jueves, 6 de octubre de 2016

“Google será un servicio público y Uber no tiene ningún futuro”

http://www.lavanguardia.com/lacontra/20161006/41808048508/google-sera-un-servicio-publico-y-uber-no-tiene-ningun-futuro.html 
Jeremy Rifkin, economista experto en prospectiva; asesora a la Unión Europea
¿Edad? Pienso en ella cada día, porque si no abandonamos el petróleo –y podríamos dejarlo hoy mismo– acabaremos con el planeta y no tenemos otro. Soy norteamericano, pero creo que podemos aprender más de la UE que ustedes de nosotros, aunque nosotros somos mejores contando historias
“Google será un servicio público y Uber no tiene ningún futuro”

Veterano del futuro

A Rifkin te lo vas encontrando en ferias, congresos y certámenes, que recorre desde hace 40 años. Tiene un equipo eficiente con el que ha publicado una veintena de libros que aportan montañas de datos. Algunos con tesis peregrinas, como La economía del hidrógeno (2002) (no parece que haya sustituido al petróleo); y otros mejor encaminados, como La sociedad de coste marginal cero, que presenta en Barcelona invitado por el Diplocat. Rifkin habla a una velocidad pasmosa, que sólo frena para el name-droping (citar peces gordos con familiaridad), como la Merkel, el presidente de China y el vicepresidente de la UE. Y no le haría falta, porque los entrevistadores sabemos que con Rifkin siempre se aprende algo.
L os cambios de paradigma no ocurren a menudo y ahora vivimos uno. Son cadenas de transformaciones en el sistema productivo y la sociedad a partir de la renovación del modelo energético y el de la comunicación.
Como las revoluciones industriales.
Y esta es la tercera. En la primera, el carbón sustituyó a la tracción animal, al tiempo que se imponía la comunicación masiva impresa y el tren; la segunda fue la del petróleo, la comunicación masiva ya analógica –radio, televisión, teléfono– y el coche privado.
Y ahora estamos en la digital.
Aún a medias, porque, aunque la comunicación ya es digital, el establishment intenta resistirse a la sustitución del petróleo por las energías renovables de generación descentralizada.
Cada vez son más baratas y populares.
Pero países como Alemania siguen conectados a grandes centrales en vez de a las nuevas redes descentralizadas de productores y consumidores de energía –asociaciones de vecinos, cooperativas–, y por eso Occidente no aumenta como podría su productividad ni su crecimiento.
¿No se puede crecer de otro modo?
Alemania y EE.UU. hace 20 años que llegaron a su tope de productividad en el viejo paradigma de la segunda revolución industrial. Y se lo dije a la canciller Merkel y al presidente de China: “No progresarán ustedes más mientras su economía dependa de las centrales nucleares, las hidroeléctricas o las grandes petroleras”.
¿Y si progresan hacia dónde será?
Veamos: todo el planeta estará interconectado: lo estarán todos los humanos que ingresen más de dos dólares al día, y todos sus aparatos.
Eso ya pasa, en cierto modo.
El 80% de los vehículos desaparecerán, porque el resto serán de uso compartido y fabricados de forma descentralizada con impresoras 3D. Todo será compartido en red con la internet de las cosas: fabricación, uso y gestión, igual que hoy hacemos ya con toda la información.
¿Entonces quién pagará los sueldos? ¿Y los impuestos? Apple ya no los paga.
Lo que sucede es que el capitalismo lleva en sus genes la semilla de su propia transformación...
Marx profetizó que el capitalismo acabaría en monopolios y desaparecería... Y ya ve.
...La empresa capitalista nació para obtener beneficios gracias al coste marginal decreciente, es decir, que cada unidad nueva costara menos de producir. Para eso se idearon las fábricas.
Eso no parece haber cambiado tanto.
Está acabado. La digitalización ya permite llegar al coste marginal cero: usted ya puede multiplicar al infinito, por ejemplo, contenidos en internet como música o libros o los planos de una casa que se construirá por 3D en Singapur. Cada nueva unidad ya casi no aumenta el coste de la producción, así que es a coste cero o casi. Y puede distribuirla gratis... O casi.
Ni coste ni beneficios ni impuestos también significa ni sueldos ni subsidios.
¡Esa es la cuestión! Esa nueva dinámica digital lleva a la desaparición de las grandes empresas capitalistas y al auge de nuevas formas de producción y consumo cooperativo: el prosumo.
Por ahora sólo veo clase media empobrecida aquí y más billonarios en California.
Es una fase. Los negocios analógicos se van extinguiendo a medida que los digitales logran producir sus bienes sin coste marginal. Antes, una enciclopedia era una empresa que ganaba más cuantos más ejemplares vendía; hoy Wikipedia es una cooperativa que genera contenidos a coste marginal cero. ¡Es útil y gratis!
¿Pasará igual con la energía y las fábricas?
Los grandes patronos europeos de la energía ya se han reunido conmigo para que les aconseje. Tienen un billón de dólares para invertir en renovables, pero esa inversión ya no sirve, porque cada uno de nosotros generará su energía .
¿No habrá un mix con las centrales?
Eso creen las multinacionales, pero les he dicho que su único modo de sobrevivir es actuar como intermediarios y asesores para los miles de pequeños productores energéticos en red.
No veo a las eléctricas por esa labor.
No me hacen caso, pero lo harán cuando vean que se van quedando sin cuota de mercado.
¿La energía tenderá al coste marginal cero?
Y las barreras de acceso también. Hoy cualquiera ya puede ser una eléctrica e instalarse generadores en el tejado y vender y comprar luz. Porque, una vez pagas el coste inicial y el mantenimiento, el sol y el viento son gratis.
Entonces ya no es tan gratis como dice.
Mire, ya no hablo de energía alternativa; digo que no hay alternativa a esa energía y que con ella el capitalismo va a cambia r para siempre.
Por ahora hay billonarios digitales de Google, Amazone, Apple... ¡Sin impuestos!
Google acabará siendo un servicio público. Es ingenuo esperar que la UE y el resto de los estados no hagan nada para regularlo. Sé de lo que hablo: me lo ha contado el vicepresidente de la CE Andrus Ansip. Les meterán mano. No van a seguir monopolizando un servicio público.
Que Google monopolice búsquedas es como si Edison monopolizara las bombillas.
Los monopolios digitales, y sus multimillonarios, son sólo parte de la fase inicial. Y acabará.
¿Y Uber o Airbnb?
Los conductores locales ya se han dado cuenta de que lo que hace Uber lo pueden hacer ellos solos y están montando cooperativas locales. ¿Para qué pagar a Uber? Ese negocio está acabado porque no tiene barreras de entrada. Y lo mismo le pasará a Airbnb.

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