lunes, 19 de septiembre de 2016

Presenciar actos de bondad nos inspira a querer ser mejores

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"Un solo acto de bondad echa raíces en todas las direcciones, y las raíces brotarán y crecerán nuevos árboles." —Amelia Earhart

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Gracias a Annie Spratt por la imagen (clic sobre ella para más info.)
Al estudiar la moralidad humana, la psicología se ha enfocado de forma incuestionable en su aspecto negativo, en cuales son las reacciones que experimentamos cuando presenciamos actos que exhiben lo peor de la condición humana.

Asco, desagrado, rabia, repulsión son sentimientos que surgen cuando observamos a otros comportarse de forma egoísta, cruel o mezquina. Este tipo de comportamiento provoca que adoptemos actitudes defensivas, más egocéntricas y desconfiadas hacia los demás.

El doctor en psicología y uno de los pensadores más influyentes del mundo según la revista Foreign Policy, Jonathan Haidt, después de advertir el gran sesgo de la psicología hacia el lado negativo de la moralidad, decidió ir en dirección contraria, estudiar que reacciones o sentimientos surgen cuando observamos a otros realizar actos puros y virtuosos.

Lo que encontró —con mucha facilidad— fue que los seres humanos somos conmovidos con fuerza al observar a un extraño prestar ayuda a otro extraño. El profesor Haidt llamó a este sentimiento “exaltación”.
Definí la exaltación —afirmó Haidt— como una sensación cálida y edificante que experimentan las personas cuando ven actos inesperados de bondad humana, amabilidad, coraje o compasión. Este hace que una persona quiere ayudar a los demás y convertirse en una persona mejor a sí mismo.
En una de sus investigaciones J. Haidt dividió a los participantes en dos grupos, unos vieron vídeos graciosos y los otros un documental sobre la Madre Teresa.
En comparación con los participantes que vieron el video de control, los participantes que observaron el videoclip edificante informaron que se sentían más amorosos e inspirados, que tenían un mayor impulso de querer ayudar a los demás y crear lazos con otros. Eran más propensos a convertirse en voluntarios y trabajar con una organización humanitaria después de ello. ​
Perfecto, ver vídeos de la Madre Teresa u otras personas siendo buenos nos impulsa a querer ser buenos nosotros también, ¿y qué pasa con la lectura, también tiene el mismo efecto edificante? ¡Por supuesto!
Un estudio de 2011 dirigido por Karl Aquino, de la Universidad de la Columbia Británica, encontró que las personas que experimentaron exaltación después de leer una historia sobre bondad fuera de lo común fueron más propensos a creer que existe el bien en el mundo. Cuanta más exaltación experimentaron, más percibieron el mundo como un lugar lleno de generosidad y bondad.
Son muchos los momentos de exaltación que he vivido junto a mi hija mientras le leo en voz alta. He tenido la suerte de dar con algunas grandes obras repletas de preciosos actos de humanidad. Incontables son las veces que he tenido que interrumpir la lectura porque mi voz, sin explicación alguna, empieza a sonar desafinada y se entrecorta, y un cálido líquido empieza a bajar desde mis ojos.

Hay dos obras con las cuales mi hija y yo hemos pasado grandes momentos y que recomiendo con entusiasmo su lectura: Mujercitas de Louisa May Alcott y Corazón de Edmundo de Amicis.

Con este par de obras, grandes y chicos, tendremos grandes dosis de exaltación y, eso espero, desearemos parecernos a sus bondadosos personajes y hacer de este mundo un lugar mejor.

Como dije antes, me la paso de maravilla con mi hija mientras leo este tipo de literatura, así que si conoces algunos títulos que puedas recomendarme, te estaré muy agradecido. Puedes dejar tus sugerencias en los comentarios. Gracias.

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