domingo, 21 de agosto de 2016

"La tecnología nos sustituye. Y aquí está el mayor problema”.

http://www.lavanguardia.com/economia/20160821/404086031994/las-tecnologicas-consolidan-en-cinco-anos-su-dominio-en-la-bolsa-mundial.html 
Las tecnológicas consolidan en cinco años su dominio en la bolsa mundial
Barcelona
Las compañías tecnológicas crecen sin freno. Hace cinco años, Appleestaba entre las mayores cinco firmas del mundo por su valor en bolsa. Ahora, la firma de la manzana encabeza la lista y le siguen Alphabet(Google), MicrosoftAmazon Facebook. No hace falta presentarlas. Exclusivamente con su tecnología, han revolucionado el estilo de vida del primer mundo y han logrado desbancar a las firmas convencionales. No sólo eso: su valor en bolsa supera con creces al que hace cinco, diez o quince años tenían entonces las firmas líderes: General Electric (infraestructuras) y Exxon (petróleo). Los datos son claros. Apple vale hoy alrededor de 582.000 millones de dólares (515.000 millones de euros) mientras que en el 2001, GE valía 406.000 millones de dólares, en el 2006 Exxon llegaba a los 446.000 millones y en el 2011, la misma firma tenía un valor de 406.000 millones.
Varios factores explican el crecimiento de las tecnológicas. La bolsa muestra los ánimos del mercado y las expectativas que tienen los accionistas sobre el futuro de estas empresas. Este último, es el mayor punto a favor de las tecnológicas, explica Modest Guinjoan, doctor en Economía por la UAB. “A diferencia de las petroleras, que prácticamente han agotado su mercado, las tecnológicas todavía pueden convencer a muchos clientes”. Guinjoan piensa en los habitantes de los países emergentes y en toda África. Xavier Ferràs, decano de la Universitat de Vic también economista, va un paso más allá. “Las tecnológicas manejan muchos datos. Pueden conocer con detalle a sus clientes y por eso, si un día deciden dar el salto a otro sector muy probablemente acertarán”. Además, dice, las tecnológicas llevan el cambio en su ADN así que no sería descabellado pensar que pronto, Amazon o Google ofrecieran servicios bancarios. El experto cita el caso de Google, que ha diversificado con su subsidiaria Alphabet, especializada en desarrollar productos y servicios relacionados con dispositivos electrónicos y software.
Otro factor que explica la confianza que tiene el mercado en las tecnológicas es su capacidad de crecer a coste muy bajo. Antes, las compañías tenían que realizar grandes esfuerzos en infraestructuras para crecer. Ahora, una tecnológica, para triunfar, sólo necesita invertir en el desarrollo de su plataforma porque ésta ya puede implantarse en cualquier lugar del mundo.
Esto también explica que ahora las grandes tengan un valor mucho más alto que las compañías líderes de hace diez o quince años. Son más grandes porque les cuesta mucho menos crecer. Por tanto, su valor bursátil ha crecido de forma proporcional. Si bien es cierto, apunta Ferràs, que la especulación ha inflado la cotización de las tecnológicas por encima de su valor real. “Hay euforia con las tecnológicas pero no es preocupante. En el corto plazo, los valores se equilibrarán y sin duda, estas firmas continuarán liderando el ranking. Les queda camino por recorrer y las empresas convencionales o bien no saben cómo adaptarse a las nuevas tecnologías o han agotado su mercado”.
Sin embargo, la facturación de las compañías tradicionales sigue siendo mayor. Según el indicador Global Fortune, las compañías que obtienen más ingresos del mundo son Walmart (supermercados), State Grid (eléctrica) y China National Petroleum (petróleo). En este ranking, Apple es la única de las tecnológicas que tiene presencia. Ha entrado este año y ocupa la novena posición con unos de ingresos de 233.715 millones de dólares (206.28 millones de euros).
Ferràs apunta que esto es sólo el principio. Con el tiempo, las tecnológicas facturarán más que las convencionales, asegura. Ello será una muestra de progreso pero a la vez, dice, de precarización de los empleos y de repartimiento de riqueza todavía más desigual. Joan Tugores, catedrático de Ciencias Económicas en la Universitat de Barcelona, explica que las firmas convencionales distribuyen de forma más horizontal su riqueza. Para crecer necesitan invertir
en fábricas, almacenes, infraestructura y, por tanto, necesitan crear empleo. En cambio, la inversión de una empresa tecnológica se concentra mayormente en I+D, una inversión intangible que no crea más empleo que el necesario para mejorar la tecnología. “Eso implica que la riqueza que genera la firma tecnológica a lo largo del tiempo se distribuya entre menos personas. La tecnología nos sustituye. Y aquí está el mayor problema”.

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