martes, 9 de agosto de 2016

Una imagen vale más que mil palabras

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Es cierto que una imagen vale más que mil palabras pero una sola palabra puede también generar mil imágenes. Es el eterno juego entre los universales de la experiencia: los hechos que suceden, los símbolos que los registran y las ideas que surgen del intercambio
El estilo del hemisferio derecho: intuitivo, subjetivo, conector, holístico, intemporal, es ignorado por el sistema educativo que privilegia la parte verbal, racional y temporal que reside en el hemisferio izquierdo. La enseñanza es secuencial: los estudiantes progresan ascendiendo por grados  en dirección lineal. Las principales materias son verbales y numéricas: lectura, escritura, aritmética. Se siguen horarios estrictos. Los pupitres están ordenados en filas. Se pregunta y se responde. Se entregan diplomas. La sensación es que algo anda mal.
El cerebro derecho, el del soñador y del artista,  se pierde casi totalmente en nuestro sistema educativo. Puede que haya clases de arte, talleres de escritura creativa o de música. Pero no de imaginación, visualización, percepción espacial, creatividad, intuición o inventiva. Sin embargo los educadores valoran estas cualidades pero esperan que se desarrollen como consecuencia de un entrenamiento que educa en sentido contrario.
El sentido común se orienta a la cooperación o a la competencia. Un ciego y un paralítico perdidos en el bosque deben cooperar, montándose el paralítico sobre las espaldas del ciego. El ciego podría salvarse aplicando el sentido común;  ya que le bastaría para salir  avanzar en línea recta.
Afortunadamente, el desarrollo se produce a pesar del sistema. Una habilidad maravillosa es la de imaginar, que consiste en ver algo con los ojos de la mente. El cerebro puede crear una imagen y después mirarla como si realmente estuviera allí. Para dibujar algo, el artista mira el modelo, lo «fotografía» con la mente, mantiene la imagen en la memoria y luego mira al papel y dibuja.
El modo-I es predominantemente lineal, verbal, simbólico y analítico. El modo-D es predominantemente espacial, holístico, no verbal e intuitivo.
Albert Einstein dijo: «Las palabras o el lenguaje, no parecen tener ningún papel en mi mecanismo de pensar. Las entidades físicas que parecen servir como elementos del pensamiento son ciertos signos e imágenes más o menos claras, que  puedo reproducir y combinar “voluntariamente”.»
Cuando pensamos en un objeto lo hacemos sin palabras, y después se busca la palabra que encaje. Al pensar en algo abstracto uno se siente inclinado a emplear palabras, y a menos que se esfuerce en impedirlo, el diálogo llegará a toda prisa para hacerse cargo de la tarea, a riesgo de cambiar el significado. Lo mejor es evitar las palabras por el mayor tiempo posible, para dejar claras las ideas a base de imágenes o sensaciones.
«Sabemos que la ciencia es uno de los métodos para estudiar el mundo. Otro método -complementario- es el del arte. La existencia conjunta del arte y la ciencia es una buena ilustración del principio de complementación. Uno puede dedicarse completamente a la ciencia o vivir del arte. Ambos puntos de vista son válidos, pero tomados por separado son incompletos. La columna vertebral de la ciencia la constituye la lógica y el experimento. La base del arte es la intuición y la penetración. Pero el arte del ballet requiere una precisión matemática. «La inspiración es tan necesaria en geometría como en poesía». La verdadera ciencia es afín al arte, del mismo modo que el verdadero arte  incluye elementos de ciencia. Reflejan aspectos diferentes y complementarios de la experiencia, y nos dan una idea completa del mundo cuando se utilizan juntos. Por eso no podemos asegurar el grado de perjuicio que sufrimos a causa de una percepción unilateral de la vida.» Leonid Ponomarev.
Ventajas de la imagen. Para transmitir gráficamente una idea, la imagen genera más velocidad de lectura e interpretación que un texto. El pictograma se hizo común en algunos casos (como «hombres» y «mujeres» en los baños públicos) hasta transformarse en convencionales. Lo normal es que, en los lugares de circulación masiva (como los aeropuertos), toda singularidad se vuelva contraproducente. En los «no-lugares», la singularidad carece de ventajas. Buscar siluetas atípicas es tan absurdo como elegirlas para las pantallas de información de vuelos.
Pero esta exigencia de velocidad en la lectura e interpretación no se limita a señales funcionales sino a carteles en los que se recurre a un icono para ilustrar el concepto a transmitir que lo evoque inmediatamente y provoque la sensación de su proximidad, inminencia, valor cultural y jerarquía artística. Debe disparar, con una sola imagen, la imaginería social. Para ello deberá hallar la concentración del sentido en una escena clave.  La imagen debe conquistar al lector que, al recibir el mensaje, debe sentir una implicación emotiva. La rentabilidad de un cartel en la vía pública se mide por la cantidad de «impactos», o sea por la cantidad de personas que detectan y entienden el mensaje. Son dos desafíos: dar con el icono inequívoco y transparente, y garantizar que la imagen esté cargada de tensión y que no muera en el mismo instante en que aparece.
Es cierto que una imagen vale más que mil palabras pero una sola palabra puede también generar mil imágenes. Es el eterno juego entre los universales de la experiencia: los hechos que suceden, los símbolos que los registran y las ideas que surgen del intercambio
