domingo, 1 de mayo de 2011

¿Conocimiento o Experiencia?

http://franciscoalcaide.blogspot.com/2011/04/conocimiento-o-experiencia.html

Muchas veces hemos hablado aquí del gap entre teoría y práctica; entre discurso y realidad. Así lo hicimos en el post La vida está en la calle donde hacíamos referencia a la excelente película El indomable Will Hunting (1997), de Guus Van Sant.

También hablamos sobre esta cuestión en Borrachos de teoría o en el post referido a la película El guerrero pacífico donde se da la siguiente conversación entre coach y coachee:

— Conocimiento no es sabiduría, dice el maestro.

— ¿Y qué los diferencia?, añade el alumno.

— Sabiduría es hacer las cosas, concluye el primero.

Hoy os dejo esta historia:

Un científico y un pastor viajaban en el mismo compartimento de tren. El científico, tras unas horas de viaje, le dice al pastor:

— Buen hombre, este viaje se me está haciendo un poco largo y aburrido. ¿Querría usted participar en un juego de apuestas?”

— Usted dirá, le dice el pastor.

— Estupendo, continuó el científico. El juego tiene estas reglas: yo le hago una pregunta y si usted no la responde me da 10 euros. Luego usted hace lo propio, y si yo no la respondo le doy los correspondientes 10 euros, ¿le parece?

El pastor reflexionó entonces le contesta:

— Mire, soy una persona de pueblo y no muy culta y usted se le ve que es una persona inteligente y de ciudad. Estaría en desventaja, no lo veo muy claro.

— Tiene usted toda la razón —replicó el científico—. Está bien, haremos otra cosa. Yo le hago una pregunta y si usted no la responde me da 10 euros. Luego usted me hace otra pregunta y si yo no la respondo le doy 100 euros. ¿Le parece justo de esta forma?

— Eso está mejor, dijo el pastor.

Comienza el científico a jugar:

— ¿Cuál es la combinación química del acero compuesto?

El pastor rápidamente mete la mano en su bolsillo y le entrega los 10 euros. Turno del pastor:

— ¿Cuál es el animal que camina con tres patas, pero que corre con dos?

Tras unos minutos de larga reflexión, el científico, se saca los 100 euros y se los da al pastor. Y prosigue:

— Y ahora, dígame, ¿cuál es ese dichoso animal?

El pastor introduce su mano en el bolsillo y le da otros 10 euros.

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