“Mi pasión siempre
ha sido la de construir una compañía duradera en la que la gente se sienta
motivada para crear grandes productos.
Todo lo demás era
secundario. Obviamente, era fantástico obtener beneficios, porque eso es lo que
te permita crear grandes productos. Pero la motivación eran los propios
productos, no los beneficios. Sculley les dio la vuelta a las prioridades y
convirtió el dinero en la meta. Es una diferencia sutil, pero acaba por afectar
todos los campos: la gente a la que contratas, quién recibe ascensos, qué se
discute en las reuniones.
Algunas
personas proponen: . Esa no es mi
postura. Nuestro trabajo consiste en averiguar que van a querer antes que lo
sepan. Creo que fue Henry Ford quién dijo una vez: . La gente no sabe lo que quieres hasta que se lo enseñas. Por eso
nunca me he basado en las investigaciones de mercado. Nuestra tarea estriba en leer las páginas que todavía no se han
escrito.
Edwin Land, de Polaroid, hablaba
acerca del cruce entre las humanidades y la ciencia. Me gusta esa intersección.
Hay algo mágico en ese lugar. Hay mucha gente innovando, y esa no suele ser la
característica principal de mi línea de trabajo. El motivo por el que Apple
cuenta con la aceptación de la gente es que existe una corriente profunda de
humanidad en nuestra innovación. Creo que los grandes artistas y los grandes
ingenieros se parecen porque ambos sienten el deseo de expresarse. De hecho algunas de las mejores personas que
trabajaron en el Mac original eran poetas y músicos. En los años setenta, los
ordenadores se convirtieron en una herramienta para que la gente pudiera
expresar su creatividad. A los grandes artistas como Leonardo da Vinci y Miguel
Ángel también se la daba muy bien la ciencia. Miguel Ángel sabía mucho acerca
de la extracción de las piedras en las canteras y no sólo en como ser escultor.
La
gente nos paga para que les ofrezcamos soluciones integradas, porque ellos no
tienen tiempo para pensar en esas cosas constantemente. Si sientes una pasión extrema por la creación
de grandes productos, eso te lleva a ser integrado, a conectar el hardware con
el software y la gestión de contenidos. Quieres abrir un nuevo terreno, así que
tienes que hacerlo por tu cuenta. Si quieres que tus productos queden abiertos
para utilizarse con otro hardware o software, entonces tienes que renunciar a
una parte de tu visión.
En
diferentes momentos del pasado hubo compañías que representaban a todo Silicon
Valley. Durante mucho tiempo se trató de Hewlett – Packard. Después, en la
época de los semiconductores, fueron Fairchild e Intel. Creo que Apple lo fue
durante un tiempo, y luego se desvaneció. Y hoy en día creo que se trata de
Apple y Google, con Apple algo por delante.
Creo que Apple ha resistido el paso del tiempo. Lleva ya una temporada
activa, pero todavía se encuentra a la vanguardia de todo lo que ocurre.
Resulta
sencillo arrojarle piedras a Microsoft. Ellos han caído claramente desde su
puesto de dominio. Se han convertido en algo casi irrelevante. Y aún así valoro
lo que hicieron y lo duro que resultó. Se les daba bien el aspecto empresarial
de las cosas. Nunca fueron tan ambiciosos en cuanto a sus productos como
deberían haberlo sido. A Bill le gusta presentarse como un hombre de productos,
pero en realidad no lo es. Es un hombre de negocios. Vencer a otras empresas
era más importante que crear grandes productos.
Acabó siendo el hombre más rico que había, y si esa era su meta,
entonces la alcanzó. Sin embargo, ese nunca ha sido mi objetivo, y me pregunto,
al fin y al cabo, si era el suyo. Lo admiro por la empresa que construyó – es
impresionante – y disfruté del tiempo que trabajé con él. Es un hombre
brillante y de hecho tiene un gran sentido del humor. Sin embargo, Microsoft
nunca contó con las humanidades y las artes liberales en su ADN. Incluso cuando
vieron el Mac, no lograron copiarlo correctamente. No acabaron de comprenderlo
del todo.
Tengo
mi propia teoría acerca de por qué compañías como IBM o Microsoft entran en
decadencia. Una empresa hace un gran trabajo, innova y se convierte en un
monopolio o en algo cercano a ello en un campo determinado, y entonces la
calidad del producto se vuelve menos importante. La compañía comienza a valorar
más a los a los grandes comerciales que tienen, porque ellos son los que pueden
aumentar los beneficios, y no a los ingenieros y diseñadores de productos. Así
pues, los agentes de ventas acaban dirigiendo la compañía. John Akers, de IBM,
era un vendedor fantástico, listo y elocuente, pero no sabía absolutamente nada
sobre los productos. Lo mismo ocurrió en Xerox. Cuando los chicos de ventas
dirigen la compañía, la gente que trabaja con los productos pierde importancia,
y muchos de ellos sencillamente se marchan. Es lo que ocurrió en Apple cuando
entró Sculley, y eso fue culpa mía., y ocurrió cuando Ballmer llegó al poder en
Microsoft. Apple tuvo suerte y se recuperó, pero no creo que nada vaya a
cambiar en Microsoft mientras Ballmer siga al frente.
