miércoles, 14 de septiembre de 2016

Problemas con la memoria

http://emprendedoresnews.com/tips/problemas-con-la-memoria.html 
Cuando aparecen trastornos en la memoria, no importa la edad que se tenga, siempre nos conviene consultar.
Alcázar de Segovia, España:
Nunca sabemos si recurrir al médico o al psicólogo. La persona tiene olvidos pero el médico le dice que está todo bien y visita al psicólogo le sugiere una terapia. No se mejora la memoria con pastillas y el psicoanálisis es lento. Otra vía que se puede usar es reeducar al cerebro. Pero ocurre que, pese al aporte de las neurociencias, la educación atrasa. No enseña métodos que optimicen el aprendizaje y la retención, por lo que, la fuerza bruta, sigue siendo la práctica usual. A un soldado se le enseña a usar el arma antes de ir a la guerra, al estudiante no le enseñan a usar la herramienta, ya que ni siquiera sabe cómo funciona su cerebro. Así forma malos hábitos y luego ellos lo forman. Y esto no mejora con un programa de consejos útiles.
Hay causas no patológicas de los olvidos que no provienen de enfermedades. Se trata de dificultades para recordar hechos, situaciones o nombres, y que provocan ansiedad. Las fallas pueden ser personales, como no registrar la información desde el inicio. Algunos se quejan de que no recuerdan el nombre de alguien pero ni siquiera se lo preguntaron. El mecanismo de captura de información puede estar afectado por el estrés, trastornos de ansiedad o depresión. Lo fundamental es investigar la causa del trastorno, para solucionar  correctamente el problema.
Lo que nunca hay que hacer es estimular la memoria con fármacos, sino ejercitarla. Estudiar, hacer actividades intelectuales, leer, resolver juegos de ingenio. Hay personas que tienen más memoria que otras, por eso es que no valen las comparaciones.  Si bien la edad influye, hay muchos jóvenes en busca de un chaleco salvavidas cuando sus carreras peligran por dificultades para recordar lo que estudian. Muchas veces culpan a la memoria, pero actúan en piloto automático o aplican la fuerza bruta de la repetición. Recordamos sólo el 5% de lo que escuchamos, el 15% de lo que vemos y el 90% de lo que hacemos, por eso hay que convertir la percepción en acto. Y la clave es saber guardar y organizar la información para que sea más fácil recuperarla cuando se la necesite. La mnemotecnia es una metodología que permite mejorar el rendimiento de la memoria.
Comer bien. El ayuno es muy contraproducente. Las dietas pueden ser malas para tener buena memoria. Los hidratos de carbono dan energía al cerebro, y si no se ingieren durante el día, se generan problemas. Almorzar una manzana o un yogurt no es suficiente. Para no engordar, conviene hacer las 4 comidas y ejercicio para compensar las calorías ingeridas. La falta de vitamina B12 y de ácido fólico empobrece la memoria.
Somos lo que recordamos. Mirando hacia atrás en nuestros recuerdos ellos nos muestran quienes somos. Sin memoria seríamos vegetales, discapacitados para sentir, pensar y actuar. La memoria es un capital que debe rendir sus frutos. No se trata de tener una memoria de elefante, llena de datos, sino de saber seleccionarlos, guardarlos y usarlos. Un capital mal administrado se pierde. Aprendemos asociando lo nuevo con lo viejo. Gracias a la memoria aprendemos y al aprender modificamos la memoria. Ante tanta información nos protegemos de los estímulos que quieren invadirnos y actuamos en piloto automático. Pero de ese modo nos perdemos lo que es nuevo y valioso. Cada cual usa a su manera la mente, por eso somos lo que recordamos y recordamos como somos. Para mejorar necesitamos conocer las diferentes memorias que debemos aprender a usar.
Prestar atención. Las personas con dificultades para concentrarse o las hiperactivas suelen tener problemas de memoria. Hacen muchas cosas a la vez, se cargan de actividades y así generan estrés y olvido. También en momentos de preocupación o ansiedad, la memoria inmediata falla, pero es un proceso reversible. También hay quienes no tienen buena percepción, no prestan atención y después les resulta imposible recordar.
