sábado, 26 de noviembre de 2016

el poder de la visualización para alcanzar tus metas

http://notasaprendiz.weebly.com/blog/el-dr-james-doty-sobre-el-poder-de-la-visualizacion-para-alcanzar-tus-metas 

"Tienes que entender que lo que crees que quieres no siempre es lo mejor para ti y para los demás. Necesitas abrir tu corazón antes de usar esta magia para conocer de verdad lo que quieres, de lo contrario, si realmente no sabes lo que quieres y obtienes lo que crees que quieres, vas a terminar recibiendo lo que no querías"

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Decir que los logros alcanzados por James R. Doty son espectaculares es quedarse corto.

Es profesor de neurocirugía en Stanford, director del Centro de Investigación y Educación para el Altruismo y la Compasión de Stanford. Es además inventor, emprendedor y filántropo.

​Y multimillonario.


Lograr todas esas cosas constituye un gran mérito para el común de los mortales, pero sí conocemos las dificultades que tuvo que superar, las angustiosas condiciones en las cuales creció, las cosas adquieren un aspecto épico.

James R. Doty creció en medio de una dolorosa pobreza. Durante su niñez y adolescencia el hambre fue una presencia constante.

Su padre era alcohólico y muchas veces financiaba sus borracheras con el escaso dinero que tenía la familia para comer.

Su madre rara vez actuaba como se espera de una madre. Pasaba gran parte del tiempo en cama, incapaz de levantarse a causa de una incesante depresión. Incluso realizó varios intentos de suicidio.

Su hermano era homosexual y murió de sida. Su otra hermana murió debido a problemas de salud causados por la obesidad.

La trágica vida del destacado neurocirujano cambió cuando tenía doce años y conoció a Ruth dentro de la tienda de magia de Lancaster, su pueblo natal.

Ruth era la madre del dueño de la pequeña tienda de magia en la cual entró el joven Doty un día de verano. Algo vio ella en él que le hizo querer enseñarle los secretos del control de la atención (mindfulness) y la visualización.

El hambre y la pobreza no desaparecieron de la vida de Doty por arte de magia. Sin embargo, gracias a la meditación aprendió a sobrellevarla de mejor manera y aprendió también cómo programar su mente para hacer sus sueños realidad.

Ruth le pidió a Doty que escribiera una lista con 10 cosas que quería obtener. Durante muchos años estuvo visualizando, al despertar y antes de dormirse, como sería su vida cuando ya hubiera logrado todo lo que deseaba.
Quizá yo no podía cambiar la realidad de nadie, pero sabía que podía cambiar la mía. Sabía que cada una de las cosas de mi lista podía convertirse en realidad.

[...]

Practicaba cada mañana y cada noche, día tras día, semana tras semana, mes tras mes. De igual manera que los atletas que se visualizan o se imaginan realizando en su cabeza una destreza una y otra vez (el salto perfecto, el hoyo en uno, un home run golpeado por el centro del campo) están cambiando su fisiología y creando patrones neuronales en su mente que realmente permiten a sus músculos desempeñarse de forma diferente, yo estaba usando imágenes visuales para crear nuevas vías neuronales en mi propio cerebro.
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Y la magia funcionó.

Doty se convirtió en un prestigioso y acaudalado neurocirujano y, gracias a inversiones en acciones y a la gestión directa de empresas, también se convirtió en multimillonario.

Para ser claro, la visualización practicada por Doty no le ahorró ni una sola gota de sudor. Para alcanzar sus metas tuvo que trabajar más fuerte que sus más privilegiados compañeros. La visualización lo que hizo fue mantenerlo enfocado en sus metas. Evitando dudas y distracciones que imposibilitaran o dilataran alcanzarlas.
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A pesar de haber obtenido todo lo que deseaba cuando era un niño, se sentía solo y vacio. Su búsqueda implacable de riqueza acabó con su matrimonio y le hizo alejarse de su hija.