Odio
que la gente se etiquete a si misma como cuando lo que en
realidad está intentando hacer es crear
una compañía para después venderla o salir a bolsa para poder recoger los
beneficios y dedicarse a otra cosa. No están dispuestos a llevar a cabo el
trabajo necesario para construir una
auténtica empresa que es la tarea más dura de este campo. Así es como puedes
hacer una contribución real y sumarte al legado de los que vinieron antes que
tú. Así es como construyes una compañía que siga representando unos valores
dentro de una o dos generaciones. Eso es lo que hicieron Walt Disney, Hewlett &
Packard y las personas que construyeron Intel. Crearon una compañía para que
durase y no solo para ganar dinero. Eso es lo que quiero que ocurra con Apple.
No
creo que haya sido desconsiderado con los demás, pero si algo es un asco, se lo
digo a la gente a la cara. Mi trabajo
consiste en ser sincero. Se de lo que estoy hablando y normalmente acabo teniendo razón. Esa es la
cultura que he tratado de crear. Somos brutalmente honestos los unos con los
otros, y cualquiera puede decirme que creen que estoy diciendo macanas, y yo
puedo decirles lo mismo. Hemos tenido
algunas discusiones en las que nos hemos arrojado al cuello del otro, en que
todos nos enfurecemos, y han sido algunos de los mejores momentos que he
pasado. Me siento completamente a gusto
al decir: ante el resto de
los presentes. O podría decir: frente a la persona
responsable. Ese es el precio que hay que pagar por entrar en el juego: tienes
que ser capaz de ser sincero al cien por cien. Tal vez haya una alternativa
mejor, como un club inglés de caballeros en el que todos llevamos corbata y
hablemos una especie de lenguaje privado con aterciopeladas palabras en clave,
pero yo no conozco esa alternativa, porque provengo de una familia californiana
de clase media.
En
ocasiones he sido duro con otras personas, puede que más de lo necesario.
Recuerdo una vez cuando Reed tenía seis años, en que yo llegué a casa después
de haber despedido a alguien ese día y me imaginé cómo sería para esa persona
decirles a su familia y a su hijo pequeño que había perdido el trabajo. Era
duro, pero alguien tenía que hacerlo.
Decidí que mi trabajo siempre sería el de asegurarme de que el equipo
era excelente, y si yo no lo hacía, nadie más iba a encargarse de ello.
Siempre
hay que seguir esforzándose en innovar. Dylan podría haber cantando canciones
de protesta toda su vida y probablemente habría ganado un montón de dinero,
pero no lo hizo. Tenía que seguir
adelante, y cuando se puso manos a la obra, al pasarse a los instrumentos
eléctricos en 1965, se encontró con el rechazo de mucha gente. Su gira europea de 1966 fue la mejor de
todas. Salía al escenario y tocaba unas cuantas canciones con su guitarra
acústica, y el público lo adoraba. Entonces salía lo que pasó a conocerse como
The Band y todos utilizaban instrumentos eléctricos y el público a veces lo
abucheaba. Una vez estaba a punto de cantar y
alguien de público le gritó: !, y entonces Dylan le ordenó a su
banda: , y eso hicieron. Los Beatles eran iguales. No paraban
de evolucionar, de moverse, de refinar su arte. Eso es lo que he intentado
hacer siempre, mantenerme en movimiento. De lo contrario, como dice Dylan, si
no estás ocupado naciendo, estás ocupado muriendo.
¿Qué
me motivaba? Creo que la mayoría de las personas creativas quieren expresar su
agradecimiento por ser capaces de aprovechar el trabajo que otros han llevado a
cabo antes que ellos. Yo no inventé el
lenguaje ni las matemáticas que utilizo. Produzco sólo una pequeña parte de mis
alimentos y ninguna de mis prendas de ropa está hecha por mí. Todo lo que hago
depende de otros miembros de nuestra especie y de los hombros a los que nos
subimos. Y muchos de nosotros queremos contribuir con algo nuevo al flujo de la
humanidad. Es algo que tiene que ver con el intento de expresar una idea de la
única forma en que muchos sabemos, porque no podemos escribir canciones como
Bob Dylan u obras como Tom Stoppard. Tratamos de utilizar el talento que sí
tenemos para expresar nuestros sentimientos más profundos, para mostrar nuestro
aprecio por todos los aportes que vinieron antes que nosotros y para añadir
algo a toda esa corriente. Eso es lo que me ha motivado”.
STEVE JOBS
PD: “creo
en Dios aproximadamente en un cincuenta por ciento. Durante la mayor parte de
mi vida he sentido que debía de haber algo más en nuestra existencia de lo que
se aprecia a simple vista”.
“Me gusta
pensar que hay algo que sobrevive después
de morir”.
Isaacson, Walter. Steve
Jobs. 2011. Random House S.A. Buenos Aires. Argentina

No hay comentarios:
Publicar un comentario