Aplicaciones del dibujo al estudio. ¿Es posible aplicar al estudio la matriz creativa del dibujo? Los conceptos e ideas no pueden observarse directamente. Primero hay que formar los conceptos y darle forma a las ideas para luego intentar dibujar sus representaciones. Para eso debemos saber que una observación directa o una lectura generan huellas distintas. Representar es la habilidad para resumir los elementos esenciales de la información. “Imaginar” proviene del latín y significa “imitar lo real”. Para lograr el máximo realismo, hay que crear imágenes multisensoriales. Como se recuerda el 5% de lo que se escucha, el 20% de lo que se ve y el 90% de lo que se hace, conviene perfeccionar el registro con actos físicos, como dibujar o fotografiar, es decir a transformar la percepción en acto. Así cuando hablamos de amor, se puede dibujar un corazón.
Los trazos tienen que ser simples y entendibles, no se busca la estética. No es una obligación que los gráficos sean entendibles por terceros, la idea es que le sirva a uno mismo para recordar. La grafosíntesis reforzará el lado creativo.
¿Cómo representaría con trazos sencillos conceptos abstractos como obedecer, desesperación, triunfo y vejez?
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MAPAS MENTALES. Para estudiar necesitamos buenos mapas mentales para llegar al destino. En el cerebro mapean los dos hemisferios: el de las imágenes y el de las palabras.  Leer o escuchar sin sintonizarlos es distraerse y perder el tiempo.
Los mapas mentales que siguen el formato de la lengua se adecuan a lo lineal, secuencial, articulado. Para comprender una palabra o un relato hay que esperar el final. La mente, por el contrario, parte de algún punto y salta a cualquier lado. Los mapas mentales al espejar su movimiento, permiten  modificar la central eléctrica del pensamiento que es el cerebro. Para leer o escuchar nos adaptamos a un orden lineal, pero la mente no se ajusta a ese formato: es mejor enseñarle a construir  mapas mentales.
Einstein decía que la lógica te lleva de A hasta B y la imaginación a cualquier parte. George Bernard Shaw dijo que el hombre razonable se adapta al mundo, y que el hombre irrazonable adapta el mundo a sus ideas y que el progreso depende del hombre irrazonable. Einstein también dijo: en épocas de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento. Newton descubrió la ley de gravedad cuando una manzana cayó sobre su cabeza. En una punta del cerebro está la observación, en el medio la memoria y la salida estratégica es la imaginación productiva.
Grafosíntesis. En clases o lecturas el alumno está como enjaulado. No debe moverse, ni hablar ni interrumpir, (sólo preguntar cada tanto). Lo que le está permitido es tomar apuntes. Así se mantiene despierto y puede seguir el pensamiento del expositor. Pero tomando notas textuales gasta mucha energía y pierde concentración. La solución es perfeccionarlas con apuntes gráficos, que permitan atender el mayor tiempo posible.
El ojo en la lectura y el oído en la escucha deben trabajar en equipo con la mano, la que dibujando mapas mentales, actúa como auxilio del cerebro. El tema central se coloca en el centro de la hoja que se convertirá en un mapa. Esa imagen magnética atraerá los asuntos nuevos mediante ramas y flechas. Habrá que dejar espacio para lo vendrá, escribir con lápiz  para borrar o reordenar jerárquicamente los conceptos.
Mapa mental o conceptual. Un mapa es un documento personal que registra el cambio de la memoria mientras se aprende. El mapa mental interno es el diseño gráfico de las creencias. El mapa conceptual surge del texto. Juntos conjugan lo nuevo, y el cerebro los reorganiza como pensamiento propio, no por orden de llegada sino como unidad de idea,  resaltando con palabras o dibujos, los elementos claves. Según la ley 80/20 de Pareto el 20% de los factores, generan el 80% de los resultados. El mapa debe resaltar ese 20% relevante.
En el mapa conceptual predomina el hemisferio izquierdo, en el mental el derecho.
Una imagen vale por mil palabras. Lo que llega al cerebro (sensación, recuerdo o pensamiento) irradia múltiples enlaces en redes. La mente es una bio-computadora, que refleja redes neuronales. Coordinando los mapas mentales con los conceptuales, el pensamiento irradiante muestra natural y automáticamente cómo funciona el cerebro. Esa libertad evita la asociación lineal, y facilita la aplicación práctica.
Cuando vamos al cine recordamos la película sin esfuerzo. Cuando leemos un libro nos quedan las generalidades. Para mejorar hay que aprender a realizar películas mentales. Los mapas comunican lo perceptivo con lo cognitivo. Los objetos se ven directamente, pero simbolizar implica reemplazar lo ausente por lo presente, imaginar relaciones entre dos estructuras: la conceptual y la gráfica, poder traducir lo abstracto en concreto.
Para algunos es sencillo, pero otros deben entrenar esta facultad natural con la neuróbica, que es a las neuronas lo que la aérobica al cuerpo.
Para eso hay que realizar transcripciones de textos a diagramas unidos con flechas, e imaginando situaciones que reflejan los conceptos aprendidos. En síntesis un buen mapa es cómo una película donde uno mismo le da forma visual al texto.
Y según Einstein el arte es la  manera de llegar a las verdades más profundas por el  camino más sencillo.
Dr. Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre optimización de la inteligencia.  horaciokrell@ilvem.com

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