En medio de su colosal éxito, Doty descubrió algo: el dinero no es lo que hace a una persona en realidad feliz.
¿Podría haber entendido yo todo mal? Pensé que quería dinero. La verdad era que había conseguido dinero, pero nunca había suficiente dinero para hacerme sentir como si tuviera suficiente.
Y entonces la vida se encargó de enseñarle una gran lección. Cuando estalló ‘la burbuja de las puntocom’ en el 2000 las acciones del neurocirujano pasaron a valer casi cero, y debido a que muchas de esas inversiones las había financiado con líneas de crédito, su patrimonio pasó a ser negativo. Estaba arruinado.

Para pagar sus deudas tuvo que vender sus múltiples coches, su casa en Italia, su casa en California y la isla en Nueva Zelanda.

Un día, mientras terminaba de vaciar su casa para entregarla a los nuevos dueños, recibió una llamada de su abogado. Resulta que J. Doty había hecho unas semanas antes de perderlo todo una importante donación a causas filantrópicas, pero por distintas omisiones y errores no se habían formalizado los documentos, así que aún podía detener la operación. Si lo hacía, el Dr. Doty podría recuperar una gran parte de su fortuna.

Sin embargo, el recién arruinado neurocirujano decidió cumplir su promesa, y dio órdenes a su abogado de continuar con los trámites de la donación.
Sentí algo que sólo había sentido una vez en mi vida, una sensación de estar envuelto por calidez y amor. . . Una sensación de profunda paz interior y una certeza absoluta de que todo iba a estar bien…

Abrí los ojos y cogí el teléfono para llamar al abogado. "Voy a firmar el documento de confianza y donar todo según lo planeado".

Él dijo: "Usted está bromeando, ¿verdad?"

"No, no estoy bromeando. Hazlo."

Cuando estaba colgando el teléfono, le oí decir: "Mierda". Y luego sólo hubo silencio. No tenía millones de dólares, pero seguía siendo neurocirujano. No iba a morirme de hambre. Seguiría siendo rico bajo cualquier estándar, pero no iba a tener una fortuna. Era hora de empezar de nuevo y verdaderamente convertirme en una persona valiosa, cuyo valor no tuviera nada que ver con la cantidad de dólares en su cuenta. Esto era lo que Ruth había querido enseñar a aquel muchacho joven, pero hay algunas lecciones que no se pueden enseñar, y deben ser aprendidas mediante la experiencia para poder ser entendidas de verdad.

En ese momento me sentí libre, libre de seguir la brújula de mi corazón, y eso no tenía precio. El mono que había estado agarrándome tan fuertemente de la espalda y me había conducido con la falsa creencia de que el dinero me haría feliz, que el dinero me daría el control, de repente me soltó y me dejó ir. Aprendí que sólo hay una forma de que la riqueza traiga felicidad, y eso es regalándola. Ahora era libre.

El cerebro tiene sus misterios, pero el corazón tiene secretos que yo estaba decidido a descubrir. Mi búsqueda había comenzado en la tienda de magia y me había llevado a un viaje hacia el interior, pero ese viaje no había terminado. Sabía que tenía que viajar también hacia afuera. La mente quiere dividir y mantenernos separados. Nos enseña a compararnos, a diferenciarnos, a luchar por conseguir lo que es nuestro, porque sólo hay poco alrededor. El corazón, sin embargo, quiere conectarnos y quiere compartir. Quiere mostrarnos que no hay diferencias y que al final todos somos iguales. El corazón tiene una inteligencia propia, y si aprendemos de ella, sabremos que sólo conservamos lo que tenemos, dándolo. Si queremos ser felices, hagamos felices a los demás. Si queremos amor, tenemos que dar amor. Si queremos alegría, necesitamos hacer que otros se sientan felices. Si queremos perdón, tenemos que perdonar. Si queremos paz, tenemos que crearla en el mundo a nuestro alrededor.
Todos tenemos un tremendo poder; podemos obtener y realizar grandes cosas. Pero si usamos ese poder de manera egoísta, si solo pensamos en nosotros, si somos codiciosos, terminamos viviendo vidas muy pobres.

La verdadera felicidad, el verdadero éxito, está determinado por la cantidad de vidas que afectamos de manera positiva. Por la cantidad de bien que somos capaces de dar y de crear.

Tu tienes ese gran poder dentro de ti, pero recuerda: "con gran poder viene gran responsabilidad".

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