Mens sana in corpore sano. Al culto a la vida sana se suma la comida sana,
sueño normal, menos alcohol, tabaco y adicciones. Nada vuelve a ser como
antes del círculo virtuoso. El plan nutricional mejora el rendimiento, no se saltean
comidas y uno puede darse un gusto sin remordimiento.
Al sentirse más fuerte y seguro para enfrentar problemas se alcanzan objetivos
en otras áreas.
Se recupera el sentido místico de la épica.
El peligro es aburrirse y el sobre entrenamiento.
Todo es cuestión de equilibrio entre las buenas razones para empezar mañana:
Reduce el estrés y la ansiedad.
Mejora la capacidad para reflexionar.
Cambia el estado anímico.
Genera endorfinas, neurotransmisores que crean euforia y bienestar.
Eleva la autoestima, la confianza y los que son competitivos se potencian.
Combate adicciones, es un tranquilizante natural, mentalmente más resistente
a los impulsos. Rebaja la depresión, sirve como terapia, porque da un espacio
para conectarse con su yo mejor.
Mejora la relación mente cuerpo.

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