derramarse,
esparcirse en caótica armonía a través de cualquier cause que manifieste receptividad. Y
si el próximo Buda bien podría ser un colectivo, una comunidad sinérgica envuelta en
sincrónica iluminación, por qué dudar que el máximo refinamiento de la creatividad artística
reside hoy en redes colectivas de creadores desconocidos que, quizá incluso sin
saberlo, están transformando la realidad compartida…
Twitter del autor: @ParadoxeParadis




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