La memoria no soporta la sobrecarga. A veces recordamos cosas del pasado sin importancia y olvidamos algo valioso que debemos hacer hoy.
Olvidamos porque necesitamos olvidar. Como cuenta Borges en “Funes el Memorioso”, olvido y recuerdo son complementarios. Por eso interesarse es la clave de la memoria, el interés es el motivo de la acción. Borges planteaba que pensar es abstraer y que para poder recordar es necesario olvidar lo que ya no sirve. Hay neuronas del hipocampo que generan representaciones abstractas de conceptos. En experimentos se pudo comprobar que la misma neurona se activaba cuando la persona estudiada veía imágenes o leía. Funes era incapaz de generalizar. Nosotros tendemos a recordar personas, hechos y lugares genéricos, pero olvidamos los detalles. Pensar es ignorar (u olvidar) diferencias, generalizar, abstraer. En el prolífico mundo de Funes no había nada más que detalles. Olvido y memoria se asocian para conformar una memoria inteligente. Funes no podía abstraer ni olvidar y sin olvido todos nos suicidaríamos como hizo él, al no poder soportar el enorme peso de su memoria.
El cerebro común no se parece al de Funes. Divide sus tareas en recordar y olvidar. La memoria sensorial o del instante le permite atender. La de corto plazo, es la memoria del mozo en el restaurant, y la de largo plazo permite recordar los sucesos de toda la vida. La mnemotecnia permite organizar la mente para facilitar los recuerdos. Las neurociencias deben promover la educación mental. Neuroplasticidad es el cambio provocado en el cerebro por la experiencia y el saber. Aprendiendo a organizar nuestra memoria seremos los arquitectos creadores de nuestro propio cerebro.
Peligros de la memoria. En EEUU se hizo un estudio entre 297 supuestos autores de homicidios que habían sido condenadas y estaban presos. Con el tiempo se supo que eran inocentes. El 70 % había sido condenado por testimonios de testigos. Hoy sabemos que la memoria humana no es una fotografía. Al evocar reconstruye: no es un fiel reflejo de lo que pasó, sino un acto creativo. Hasta los jueces pueden estar influenciados por sus emociones. Si entendemos cómo funciona la mente, tenemos herramientas para mejorar. Y muchas patologías, mentales hoy tienen un tratamiento que antes se desconocía. La adicción, por ejemplo, es una enfermedad del cerebro, no es un problema moral: así como la hepatitis afecta al hígado, el infarto de miocardio afecta al corazón, la adicción secuestra el cerebro.  Lo cierto es que las fallas en la memoria son motivo de preocupación. La gente teme al Alzheimer y cualquier alteración genera miedo. Es cierto que el Alzheimer es una enfermedad frecuente y se caracteriza por la pérdida de la memoria. Pero en realidad en la mayoría de los casos las alteraciones en la memoria se deben a causas simples y tratables.
Los olvidos cotidianos. Olvidar las llaves, no recordar un número de teléfono o un hecho determinado es uno de los motivos más frecuentes de consulta, pero se trata más bien de no estar lo suficiente sobre los hechos y en consecuencia no almacenarlos en nuestra memoria. Es decir que resulta indispensable prestar atención, reparar en los hechos y solo después, los mismos podrán ser archivados.
Tipos de memoria. Existe una memoria automática o inconsciente, es la de las habilidades motrices. Un ejemplo es andar en bicicleta. No hay que pensar, ni saber de memoria, ni recordar cómo se hace. El cerebro ya lo sabe, lo aprendió una vez y queda para siempre grabado de modo automático. La mecánica está registrada en su memoria y lo hace sin darse cuenta. Y lo aprendido olvidado se reaprende en menos tiempo.
Otra memoria es la “memoria semántica”. Esta memoria es la que nos permite aprender y recordar conceptos concretos o abstractos. La “memoria episódica” es de tipo autobiográfico o personal. Permite colocarnos en un contexto temporal y espacial y se pone de manifiesto cuando recordamos lo que hicimos. Esta memoria episódica se afecta con el estrés, el cansancio, la falta de sueño, el agotamiento, etcNo se relaciona con procesos neurológicos degenerativos y es reversible. Por ejemplo al dormir o descansar adecuadamente.
