jueves, 25 de agosto de 2016

Cómo triunfan los niños. Determinación, curiosidad y el poder del carácter

http://jccubeirojc.blogspot.com.uy/2016/08/como-triunfan-los-ninos-determinacion.html

Como sabes, me interesa mucho el tema de la educación. Por ello, he estado leyendo ‘Cómo triunfan los niños. Determinación, curiosidad y el poder del carácter’, del periodista canadiense Paul Tough. Un análisis brillante, con multitud de ejemplos de éxitos y fracasos, de que el éxito no va tan unido a la inteligencia (necesaria, pero no suficiente) como a las “non-cognitive skills”, las habilidades no cognitivas: la perseverancia, el autocontrol, la curiosidad, la meticulosidad, la resolución y la autoconfianza. El autor repasa los últimos descubrimientos en neurociencia, educación y psicología.
Lo primero que agrada es el espléndido prólogo de los traductores del libro, José María Carabante, Jorge Moya y Juan Velayos. “Una enseñanza de calidad es posible y ha de asegurar que todo alumno pueda contar con el suficiente bagaje personal para enfrentarse en su caso a la marginalidad, la pobreza o la desintegración familiar”.
Betty Hart y Todd R. Risely, psicólogos infantiles, estudieron desde los años 80 a una serie de niños de distintas clases socioeconómicas. La diferencia crucial en su educación y en sus resultados posteriores fue el número de palabras que oían de sus padres al inicio de su vida. A los 3 años, los de clase alta unos 30 M de palabras; los de clase baja, la tercera parte. Lo creamos o no, el fracaso empezó ahí.
Frente al modelo cognitivo, lo crucial para nuestros hijos es “si podemos ayudarles a desarrollar un conjunto diverso de cualidades, entre las que se incluyen la perseverancia, el autocontrol, la curiosidad, la meticulosidad, la resolución y la autoconfianza. Los economistas se refieren a ellas como habilidades no cognitivas; los psicólogos las llaman rasgos de personalidad; y el resto las denominamos carácter”.
Paul se refiere a los trabajos de investigación del premio Nobel de Economía James Heckman (Universidad de Chicago) y su “tribu”, al ‘Aprenda optimismo’ de Seligman, a la “Fluidez” (Experiencia Óptima) de Csikzentmihalyi, al estudio ACE (Adverse Child Experiences) de los 90, al concepto de Apego (Mary Ainsworth), a los estudios de Minnesota (“los bebés que recibieron la dosis extra de atención serán más tarde más valientes, más independientes, más tranquilos, y tendrán además más capacidad de enfrentarse a los obstáculos”).
Cómo construir el carácter. Paul Tough se refiere al KIPP (Knowledge is Power Program) en el Bronx: escalar la montaña hasta llegar a la universidad, con un enorme éxito. Se basó en el libro de Fortalezas del Carácter de Seligman y Peterson (cuyo test utilizamos en los procesos de Coaching de Equipo). Un contrapunto al conocido DSM. Y a Walter Mischel y su “mashmallow test” (prueba de las golosinas). Destaca la meticulosidad (atención a los detalles) como una de las “cinco grandes de la personalidad”, junto con la afabilidad, sociabilidad, neurosis y apertura mental. Brent Roberts (Universidad de Urbana-Champaign) ha demostrado que las personas con mayor meticulosidad tienen mejores notas, viven más y mejor, tienen menos derrames cerebrales y menor incidencia de Alzheimer. “Explica todo lo bien que le va a la gente, desde la cuna a la tumba”.
Autocontrol y también Determinación (Angela Duckworth, 2005). El carácter como rendimiento. La opulencia puede generar niños con baja resiliencia (Suniya Luthar, Universidad de Columbia). Si están sobreprotegidos, no se enfrentan a sus propios límites. Disciplina, buenos hábitos, identidad. Mentalidad ganadora (Carol Dweck).
Cómo pensar: se creía que el ajedrez correlacionaba con el CI (Ecuación Levitt, 1997); sin embargo, Jonathan Rowson (también gran maestro, como Levitt) ha demostrado que es errónea. “La habilidad para reconocer y dominar tu emociones es tan importante como tu forma de pensar”. Flexibilidad.
Maestría. El autor se refiere a Malcolm Gladwell (‘Fueras de serie’, 2008) y a la teoría de Anders Ericsson sobre las 10.000 horas de práctica deliberada, con el caso del húngaro Laszlo Pulgar, psicólogo húngaro que crió a tres hijas campeonas.
¿Esfuerzo? Babcock y Marks (Universidad de California) analizaron el tiempo de estudio de los universitarios en EEUU desde la década de los 20. En 1961, 24 h/semana estudiando fuera del aula; en 1981, 20 h.; en 2003, 14 horas.
Hemos de educar para saber gestionar el fracaso, desde el valor del esfuerzo. Un texto muy interesante.

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