Mandela, la democracia, la resistencia, la dignidad, y la lucha. Mandela, el mito y el hombre,
el símbolo y la perseverancia.Ha muerto Madiba, pero ha dejado un legado que, gracias a Plataforma Editorial, podemos leer en forma de más de 2.000 citas extraídas de documentos (conferencias, correspondencia y grabaciones poco conocidas) provenientes de su archivo personal. En Nelson Mandela por sí mismo comprobamos cómo el expresidente de
Sudáfrica logró, pese a todas las trampas, hacerse dueño de su destino.
El libro empieza con un fragmento del discurso que pronunció Mandela durante la celebración
de los noventa años de Walter Sisulu, en mayo de 2002, y que es especialmente revelador
ahora que ha muerto: “Lo que cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido. Son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”.
En contra del dogmatismoEn el volumen, ordenado por referencias temáticas, encontramos textos que abarcan más de
60 años de la vida del líder africano. En el discurso de clausura del debate sobre el presupuesto presidencial, en junio de 1996, Mandela afirmaba: “Las estrategias, los marcos de referencia y
los planes han de ser mejorados a través de las críticas, cuando sea necesario, y utilizados en beneficio del conjunto del país. Finalmente, en el debate y en la acción, ahora y en el futuro,
siempre tendremos que enfrentarnos a la alternativa de revolcarnos en el lodo de la
mezquindad o lidiar con los asuntos reales que afronta la nación”.
Hay también, claro, espacio para la concepción de qué es y qué debería ser la libertad.
Insiste en 2003, en Johannesburgo: “Una población educada, culta y bien informada es
una de las formas más seguras de promover la salud de la democracia”.
El deporte y la diferenciaConocida es la importancia que tuvo el deporte para la idea de país de Nelson Mandela,
sobre todo después del filme Invictus, y en este libro vemos algunas referencias en esta línea:
“La reconstrucción y la reconciliación, la construcción nacional y el desarrollo deben ir de la
mano. En este proceso, el deporte es una gran fuerza para la unidad y la reconciliación”.
¿De qué manera pueden acercarse personas aparentemente tan diferentes? Mandela, al
recoger el Premio Rooselvet, en junio de 2002, respondía: “Nuestras diferencias son nuestra
fuerza como especie y como comunidad mundial”.
Los derechos humanos, como no podía ser de otra forma, es uno de los aspectos centrales
en el pensamiento, y en la acción, de Madiba. En 1961, en una entrevista televisiva, sostenía:
“No necesitas tener educación para saber que quieres ciertos derechos fundamentales,
tienes aspiraciones, tienes reclamaciones. No tiene nada que ver con la educación”.
El individuo y la comunidadLa cárcel, el miedo y el racismo son algunos de los complejos combates a los que se ha
enfrentado el exmandatario. En una carta escrita a Winnie Mandela, el 1 de agosto de 1970, expresaba: “Estoy convencido de que un aluvión de tragedias personales no puede ahogar
nunca a un revolucionario convencido, como tampoco puede asfixiarlo el cúmulo de desdichas
que van de la mano de las tragedias”.
La fe en África y en sus gentes ha estado presente durante toda la existencia de Nelson
Mandela. En Camerún, en 1996, se mantenía firme: “No tengo ninguna duda de que el
renacimiento de África está al alcance de nuestra mano, y de que nuestro desafío es llevar
al timón el Continente a través de la marea de la historia. Y no debería suceder que nadie,
por el comportamiento de sus propios líderes, discerniera tendencia alguna por nuestra parte
de revolcarnos en las marismas de la autosatisfacción con los símbolos transitorios del poder”.
Mandela, pese a ser reconocido internacionalmente por su cara más amable, auténtico
símbolo de la paz, no ha dudado en opinar de temas polémicos cuando se le ha preguntado.
En enero de 1993, en una conversación con Richard Stengel, decía sobre Israel: “Si el
sionismo representa la demanda de la comunidad judía de tener su propia patria, su propio
Estado, un lugar que puedan considerar su casa, entonces le doy mi apoyo. Pero si el sionismo significa que tengan que conquistar territorios de otros países y ocuparlos, entonces me opongo”.
La respuesta a la violenciaEn una declaración en el parlamento irlandés, a principios de los noventa, el que ya era un
auténtico referente mundial explicaba: “Podríamos haber hecho de la venganza una de nuestras banderas en la batalla y haber decidido combatir la brutalidad con la brutalidad. Pero
entendimos que la opresión deshumaniza al opresor tanto como hiere al oprimido. Entendimos
que emular la barbaridad del tirano nos convertiría también en salvajes”.
¿Pero cómo será recordado Mandela? Él mismo, reflexionando sobre la memoria y la coherencia, apuntaba en 1979: “Seremos juzgados tal como juzgamos a los demás. Los desconfiados estarán siempre atormentados por la sospecha”.
Mandela dixit.

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