martes, 26 de julio de 2016

La escuela actual en muchos casos reproduce el “modelo fábrica” de los inicios de la industrialización. Por esta razón, los educadores de hoy tienen por delante una importante tarea: desarrollar el cerebro emocional y social, ya que una educación “encendida” emocionalmente abre las ventanas de la atención y los nuevos conocimientos.

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La maravilla que nos hace humanos: educación emocional y social en el aula

La escuela actual en muchos casos reproduce el “modelo fábrica” de los inicios de la industrialización. Por esta razón, los educadores de hoy tienen por delante una importante tarea: desarrollar el cerebro emocional y social, ya que una educación “encendida” emocionalmente abre las ventanas de la atención y los nuevos conocimientos.



Artículo de uso libre, sólo se pide citar autor y fuente (Asociación Educar).

La capacidad de aflojar las ataduras del dictado de los genes es la que nos hace humanos. Como dice Natalia López en Crónicas de la Ciencia, hoy tenemos gracias a los avances espectaculares de las neurociencias y a los conocimientos de la biología humana una respuesta certera para los interrogantes sobre los conocimientos del cerebro.
Ese aflojar las ataduras del dictado de los genes hace de la vida de cada individuo una historia, una biografía personal, que habla de sus relaciones con otros, de la cultura y de la educación recibida y buscada, de los sentimientos y de las ideas. No quedan dudas de que la historia de cada uno es distinta. Los seres humanos somos, de hecho, imprevisibles, a veces sorprendentes, algunos demasiado originales: realmente en cada uno de nosotros hay algo misterioso que nos hace únicos.
Ya en el año 165 a.C., Publio Terencio Africano, en su comedia Heautontimorumenos (El enemigo de sí mismo), escribía la frase “Homo sum, humani nihil a me alienum puto: Hombre soy; nada humano me es ajeno”, cita que ha quedado para la posteridad como una justificación de lo que ha de ser el comportamiento humano.
Un ser humano puede ser capaz de conocerse a sí mismo; de tener una mirada introspectiva sobre su hacer con el ideal de mejorar; de desarrollar una capacidad empática y ponerse en los zapatos del otro; de ser sensible a sus propias necesidades y a las de los demás; de ser hábil para resolver un conflicto; de ser un líder positivo; de vivenciar valores y de desarrollar habilidades de competencias cooperativas.
En un mundo globalizado, competitivo y consumista, atravesado además por los vertiginosos avances de las nuevas tecnologías digitales, observamos que la escuela ha ido perdiendo día a día ese perfil constitutivo, su identidad social: ser formadora de sujetos autónomos reflexivos, productores y constituyentes de nuevas realidades sociales. De ahí la importancia de entender que la institución que necesitamos como formadora de habilidades emocionales y sociales debe cumplir con su rol de organización social.
En este sentido, en una escuela que hoy en día aún en muchos casos reproduce el “modelo fábrica” de los inicios de la industrialización, los educadores tenemos una tarea titánica: desarrollar el cerebro emocional y social.
Un cerebro que, como órgano de aprendizaje, activa las neuronas espejo que nos permiten tomar conciencia de lo que hacemos y de cómo esto afecta a los demás; un cerebro que gracias a la corteza prefrontal genera las funciones ejecutivas que dirigen nuestra conducta (autorregulación) y nuestra actividad cognitiva y emocional. Un cerebro donde están presentes neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, claves en la duración de la memoria, la motivación, la regulación de los estados de ánimo y en hacer funcionar nuestra memoria de trabajo (la cual nos permite utilizar experiencias anteriores en las futuras evitando así displaceres o peligros, o permitiéndonos vivir situaciones de agrado y placer). Asimismo, la memoria de trabajo nos hace conscientes de nuestro pasado y nos prepara para el futuro.
Algunas formas de trabajar las emociones en el aula y motivar a los alumnos despertando la curiosidad tienen que ver, como dice Mª José Rolón, psicopedagoga y pedagoga terapéutica, con que los estudiantes, por ejemplo, entiendan la importancia de la calma y aprendan a autorregular su conducta. De esta forma, al modificar su estado físico pueden cambiar el emocional. Para ello, es posible llevar a cabo actividades de relajación, como respiraciones lentas y profundas, que les permitan calmarse y dejar el estrés a un lado.
También es posible, asevera, conseguirlo a través del movimiento: saltando para liberar emociones y parando para encontrar el equilibrio. Así, podrán comprobar que la acción conduce a la calma. El ejercicio dirigido puede cambiar el estado físico de los estudiantes y, por tanto, también el estado emocional.
Otra posible actividad es invitar a los niños y a las niñas a expresar sus emociones: se puede hacer a través de colores, reconociendo las emociones propias o las de los demás, etc. Practicar juegos para expresar y nombrar las emociones haciendo que las actúen para entenderlas y evidenciar cuáles son les ayudará a entender las emociones propias o las de sus compañeros de clase, concluye Rolón.
Una educación encendida emocionalmente abre las ventanas de la atención, foco necesario para la creación de conocimientos, porque como nos recuerda el catedrático Francisco Mora, “¡Solo se puede aprender aquello que se ama!”
Miremos entonces el futuro con entusiasmo y esperanza porque, al fin y al cabo, el cerebro humano anhela la novedad, necesita retos continuos para mantenerse activo y porque… "Nada de lo Humano me es Ajeno".
Bibliografía:
  • N. López-Moratalla e Iranzu González de la Tajada. “Biología de la personalidad. Contenido y Método”. Editorial: Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra S.A, 2007. ISBN: 8480810262.
  • Susana Beatriz González. “El rol de la escuela como organización social” en relación con las interpretaciones de algunos sociólogos. http://www.monografias.com/trabajos59/rol-escuela-organizacion/rol-escuela-organizacion.shtml
  • Francisco Mora. Neuroeducación. Editorial: Alianza Editorial, 2013. ISBN: 9788420675336.
  • Fabiana Bovazzi. Neuroeducación Infantil, la ventana al futuro. Editorial Bonum. ISBN: 9789876671552.
  • María José Rolón. Cómo trabajar las emociones cada día en clase. Educación 3.0, 26 abr. 2016.http://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/trabajar-las-emociones-dia-clase/35236.html
  • Russell A. Barkley. Executive functions: what they are, how they work, and why they evolved. Publisher: The Guilford Press; 1 edition (May 1, 2012). ISBN-10: 146250535X.
Lic. Eli Etheridge de Cáceres
  • Coordinadora de nivel inicial del Colegio de la Asunción.
  • Psicoterapeuta, Institut International de Formation et de Psychothérapie Transculturelle, Québec, Canadá.
  • Coach Educacional, Instituto Kalidé en convenio con la Universidad Libertador de Venezuela.
  • Entrenada en Mindfulness, efectividad personal, regulación emocional y aceptación radical por CEP-Paraguay. 
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