jueves, 20 de octubre de 2016

POLILOVE

https://vivoemprendiendo.com/2016/10/20/mejorar-la-incidencia-del-contenido-en-la-memoria-de-los-seguidores/ 

Las cosas importantes se consiguen creando vínculos. Creamos lazos afectivos con los amigos, forjamos alianzas tácitas con los colegas de profesión, programamos con felicidad los encuentros familiares, etc.Vínculos, esa es la clave para tener una vida satisfactoria. En el mundo de los negocios ocurre lo mismo, ya que para alcanzar el éxito hay que conseguir que los clientes se enamoren de una marca, un producto, un servicio o una idea.
Suena bonito, e incluso fácil, pero tal y como ocurre en el ámbito de las relaciones interpersonales, el amor se consigue con esfuerzo y dedicación. El proceso no dista mucho de las estrategias a seguir para encontrar y mantener una pareja fiel; básicamente hay que interactuar con el prójimo y ofrecerle algo de valor, algo que nadie más pueda darle. El problema es que cuando hablamos de negocios, hablamos de poligamia.
Convirtiendo la poligamia en monogamia técnica
Sí, las relaciones entre empresas y clientes están basadas en la poligamia donde una marca se deja querer por cientos, miles o millones de consumidores. Está claro que cuantos más clientes haya que satisfacer más complicado será mantener una relación estable con todos, a no ser que se recurra a la discriminación por perfiles. ¡Ah, benditasegmentación! Gracias a la definición de bloques según variables comunes una masa de personas se convierte en un solo ente, algo que simplifica el arte amatorio.
No es cuestión de hacer apología de la monogamia, pero intercambiar información con una entidad homogénea facilita mucho el trabajo. Sobre todo cuando los objetivos que se persiguen son muy concretos, y en el caso del engagement la cuestión es cuanto menos monotemática. Hay que secuestrar el cariño de la clientela, volverla loca por la marca, conseguir que se implique, hacerla adicta.
¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir fidelizar?
Pero no nos engañemos, por mucho monotema amoroso que se ponga por delante, al final lo que se busca es la fidelización absoluta. No basta con llamar la atención de los clientes potenciales para que terminen comprando de forma ocasional, los cánones mercadotécnicos de la era digital imponen amores más profundos. No basta con tener una audiencia receptiva, hay que lograr que la susodicha busque información sobre la marca y sea un elemento activo en los foros y redes de la empresa.
De la misma forma, los marketeros ya no se conforman con generar leads, ahora necesitan leads cualificados que puedan madurar bien. Como puede comprobarse, detrás del amor hay un interés cuasi egoísta que suele responder a las demandas propias de las empresas a través de las necesidades de los clientes. Total, lo mismo que ocurre con las relaciones interpersonales: todo funciona bien mientras el egoísmo de ambas partes se compense adecuadamente.
Solo existe lo que deja huella en la memoria
Ok, está claro que la cuestión aquí es enamorar al personal; pero cómo se hace eso. Hay muchas formas de llamar la atención de los consumidores, pero cuando se trata de atraer clientes en entornos infoxicados hay que sobresalir y, sobre todo, dejar huella. Si un cliente potencial recuerda un post, un video o cualquier otro tipo de contenido, la probabilidad de que termine volviendo como cliente fiel aumenta considerablemente.
Como siempre, la información que se ofrece es la pieza fundamental y el marketing de contenidos la estrategia decisiva, siempre y cuando las fórmulas implementadas respondan al emotivismo comercial y la calidad en los contenidos. Esto quiere decir que la mejor forma de marcar la memoria de un cliente es apelar a sus emociones y ponerle por delante algo que realmente necesite, algo que sea útil.
Útil y fácil de digerir. La complejidad es la enemiga de la memoria, al menos en lo que a posts se refiere. Así que a la hora de enganchar a la audiencia hay que simplificar al máximo y dejar el diccionario para el Pasapalabra. Pero, cuidado, simple no quiere decir superficial. Hay que transmitir ideas claras pero potentes, utilizando siempre la estructura como andamio. Un soporte que debe dejar claro las cuestiones principales en primer lugar y dejar lo secundario como accesorio. Vamos, que el estilo barroco está muy bien para los amantes de Bach, pero no pega nada a la hora de dejar huella en la memoria de la audiencia.

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