Fallas metodológicas. En la escuela no se enseña a memorizar, el método entonces es la falta de método. Hay que aprender a encadenar lo nuevo con lo viejo, para que se evoquen mutuamente, por similitud o contraste, por cercanía o temporalidad. Para lograrlo, conviene activar asociaciones utilizando la analogía:  “esto me recuerda a …”. Asociando, relacionado, las huellas mnémicas se imprimen en las neuronas y las conectan, creando puentes  entre palabras y  conceptos, con las  imágenes e ideas que se encuentran en el hemisferio derecho. Así usamos el cerebro completo.
Fallar al interpretar. Si basura entra, basura sale. El problema es que el cerebro siempre interpreta y distorsiona la realidad. Para Nietzche no hay hechos sino interpretaciones. A veces selecciona una parte y niega otra, en otros distorsiona o generaliza. También recuerda lo que quiere o lo que cree. En un accidente el médico recuerda la herida, el psicólogo los traumas, el mecánico el auto, el abogado el juicio, el policía el culpable, etc.
Fallas mecánicas. La curva del olvido es una falla entre otras del cerebro donde la mayor pérdida de memoria se produce a las 8  horas del suceso. En los 30 días siguientes la pérdida es más leve. La mejor forma de solucionarla es programar los repasos, el primero dentro de las 8 horas. Conviene diferenciar el repaso mecánico y pasivo, basado en la  repetición, del activo, donde las huellas mnémicas se consolidan. La prueba de fuego de Einstein era exponer su próxima conferencia a su abuelita. Si ella lo entendía quería decir que él lo sabía.
Fallas de contexto. El formato de la lengua es lineal, secuencial, articulado. Para entender hay que esperar el final. La mente, por el contrario, parte de algo y salta a cualquier lado. Hay que traducir el contexto verbal a un mapa mental que sea su espejo, para acceder y modificar al cerebro, que es la central eléctrica del pensamiento. Al leer o escuchar nos adaptamos a un orden lineal, pero la mente puede convertirlo en un mapa mental. El mapa no es el territorio pero permite recorrerlo mejor con una memoria organizada. Pareto descubrió la ley 80/20, según la cual el 20% de los factores provocan el 80% de los resultados. Aplicar la palanca de Arquímedes sobre los mínimos vitales potencia el rendimiento de la memoria.
Fallas racionales o emocionales. El que cree en algo no piensa. Rechaza lo que contradice sus creencias y acepta lo que no modifica su visión. Una cosa es la realidad y otra la percepción, que está teñida por la emoción. Según Campoamor: En este mundo traidor nada es verdad o mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Olvidamos lo que queremos olvidar y recordamos lo que nos gusta. La información llega al cerebro  por dos rutas, la más corta es la de los datos que van al centro emocional y la de los datos corrientes que se dirige a la conciencia.
Uno de los más grandes maestros de la actuación, Stanislavski, aconsejaba a sus alumnos sentir para recordar. A un alumno que debía representar un homicidio le aconsejó  que recordara una mosca a la que odiaba al representar su rol de asesino.
No poder borrar de la memoria. Una falla de la memoria es no poder olvidar los malos recuerdos. Cuanto más traumática fue una situación, más se la recuerda, escapa al control mental, perpetúa su efecto y se vive atormentado por esos malos pensamientos. Borrar de la memoria es peligroso porque somos lo que recordamos. Como la memoria se construye lo mejor es reconstruir las emociones ligadas al trauma para que no importen o importen menos. Y para que algo importe menos debemos tener in mente algo que nos importe más. Conocerse es desarrollar el potencial y adquirir una metodología que permita conseguirlo. El poder inteligente es querer con eficacia. La persona de éxito utiliza memoria como la palanca de su crecimiento porque sabiendo lo que quiere, administra bien el tiempo y la mente, siente pasión por lo que hace y ejecuta con precisión lo que desea. Ha entrenado su mente, se ha capacitado para transformar su espíritu en materia.  Las fallas de la memoria se corrigen con métodos y con entrenamiento neuronal.  Como dijo una vez el filósofo Nietzche: “Los métodos son la mayor riqueza del hombre”.
Dr. Horacio Krell Director de Ilvem. Mail de contacto horaciokrell@ilvem.com

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