domingo, 7 de agosto de 2016

El olor a tilo de mi infancia

https://facundomanes.com/2016/08/07/el-olor-a-tilo-de-mi-infancia/

Revista VIVA
Muchas veces el olfato es considerado como un “sentido oculto” porque, a diferencia de la vista, el tacto y el gusto, no solemos utilizarlo de manera consciente. Y es tan poderoso que sentir un aroma particular puede transportar nuestra mente a momentos del pasado como a un bosque visitado alguna vez, a la conversación con un amigo o la casa lejana de un ser querido. La películaEl perfume, basada en la novela homónima de Patrick Süskind, elige este fundamental y complejo sentido como elemento central de su trama. El excesivamente desarrollado poder olfativo con el que nace su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille, lo llevará a convertirse en un asesino que busca capturar una esencia de belleza perfecta.
¿Cómo procesa el cerebro la información del olfato? Cuando olemos algo, las moléculas que llegan a los receptores de las fosas nasales envían una señal a las neuronas en el bulbo olfatorio, que se encuentra en la parte inferior del cerebro, justo detrás del puente de la nariz. Desde allí, las señales viajan más profundamente en el cerebro a las zonas de la corteza olfativa. El bulbo olfatorio tiene conexiones directas con dos áreas del cerebro que están fuertemente implicadas en la emoción y la memoria: la amígdala y el hipocampo. Esta característica anatómica podría explicar por qué algunos olores evocan recuerdos vívidos y emociones: por qué suele sucederme que, cuando huelo tilo, me sobreviene el recuerdo de mi infancia (en Salto hay árboles de tilo en la calle principal). Los seres humanos utilizamos nuestro sentido del olfato para reunir información acerca de lo que nos rodea. El desmedido olfato de Grenouille le permitía conocer todo su alrededor aunque fuera la primera vez que por allí se encontraba, advertir cuando alguien se acercaba y localizarlo aún cuando lo había perdido de vista.
Una serie de hallazgos científicos sugiere que existiría una suerte de “idioma de los aromas”, es decir, una forma de comunicación mediante el sentido del olfato que, entre otras funciones, podría darnos pistas para entender las emociones e interacciones sociales. Estudios de neuroimágenes muestran que cuando las personas tratan de distinguir entre olores corporales propios, de personas cercanas y de desconocidas, aunque incluso fracasen en el intento, no se activa en el cerebro la corteza olfativa, sino áreas asociadas al procesamiento de emociones como la corteza cingulada posterior y la corteza orbitofrontal, y también el giro angular, implicado en la construcción de la imagen de nosotros mismos.
El sentido del olfato podría ser revelador para identificarnos como congéneres dentro de nuestro grupo familiar. Los bebés que están siendo amamantados prefieren el olor del pecho de su propia madre. A su vez, las madres reconocen muy fácilmente los olores de sus bebés.
Noam Sobel, profesor de neurobiología del Instituto de Ciencia Weizmann, en Israel, sostiene que al oler nuestras manos estamos tratando de aprender sobre los olores de los demás. Esta idea lo llevó a considerar la importancia olfativa del apretón de manos. Entonces se le pidió a un grupo de personas que permaneciera  en una habitación mientras se los filmaba. Después de unos minutos, alguien ingresaba y en algunos casos saludaba a todos con la mano y en otros casos, no. Los resultados mostraron que cuando estas personas se quedaban completamente solas en la habitación después de este apretón de manos, pasaban un 22% del tiempo con sus manos cerca de la nariz. Los investigadores también midieron el flujo de aire a través de la nariz de estas personas y notaron que cuando sus manos estaban cerca de sus narices olfateaban activamente. El protagonista de El perfume pasaba inadvertido y no era considerado porque, a pesar de poseer un asombroso poder olfativo, carecía de olor propio.
Esta historia de ficción de Patrick Süskind nos permite, a partir de un personaje oscuro con un olfato sobrenatural, vislumbrar y reflexionar sobre el poder y la capacidad de comunicación de este sentido oculto.

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